Sigmund Freud Psicoanálisis

Psicoanalisis Sigmund Freud

Problemas y Perspectivas

 

Psicología, Fisiología y Clínica

 

El Cuerpo En Cuestión

 

Cuerpo Individuo Sexualidad


Psicoanalisis, Freud

Avance histórico de la teoría de Freud, el desarrollo del posterior psiconalisis Freudiano.Posturas iniciales (Primeros textos).

Originalidad del descubrimiento Freudiano y de la práctica analítica. Conceptualización Freudiana.
Herencia: la enseñanza de Charcot, la diferencia con Janet. Los fundamentos para la génesis del síntoma han de buscarse en el ámbito de la vida psíquica. Las afecciones que se juegan en el ámbito de la en vida anímica deben ser tratadas psiquicamente ( se inaugura lo que va a constituir el método psicoanalitico y el psicoanálisis). El psicoanálisis se refiere a un sujeto distinto, a un sujeto que habla sin razón conocida, que no maneja las representaciones. Por la palabra se enferma y por la palabra se cura. el cuerpo es un cuerpo cortado por la palabre. La psiquiatria nace a partir de Descartes con su noción de la razón . Charcot empiezó en 1880 a guiar su atención hacia ¨la gran neurosis¨ ( así es como los franceses denominaban a la histeria). Dicen que quienes padecen saben lo que les esta pasando pero no lo pueden decir, que los afectados por un gran trauma tienen efectos de ese trauma. Da importancia al acontecimiento ( efecto ), esta pegado a la herencia ( la conciencia se divide por ella). Esta es una ruptura con Freud ya que éste sostiene que son las representaciones que surgen en ese acontecimiento( la palabra ) quienes producen la scisión de la conciencia. Según Charcot hay aparición del síntoma a partir de un momento traumático. El aparato psíquico es la forma en que el sujeto tiene para responderle al mundo. En el aparato hay una cantidad que se desplaza por las huellas mnémicas. Hay una escisión de la conciencia con formación de dos grupos psiquicos separados. Janet sostenía que las histéricas padecian debilidad mental y como consecuencia tenían la mente escindida, consideraba a la histeria como algo hereditario y propio de la mujer, la escición de la conciencia se debía a la herencia (endeblez innata). toma a la escición de la conciencia como un rasgo primario de la alteración de la histeria. Lo que Freud toma de Janet es la escisión de la conciencia. Charcot reproducía síntomas por la sujestión verbal, hay parálisis por relación verbal con el cuerpo, lo que Freud toma de Charcot es que las histericas eran sujestionables y la importancia de la palabra.

Ruptura: reformulación de los conceptos importados de la Biología, de la Física, de la Filosofía. Referente clínico: histeria traumática e histeria común, no traumática. la paralisis traumática tiene los mismos efectos que la parálisis causada por una lesión del cuerpo. Charcot sostiene que hay que reproducir la sintomatología a través de la hipnosis.¨le dije...¨: estado de la palabra, frase que se trasnlada al cuerpo ( lesión grave que no tiene un daño físico). se necesita de una representación que sostenga la sintomatología. Se concidera al síntoma como algo que no funciona.

La parálisis traumática de la histeria: para ello el individuo debe estar libre de toda tara hereditaria. Debe ser sorprendido por un gran trauma que cumple con ciertas condiciones: ser grave de tal índole que el trauma se conecte con una representación de peligro mortal ( una amenaza para la existencia), no debe ir acompañado de una conmoción erebral, ni de una lesión real grave, ese trauma debe tener una relación particular con una parte del cuerpo.

Charcot reproduce artificialmente la parálisis en un enfermo histérico (sugestión traumática): para ello es necesario que el enfermo se encuentre en estado histérico, la condición de la hipnosis y el recurso de la sugestión. El procedimiento consiste en poner en hipnosis profunda al enfermo, le da un golpecito en el brazo, el brazo cae y queda paralizado. Como resultado se observan los mismos síntomas que en la parálisis traumática espontánea. El golpe puede ser sustituido por la sugestión verbal :¨ el brazo está paralizado¨.

La analogía entre la sugestión traumática y el trauma espontáneo: El efecto último es el mismo: la parálisis. Si el trauma de un caso puede ser sustituído en otro por la sugestión verbal ello lleva a pensar que también en la parálisis traumática esponánea una representación semejante fue la responsable de su génesis. aparece la palabra en los dos casos. El trauma sería equiparable a la sugestión verbal. Para que la representación " el brazo está paralizado", pudiera probocar realmente una parálisis en el enfermo era condición necesaria que este se encontrara en estado de hipnosis profunda. En el trauma espontáneo el hombre no se encontraba en ese estado. Charcot equipara este afecto al estado hipnótico artificialmente provocado. La génesis del síntoma estaría determinada de manera unívoca por las circunstancias del trauma.

Breuer comienza a indagar por el origen del síntoma, lo que Freud toma de él es esto de indagar el síntoma. según Breuer una vez que se cura el síntomas cura la histeria, si no hay síntoma no hay enfermedad. El método de Breuer es el método cátartico (llegar hasta estratos más profundos). Breuer y Freud comienzan con la hipnosis y sostienen que quienes guían la investigación son los síntomas, hay que averiguar el mecanismo que producia el trauma, siempre hay un recuerdo que producía el síntoma, tiene que haber una vivencia en relación con el síntoma. Al indagar a los pacientes un número menor tenían razones para no decir lo que sabían y en un numero mayor no tenían noción alguna sobre la entramadura del síntoma, por lo tanto era necesario poner a los pacientes en estado de hipnosis profunda e inquirirles por el origen de ciertos síntomas, cuándo apareció por primera vez y qué recuerda a raíz de ello. En este estado regresa el recuerdo que no se tiene en estado de vigilia. tras la mayoría de los fenómenos de la histeria se esconde una vivencia teñida de afecto, una vivencia de talíndole que permite comprendr el síntoma a ella referido, el síntoma está determinado. La primera tesis la hacen equiparando la vivencia teñida de afecto a aquella gran vivencia que se encuentra en toda base de histeria traumática. En la parálisis traumática intervino un gran trauma, hay un afecto de terror, un trauma psíquico en cambio, en la histeria común, no traumática rara vez se comprueba un gran suceso sólo, asiste a una serie de sucesos plenos de afecto ( toda una srie de padecimientos), el factor ocasionador es la historia de padecimientos. A menudo un ocasionamiento sólo no basta para fijar un síntoma pero si este mismo síntoma aparece varias c¡vaces y con cierto afecto luego se fija y permanece. se produce la determinación del síntoma por el trauma psíquico, a menudo ella sólo consiste en una referencia simbólica entre el ocasionamiento y el síntoma histérico.

Existe un propósito de expresar el estado psíquico mediante uno corporal, para el cual el uso linguístico ofrece los puentes:

estado psíquico -------en ( los puentes son vervales)--------> estado corporal (recuerdo en el cuerpo, síntoma).

Freud pasa por el descubrimiento de Charcot y el procedimiento de Breuer, y llega a conectar la llamada histeria adquirida con la histeria traumática, cuyo factor descencadenante era el trauma psíquico, trauma psíquico que Freud lo puede reproducir mediante la hipnosis y la sugestión ( contarle al paciente lo que dijo en estado hipnoide). La palabra aparece en estado práctico. Si nos preguntamos de que índole es el nexo causal que se produce decimos que se trata de una causación directa entre ese factor traumático psíquico y los síntomas que aparecen. Dice que ese factor actua como un cuerpo extraño ( que opera como causa estimulatoria patológica, y lo hace de continuo hasta que es removido), cuerpo extraño que es una representación ligada al afecto. Por ejemplo: un enfermo ofrece el síntomas de unos dolores y en la hipnosis rastreamos de dónde vienen estos, le acudirán una serie de recuerdos. si se consigue llevar al enfermo hasta un recuerdo bien vívido él verá las cosas ante sí con su realidad efectiva originaria; se nota entonces que el enfermo está totalmente gobernado por un afecto y si se lo constriñe a expresar en palabras ese afecto, se verá que, al par que él produce un afecto violento, vuelve a aparecerle como muy acusado aquel fenómeno de los dolores, y desde ese instante desaparece como síntoma permanente. El recuerdo de aquel suceso era mucho más vivido que el de otro, y que el afecto a él conectado era tan grande como acaso lo fue al producirse la vivencia real y efectiva.

Ese trauma psíquico sigue produciendo efectos en el individuo en cuestión, da sustento al fenomeno histérico, y llega a su término tan pronto como el paciente se ha declarado sobre él ( cuando entra en la conciencia).

Una de las tesis desarrolladas por Freud consistia en que hay condiciones bajo las cuales se desgasta el contenido de nuestro representar: si un ser humano experimenta una impresión psíquica en su sistema nervioso se acrecienta algo. Ese algo es la suma de excitación ( afecto). En todo individuo para la conservación de la salud, existe el afán de volver a empequeñecer esa suma de excitación . El acrecentimiento de la suma de excitación acontece por las vías sensoriales, su empequeñecimiento por vías motrices. Más intenso el trauma psíquico, tanto más grande la reacción adecuada y la reacción adecuada es siempre la acción ( considerando a la palabra como sustituto de la acción). Si la reacción de un trauma psíquico está totalmente interceptada, el recuerdo de él concerva el afecto que en su origen tuvo. Si el estímulo no es abreaccionado se da la posibilidad de que el suceso se convierta en un trakuma psíquico. Otros medios para tramitar el afecto de un trauma psíquico es mediante el procesamiento asociativo: la tramisión por medio de representaciones contrastantes ( sobre la propia dignidad, etc. ).

Como conclusión de obtiene que en el enfermo hay unas impresiones que no se despojaron de afecto y cuyo recuerdo ha permanecido vívido. El histérico padece unos traumas incompletamente abreaccionados (descargados).

Hay dos grupos de condiciones bajo las cuales ciertos recuerdos devienen patógenos y darían origen a la principal divergencia entre Breuer y Freud, ya que Freud entrañaba la idea de defensa y habría de rechazar la hipótesis de los estados hipnoides postulada por Breuer. En el primer grupo se encontrarían los traumas imcompletamente abreaccionados : los fenómenos histéricos se remontan a unas representaciones de índole tal que el trauma fue demasiado grande, y tanto que el sistema nervioso no tuvo poder para tramitarlo de ninguna manera, representaciones frente a las cuales razones sociales imposibilitan la reacción. En otro grupo de condiciones se descubre como contenido y causa de fenomenos histéricos unas vivencias que en sí y por sí son del todo ínfimas, pero han cobrado una alta significatividad por sobrevenir en momentos particularmente importantes de una predisposición patológicamente acrecentada, es un estado de autohipnosis, en que el individuo no puede dar tramite asociativo a una representación que le sobrevenga. Por lo tanto, el modo en que opera la terapia sería: que alguien a experimentado un trauma psíquico sin reaccionar suficientemente frente a él, se lo hace vivenciar por segunda vez pero en la hipnosis y ahora se lo constriñe a completar la reacción. Entonces él se aligera del afecto de la representación que antes estaba por así decir estrangulado, y con ello se cancela el efecto de esa representación.

Consumando la reacción no tramitada no se cura la histeria sino síntomas singulares a ella. En cambio Breuer sostenía que si se curaban los síntomas se cura la histeria ( si no hay síntoma no hay enfermedad). Freud creía en la seducción que le contaba sus histéricas, luego no cree más en ellas y ello lo va a llevar al inconciente, se dedica a escuchar el inconciente.

En un primer momento se considera a la causa como trauma psíquico: es la representación que tuvo en el momento del trauma, es lo que podría haber ocurrido ( La realidad es particular, se recorta de determinada manera). Luego se toma a la causa no ya como trauma psíquico sino como unas vivencias sexuales (factores sexuales), tomando como sexual igual a genitalidad. Mas tarde, el aparato psíquico va a estar regulado por el principio de constancia. El acrecentamiento de a suma de excitación es regulado por el principio de placer.

Las causas de la histeria: vivencias sexuales infantiles. Formaciones del inconciente: operaciones fallidas, recuerdos encubridores.

La posición femenina va a mostrar aquello que falta.

En los siglos XVI y XVII la inquisición sostenía que la mujer era una bruja que se acostaba con el diablo. En el siglo XIX se tomaba a la mujer como un enigma y a la histeria como algo propio del sexo femenino, no era un tema absolutamente médico.Charcot trata de empujar a la histeria fuera de la naturaleza femenina. Briquet: escribe sobre la histeria. acopla sus estudios médicos con la situación de la época, responden las mujeres las mujeres con estos síntomas por ser más sensibles. es una enfermedad que se ubica en el encéfalo. Introduce la posibilidad de que la histeria no sólo se reserva a la mujer ( medicina positivista del siglo XIX).

Freud toma a la histeria como una posición importante para la persona ( tanto hombre como mujer. divide en tres grandes estructucras clínicas del psicoanálisis: obseción, histeria, fobia. La estructura como una marca fundante del sujeto, nadie nace con una estructura ya dada sino que se construye. La preocupación era por la etiología de la histeria ( su origen).

Para la curación de un estado patológico como la histeria se emprende el camino de la investigación anamnésica ( anamnesis: conjunto de informaciones sobre un enfermo relativas a su historia personal y su enfermedad). Los enfermos reconocen ellos mismos la contracción de aquellos síntomas neuróticos.

La escuela de Charcot sostenía que sólo la herencia merece ser reconocida como la única causa eficiente de la histeria. Un segundo camino para alcanzar la etiología de la histeria era abanzar desde los sçintomas hasta la noticia sobre la causa. Si uno quiere hacer hablar a los síntomas de una histeria como testigos de la historia genética de la enfermedad deberá partir del descubrimiento de Breuer que consideraba que los sínmtomas de la histeria deriban de su determinismo de ciertas vivencias de eficacia traumáticas que el e nfermo ha tenido, cmo símbolos mnémicos de los cuales ellos son reproducidos en su vida psíquica. Se deberá aplicar del procedimiento de Breuer para reorientar la atención del enfemo desde el síntoma hasta la escena en la cual y por la cual el síntoma se engendró; y , tras la indicacion del enfermo se elimina el síntoma establecido, a raíz de la reproducción de la escena traumatica ( una rectificación de efecto retardado del decurso psíquico de entonces). Por el estudio de la escena traumática se averigua que influjos produjeron los síntomas y de qué modo lo hicieron. Esta escena traumática debe satisfacer dos condiciones, la recondución de un síntoma histérico a una escena traumática sólo conlleva una ganancia para el entendimiento si esa escena posee idoneidad determinadora y fuerza traumática. Algunas veces ocurre que la escena traumática en que el síntoma se engendró reune estas dos condiciones pero con una frecuencia mucho mayor se hallan realizadas una de las tres posibilidades que tan desfavorables son para el entendimiento: 1_ La escena a la cual nos lleva el análisis y en que el síntoma apareció por primera vez no resulta idónea (apta) para determinar el síntoma pues su contenido carece de todo nexo con la índole de este. 2_ O bien la vivencia supuestamente traumática, aún poseyendo un nexo de contenido resulta ser una impresión de ordinario inofenciva, que no suele tener eficacia. 3_ O la escena traumática nos desconcierta en ambos sentidos apareciendo como inofenciva y también carente de nexo con la especificidad del sintoma histérico.

La concepción de los síntomas histéricos de Breuer: éste, siguiendo a Charcot sostenía que también una vivencia inofenciva puede llegar a ser un trauma y desplegar fuerza determinadora si afecta a la persona en una particular complexión psíquica, el llamado estado hipnoide. Sin embargo, Freud halla que a menudo falta todo asidero para presuponer tales estados hipnoides, que la doctrina de los estados hipnoides no ayuda en nada para solucionar la tan común falta de idoneidad determinadora en las escenas traumáticas.

Los síntomas se solucionan cuando desde ellos hallamos el camino hasta el recuerdo de la escena traumática. En el análisis, cuando la scena hallada primero es insatisfactoria se dice al enfermo que esta no explica nada pero es fuerza que tras ella se esconde una vivencia anterior más sustantiva y se guía su atención hacia los hilos asociativos que enlazan el recuerdo hallado y el por hallar. es como si la acción conjugada de ambas escenas posibilitaran el cumplimiento del postulado: la primera escena proprcionaría la fuerza traumática por el terror y la otra por su contenido, el efecto determinador. La cadena asociativa consta siempre de más de dos eslabones. La escena traumática no forma unos nexos simples sino unnos nexos ramificados pues a raíz de cada nueva vivencia se esconden dos o más vivencias tempranas como recuerdos; comunicar la resolución de un sólo síntoma coincide con la tarea de exponer un historial clínico completo. Ningún síntoma histérico puede surgir de una vivencia real sola sino que todas las veces el recuerdo de vivencias anteriores, despertado por vía asociativa, coopera en la causación del síntoma. Es sorprendente que unos síntomas histéricos sólo puedan gennerarse bajo la cooperación de unos recuerdos, sobre todo si se considera que estos últimos no habían entrado en la conciencia en el momento en que el síntoma se ptresentó por primera vez.

No importa el caso o el síntoma del cual uno haya partido, infaliblemente se termina llegando al ámbito del vivenciar sexual. Así Freud ha descubierto una condición etiológica de síntomas histéricos. Charcot y Breuer estaban lejos de una premisa así. La etiología de la histeria residiría en la vida sexual. En el único intento explicativo para el mecanismo fisilógico y psíquico de la histeria, la injerencia de unas fuerzas pulsionales sexuales se han convertido en premisa indispensable. Se llega finalmente al ámbito del vivenciar sexual y a unas pocas vivencias que las más de las veces pertenecen a un mismo período de la vida, la pubertad. Entonces esas vivencias halladas, esas vivencias traumáticas que parecen últimas, tienen sin duda en común dos caracteres: sexualidad y período de la pubertad. Sin embargo, algunas de las vivencias sexuales de la pubertad muestran luego una insuficiencia apta para incitar a proseguir el trabajo analítico, por que sucede que estas vivencias pueden carecer de idoneidad determinadora. Al seguir investigando se llega así a la época de la niñez temprana, la época anterior al desarrollo de la vida sexual, lo que parece entrañar una renuncia a la etiología sexual. Pero es que unos influjos que afectan al órgano todavía no evolucionado causan a menudo efectos más serios y duraderos que los que podrían desplegarse en la edad madura. Quizás en la base de la reacción anormal frente a impresiones sexuales, con la cual los histéricos nos sorprende en la época de la pubertad, se hallen de manera universal unas vivencias sexuales de la niñez.

Las vivencias infantiles: éstas son a su vez de caracter sexual pero d índole mucho más uniforme que las escenas de la pubertad anteriormente halladas, en ellas ya no se trata del despertar del tema sexual por una impresión sensorial cualquiera, sino una experiencia sexual en el cuerpo propio, de un comercio sexual.

La tesis es que en la base de todo caso de histeria se encuentran unas o varias vivencias de experiencia sexual prematura y perteneciente a la tempranísima niñez.

Freud puede clasificar los casos en tres grupos de acuerdo con el origen de la estimulación sexual: 1_ Se trata de atentados únicos o al menos de abusos aislados, las mas delas veces perpetrados en niñas por adultos extraños a ellas (evitando un daño mecánico grosero), en tales casos no se contó para nada con la aquiescencia de los niños, y como secuela inmediata prevaleció el terror. 2_ Casos, mucho más numerosos, en que una persona adulta cuidadora del niño introdujo al niño en el comercio sexual y mantuvo con él una relación amorosa formal (plasmada también en el aspecto anímico) a menudo durante años. 3_ Casos que pertenecen a relaciones infantiles genuinas, vínculos sexuales entre dos niños de sexo diferente, la mayoria de ellos entre hermanitos, que a menudo continuaron las más persistentes consecuencias para la pareja en cuestión. Cuando había una relación entre dos niños, en ciertos casos se llegó a probar que el varón ( que desempeñaba aquí el papel agresivo) había sido sediucido antes por una persona adulta del sexo femenino, y luego buscó repetir en la niñita justamente las mismas prácticas que había aprendido del adulto, sin emprender él mismo una modificación autónoma en la variedad del quehacer sexual. Freud se inclinó a suponer que sin seducción previa los niños no podrían hallar el camino hacia unos actos de agresión sexual. Según eso, el fundamento para la neurosis sría establecido en la infancia siempre por adultos, y los niños mismos se transferirían entre sí la predisposición a contraer luego una histeria.

Para que la enfermedad devenga manifiesta es necesario que se sobrepasen ciertos valores de umbral. El estallido de la histeria se deja reconducir a un conflicto psíquico: Una representeción inconciliable pone en movimiento la defensa del yo e invita a la represión. Freud en un momento anterior no sabía indicar las condiciones bajo las cuales ese afán defensivo tiene el efecto patológico de esforzar de manera efectiva hacia lo inconciente el recuerdo penoso para el yo; y crea en su lugar un síntoma histérico. Ahora lo explica diciendo que la defensa alcanza ese propósito suyo de esforzar fuera de la conciencia la representación inconciliable cuando en la persona en cuestión, hasta ese momento sana, están presentes unas escenas sexuales infantiles como recuerdos inconcikentes, y cuando la representación que se ha de reprimir pueden entrar en un nexo lógico o asociativo con una de las tales vivencias sexuales infantiles.El afán defensivo del yo depende de toda la formación moral e intelectual de la persona. No importa la sola existencia de las vivvencias sexuales infantiles cuenta también una condición psicológica. Estas escenas tienen que estar presentes como recuerdos inconcientes, sólo en la medida en que son inconcientes pueden producir y sustentar síntomas histéricos, por lo tanto los síntomas histéricos son retoños de unos recuerdos de eficacia inconciente.

Si sostenemos que unas vivencias sexuales infantiles son la condición básica, la predisposición para la histeria; que ellas producen síntomas histéricos, pero no de una manera inmediata, sino que al principio permanecen inmeficientes y sólo cobran eficiencia luego, cuando pasada la pubertad son despertadas como unos recuerdos inconcientes.

Freud hablaba de la edad en que empieza la formación de los sintomas histericos y dice que la formación de los síntomas histéricos empieza regularmente con el octavo año, supone que en ese período de la vida forma para la histeria una frontera, traspuesta la cual su causación se vuelve imposible. Si alguien no tiene unas vivencias sexuales más tempranas, a partir de ese momento ya no puede quedar predispuesto a la histeria, y quien la tenga puede desarrollar ya unos síntomas histericos.

Para formar un sintoma histerico: tiene que estar presente un afán defensivo contra una representación penosa, además, esta tiene que mostrar un en lace lógico o asociativo con un recuerdo inconciente a través de pocos o muchos eslabones, que en ese momento permanecen por igual inconcientes. Aquel recuerdo inconciente sólo puede ser de comntenido sexual , y su contenido es una vivencia sobrevenida en cierto período infantil.

Una de las reglas de la formación de los síntomas histericos: se escoge como síntoma aquella representación cuyo realce es el efecto conjugado de varios factores, que es evocada desde diversos lados; esto es lo que Freud ha intentado formular: los síntomas histericos están sobredeterminados.

Recuerdos de la infancia y recuerdos encubridores: Entre los tempranos recuerdos de la infancia parece haberse conservado los indiferentes y accesorios. En la memoria de un adulto no se encuentran huellas de impresiones importantes y plenas de afecto.

La memoriia practica una selección entre las impresiones quese le ofrecen. Se podría decir que tal selección se produce en la infancia siguiendo principios diversos a los que rigen en la época de la madurez intelectual.

Los recuerdos indiferentes de la infancia deben su existencia a un proceso de desplazamiento; son el sustituto en la reproducción mnémica, de otras impresiones de efectiva sustantividad cuyo recuerdo se puede desarrollar a partirde ellos por medio de un análisis psíquico, pero cuya reproducción directa está estorbada por una resistencia. Ya que deben su conservación, no a su contenido propio, sino a un vínculo asociativo de su contenido con otro, reprimido: son los denominados recuerdos encubridores.

Hay relación temporal entre el recuerdo encubridor y el contenido por él encubierto. 1- Desplazamiento atrazador o retrocedente: en que el contenido del recuerdo encubridor pertenecía a uno de los primeros años de la infancia, mientras que las vivencias de lo pensado que el subrogaba en la memoria correspondía a años posteriores de esa persona.2- Recuerdos encubridores adelantadores o avanzador : se consolida en la memoria como recuerdo encubridor una impresión indiferente reciente, que sólo debe ese privilegio a su enlace con la vivencia anterior, cuya reproducción directa es estorbada por unas resistencias.3- Recuerdo encubridor simultaneo o contiguo: que el recuerdo encubridor no se enlace con la impresión encubierta sólo por su contenido, sino también por su contigüidad en el tiempo.

Las diversidades entre el olvido de los nombres propios con recordar fallido y la formación de los recuerdos encubridores: el olvido de los nombres propios con recordar fallido se trata de nombres propios, hay un fracaso manifiesto de la función mnémica (pero también hay un logro), hay una perturbación momentánea y es el olvidar. En el caso de los recuerdos encubridores se trata de de impresiones completas de algo que se vivenció ora en la realidad objetiva, ora en el pensamiento, hay un logro mnémico ( pero también un fracaso, el olvido de lo importante ), se trata de una poseción duradera pues los recuerdos de la infancia indiferentesparecen poder acompañarnos durante un largo trayecto de nuestra vida, es el retener ( lo indiferente). La coincidencia entre ambos fenómenos es que se trata de unos desaciertos del recordar, la memoria no reproduce lo correto, sino algo diverso como sustituto. En el caso del olvido de un nombre no está del todo ausente el logro mnémico, lo está en la forma de los nombres sustitutivos. En el caso de la formación de los recuerdos encubridoresse basa en el olvdido de otras impresiones, más importantes. En el olvido de un nombre sabemos que los nombres sustitutivos son falsos; en cuanto a los recuerdos encubridores nos asombramos de tenerlos.

Es muy posible que el olvido de la infancia pueda proporcionarnos la clave para entender aquellas amnesias que están en la base de la formación de todos los síntomas neuróticos. Si los recuerdos conservados de un hombre se someten a exámen analítico, es fácil comprobarque no hay ninguna garantía de su corrección. Se descubren motivos que vuelven comprensible la desfiguración y el desplazamiento de lo vivenciado, pero también prueban que la causa de estas equivocaciones del recuerdo no pueden ser una simple infidelidad de la memoria. Intensos poderes de la vida posterior han modelado la capacidad de recordar las vivencias infantiles.

Los recuerdos de la infancia llegan a adquirir el significado de unos recuerdos encubridores. Recordamos lo oindiferente y olvidamos lo importante. Hay amnesia infantil de aquellos años importantes. Sin amnesia infantil no hay amnesia histérica ( no hay síntomas histéricos).

Hay dos fuerzas de contrapuesto valor: una fuerza que pugna para hacer emerger a la conciencia un recuerdo displacentero y otro fuerza que se contrapone como resistencia.

El recuerdo sustitutivo no aparece por su contenido sino por su vínculo asociativo con el recuerdo que devino sofocado. Todo recuerdo es un recuerdo encubridor porque no hay posibilidad de ingreso a la conciencia de una vivencia original, sino de un recuerdo sustitutivo (encubridor). Porque no hay acceso a algo de la vivencia. No hay recuerdo de la infancia sino sobre la infancia, formado por vivencias posteriores. No hay olvido absoluto es un olvido con recordar fallido (recuerdos sustitutos).

Psicopatología de la vida cotidiana: el olvido de los nombres propios: En el frecuente olvido temporario de los nombres propios ( fracaso de una función Psíquica), no sólo se produce un olvido, sino un recuerdo falso. En el empeño de recordar, de recuperar un nombre, acude a la conciencia otros ( nombres sustitutivos) aunque se saben como correctos. El proceso destinado a reproducir el nombre que se busca se desplazó llavando hasta un sustituto incorrecto. Tal desplazamiento obedece a unas vías calculables y ajustadas a ley. El nombre sustituto mantiene un nexo pesquisable con el nombre buscado.

Las condiciones para el olvido de un nombre con recordar fallido: 1 - Cierta predisposición para su olvido, 2- Un proceso de sofocación trascurrido poco antes, 3- La posibilidad de establecer una asociación extrínseca entre el nombre en cuestión y el elemento antes sofocado.

En una indagación profunda se descubre que los dos elementos enlazados por una asociación extrínseca ( el reprimido y el nuevo) poseen por añadidura un nexo de contenido. Junto al olvido simple de nombres propios, se presenta también un olvido que está motivado por represión. Se olvida uno contra la voluntad cuando quería olvidarse lo otro adrede. La aversión a recordar se dirigía contra uno de los contenidos, la incapacidad para hacerlo surgió en el otro. El propósito de olvidar algo ni se logró del todo ni fracasó por completo.

Sobre la psicoterapia de la histeria: defensa- yo, resistencia- síntoma. Cadena asociativa. Tres tipos de resistensias. Núcleo patógeno. Transeferencia: falso enlace, síntoma neoproducido.

Freud emplea lo que se llama la presión sobre la frente. Mientras investigaba la patología de los síntomas histéricos descubrió al mismo tiempo un método terapéutico. Señala que los síntomas desaparecían cuando se podía despertar con plena luminosidad el recuerdo del proceso ocasionador, y era al mismo tiempo despertado el afecto acompañante y cuando el enfermo podía describir ese proceso de la manera más detallada posible y expresaba en palabras el afecto.

El afecto está ligado a una representación que esta escindida, apartada de la conciencia que tiene que entrar en el comercio asociativo con otras representaciones para ensanchar el campo de la conciencia. Es una representación que se encuentra en otro lugar.

Freud se encuentra con un doble problema: hasta ese momento se manejaba con la hipnosis y con esta técnica se encuentra al mismo tiempo con dos obstáculos 1- tiene dificultades para poderr hipnotizar a algunos pacientes y 2- otros se reusaban directamente a la hipnosis. Por esta razón pasa de la sugestión hipnotica a la presión sobre la frente. Freud en la primera entrevista interrogaba la ocasión primera del síntoma. Pero algunos relataban un recuerdo que emergía muy borroso y que no podían seguir, otros comentaban que no lo sabían, que no pueden decir nada sobre la ocasión primera del síntoma. Les insiste que tenen que recordarlo y al mismo tiempo les hace cerrar los ojos y mientras precionaba levemente con su mano la frente del pasiente, les dice que durante o al terminar la presión van a surgir los recuerdos. Este procedimiento permite que comience cierto movimiento de asociación de los pacientes. La investigación de este primer obstáculo que viene por el lado de la hipnosis lo lleva a encotrarse con un segundo obstáculo.

El segundo obstáculo es la resistencia: cuando insiste en llebar a cabo la presión sobre la frente se despierta la función de la resistencia. Mediante su trabajo psíquico tenía que superar en el paciente una fuerza que contrariaba el debenir conciente ( el recordar) de las representaciones patógenas. A partir de esta operación de la presión sobre la frente y de la resistencia, los pacientes reproducen una serie de recuerdos patógenos. Hace aflorar pensamientos que el paciente no recuerda.

Freud reconoce que no se trata de una terapia causal sino de una terapia sintomática.

Se produce un cambio psíquico en el paciente: se levanta la represión y se recupera esas representaciones reprimidas. Al levantar la represión se produce una modificación del yo. El cambio psíquico como modificación del yo cuando se pregunta por la curación, y alteración del yo cuando se pregunte por los obstáculos que impiden la curación.

Tratandose del desenlace de la cura analítica este depende en lo esencial de la intencidad y profundidad de arraigo de las resistencias de la alteración del yo, pues los mecanismos de defensa frente a antiguos peligros retornan en el tratamiento como resistencias a la curación, y la curación misma será tratada por el yo como un peligro nuevo.

A partir de este texto se podría decir que la clínica que inventa Freud es una clínica de las resistencias. La misma fuerza psíquica que cooperó en la génesis de los síntomas ( la que impidió en aquel momento el devenir conciente de la representación patógena) ahora le aparece como resistencia. Cuando se pregunte por la curación se va a encontrar con la interpretación, cuando se pregunte por los obstáculos va a surgir la contrucción.

Aparece ua representación inconciliable para el yp ( representación de caracter sexual), el yo pone en funcionamiento el mecanismo de defensa y esa representación es expulsada, empujada fuera de la conciencia y en su lugar se forma un síntoma. Cuando se empeña en dirigir su atención hacia esa representación que fue expulsada, percibe como resistencia a la misma fuerza que en la formación del síntoma se había mostrado como repulsión.

yo- defensa, síntoma- resistencia, defensa- resistencia: El yo desencadenaría la defensa frente a una representación inconciliable y se forma un síntoma. Al interrogar al síntoma se encuentra con la resistencia. La defensa queda conectada con la resistencia porque al dirigir la atención hacia el síntoma me encuentro con la misma fuerza que había participado en su génesis. Entonces la defensa y la resistencia que dan vinculadas.

Esta repulsión del yo empuja fuera de la asociación yoica a la representación patógena. Vuelve la representación patógena por asociación, más allá del yo.

Se le pide al paciente que asocie, mediante la presión sobre la frente. Pero no aparece directamente la representación patógena sino representaciones intermedias que van formando eslabones intermedios que nos van acercando a la representación patógena. Ahí se empieza a quebrar esa relación yo- defensa.

Universalmente, factores sexuales diferentes producían cuadros diferentes de neurosis. La etiología debía buscarse en factores sexuales.

Se eliminan los síntomas histéricos y en su lugar son sustituídos por otros nuevos: neoproducción de síntomas.

Triple estratificación, ¿cómo está ordenado el material psíquico?: lineal o cronológico en que todo lo que se dice lo ordena en forma invertida, hay una inversión del relato, es morfológico; concéntrico ( más resistencias) en el que hay un ordenamiento que rodea al al grupo patógeno siendo éste un grupo de representacionesque no se conocen, a medida que nos acercamos al grupo patógeno hay más resistencias y menos resistencias cuando nos alejamos, es morfológico; hilo lógico en que salta de cadena en cadena, produce un entramado ( se acerca y se aleja del grupo patógeno), hay nudos en la cadena asociativa, es dinámico porque salta de un estrato a otro.

La cadena asociativa nos lleva a alejarse o acercarse al núcleo patógeno pero núnca se llega, si se supone que se llega a él noes ese es otro. la cadena asociativa es una relación entre palabras, nexos interminables, cadena de recuerdos.

El núcleo patógeno: no se puede decir de él sino acerca de él. Dice Freud que hay que desarmar el núcleo patógeno, se tienen que levantar las resistencias.

El yo: es conciencia, masa de representaciones. El yo quiere olvidar y lo único voluntario es el querer.

Hay fracaso de la defensa por la presencia del síntoma. Hay inconciente gracias a la defensa.

La figura del médico es condición de posibilidad de la cadena asociativa, Produce estado afectivo. Es obstáculo para la cadena asociativa. Al haber una necesidad de la atención de los enfermos, de su confianza y por eso la inevitable relación personal con el médico que se puede adelantar hasta un primer plano. El médico atrviesa estratos hacia el núcle patógeno. Hay un síntoma de transferencia en relación con el médico ( síntoma neoproducido) que se produce artificialmente en el transcurso de interrogar al paciente. Va a dar un obstáculo externo a la cadena asociativa, se relaciona con el núcleo patógeno. El médico como un elemento más de la cadena. La transferencia: falso enlace y síntoma neoproducido: hay pistas que ofrecen unas lagunas en la primera exposición del enfermo, a menudo encubiertas por enlaces falsos, es la relación entre las representaciones por no saber cúal es la verdadera. El vinculo entre el enfermo y el médico: hay un fracaso del procedimiento de la presión sobre la frente porque en el lugar donde se investiga no hay realmente nada para recoger ( se observa esto en la calma del paciente), porque se haya tropezado con una resistencia que sólo mas tarde se podrá vencer, que se esté frente a un nuevo estrato en el que aún no se puede penetrar ( se ve en el gesto tenso del paciente), porque hay un obstáculo externo que sobreviene cuando el vínculo del enfermo con el médico se ve perturbado. la transferencia sobre el médico acontece por enlace falso.

Los nudos patógenos: con frecuencia emerge una representación que dentro de la cadena asociativa es un eslabón entre la representación de partida y la buscada ( patógena) o una representación que constituye el punto de partida de una nueva serie de pensamientos y recuerdos, acuyo término se sitúa la representación patógena.

Nexos lógicos: no se corresponde a unas líneas quebradas en zig- zag, sino con un sistema de líneas ramificadas, y muy en particular convergentes. Tiene puntos nodales en los que coinciden dos o más hilos y en el núcleo desembocan por regla general varios hilos de trayectoria separada o que muestran a trechos de conexiones laterales.

Ensanchamiento de la conciencia: núnca puede entrar en el yo - conciencia más que un único recuerdo. El enfermo ocupado en la reelaboración de este sólo recuerdo no ve nada de lo que esfuerza detrás y olvida lo que ya ha pasado. Si el dominio sobre este sólo recuerdo patógeno tropieza con dificultades entonces ese paso de estrechura se obstruye; el trabajo se atasca, nada más puede pasar por ahí, y este recuerdo permanecerá ante el enfermo hasta que lo haya aceptado en la anchura del yo. Toda la masa del material patógeno se filtrará como por una estrecha hendidura y así alcanzará la conciencia como descompuesta en fragmentos o jirones. Para el ensanchamiento periférico el médico toma a su cargo la apertura de estratos más internos, el avance en el sentido radial, mientras que el enfermo se encarga del ensanchamiento periférico (superando resistencias leves delo que el enfermom cuenta que sabe y recuerda).

Hay diferentes tipos de resistencias:1- resistencia de asociación que es una fuerza que aparece en los distintos nudos.Retorna en la misma asociación, cuando se le pide asociaciones al paciente y este no recuerda. Entonces se realiza la presión sobre la frente y superada la resistencia de asociación aparecen ciertos eslabones intermedios que nos van acercando a la representación patógena. 2- resistencia longitudinal que se expresa mediante la resistencia de asociación. Se hace cargo el paciente. 3- resistencia radial que aparece en la tarea del analista al tratar de llegar al núcleo patógeno.

Entrada del inconciente: La defensa anticipa la producción conceptual del inconciente ( histeria de defensa). Las neuropsicosis de defensa: retorno de lo reprimido, transacción ( la defensa y lo reprimido ), fracaso de la defensa , compulsión del síntoma. Principio de constancia.

Neuropsicosis de defensa:

El complejo sintomático de la histeria justifica la decisión de la consciencia con formación de dos grupos psíquicos separados.

Janet toma a la escisión de la conciencia como un rasgo primario de la alteración de la histeria. Tiene por base una endeblez innata de la aptitud para la síntesis psíquica. Breuer, sin embargo, considera como base y condición de la histeria el advenimiento de unos estados de conciencia peculiarmente oníricos, con una aptitud limitada para la asociación, a los que denomina estados hipnoides. Para él la escisión de la conciencia es secundaria, adquirida; las representaciones que afloran en tales estados hipnoides están segregadas del comercio asociativo. En cambio, Freud no sostiene que el enfermo se proponga a producir una esción de su conciencia sino que su proposito es otro, pero él no alcanza su meta, sino que genera una escisión de su conciencia.

Lo que Freud destaca es que los pacientes analizados gozaron de salud psíquica hasta que se les presentó a su yo una vivencia, una representación, una sensación que despertó un afecto tan penoso que la persona decidió olvidarla, no confiando en poder solucionarla con su yo medianta un trabajo de pensamiento, la contradicción que esa representación inconciliable le oponía. En personas del sexo femenino, tales representaciones inconciliables nacen sobre el suelo del vivenciar y el sentir sexual, y las afectadas se acuerdan con toda presición deseable de sus empeños defensivos, de su propósito de auyentar la cosa, de no pensar en ella, de sofocarla. En los pacientes analizados ese olvido no se logró, sino que llevó a diversas reacciónes patológicas que provocaron una histeria, o una representación obsesiva, o una psicosis alucinatoria. la tarea que el yo defensor se impone, osea, tratar como no acontecida la representación inconciliable, es directamente insoluble para él; una vez que la huella mnémica y el afecto adherido a la representación está ahí ya no se los puede extirpar. Equivale una solución aproximada de esta tarea lograr convertir esta representación intensa en una débil, arrancarle el afecto, la suma de excitación que sobre ella gravita. Esa representación débil deja de plantear exigencias del trabajo asociativo, pero la suma de excitación disociada de ella iene que ser aplicada a otro empleo.

Hasta aquí son iguales los procesos en la histeria, en las fobias y representaciones obsecivas; desde este punto se separan los caminos.

En la histeria: el modo de volver inocua la representación inconciliablees transponer a lo corporal la suma de excitación, lo que propondría el nombre de conversión. La conversión puede ser total o parcial y sobrevendrán en aquella enervación motrices o sensorial que mantenga un nexo con la vivencia traumática. El yo sobre si el lastreha hechado sobre sí el lastrede un símbolo mnémico que habita en la conciencia al modo de un parásito asustan que sobrevenga una con inversión en dirección inversa. las huellas mnémicas de la representación reprimida (esforzadas al desalojo) no ha sido sepultada sino que forma en lo sucesivo el núcleo de un grupo psíquico segundo. una vez formado en un momento traumático ese núcleo para una escisión histérica, su engrosamiento se produce en otros momentos que se llaman traumáticos auxiliares. El efecto del método catártico de Breuer: consiste en volver a guiar la excitación, con conciencia de la meta, de lo corporal a lo psíquico, para forzar luego a reequilibrar la contradicción mediante un trabajo de pensamiento y a descargar la excitación por medio del habla. Pieza importante de la predisposición histérica: es la capacidad psicofísica para trasladar a la inervación corporal unas sumas de excitación tan grandes. y sólo lleva a la histeria en el caso de una inconciabilidad psíquica o de un almacenamiento de la excitación.

Representaciones obsesivas: si en una persona predispuesta a la neurosis no está presente la capacidad convertidora y, no obstante, para defenderse de una representación inconciliable se emprende el divorcio entre ella y su afecto, es fuerza que ese afecto permanezca en el ámbito psíquico. La representación ahora debilita queda segregada de toda asociación dentro de la conciencia, pero su efecto liberado se adhiere a otras representaciones, en sí no inconciliables, que en virtud de este enlace falso deviene representaciones obsesivas. Era la vida sexual la que había proporcionado un afecto tan penoso que la misma índole que el afecto endosado a la representación obsesiva. La representación obsesiva figura un sustituto o un subrogado de la representación sexual inconciliables y la ha relevado dentro de la conciencia. Para el enlace secundario del afecto liberado se puede aprovechar cualquier representación que por su naturaleza sea compatible con afecto de esa cualidad, o bien tenga con la representación inconciliable ciertos vínculos a raíz de los cuales parezca utilizable como su subrogado. La ventaja obtenida por el yo tras emprender para la defensa el camino de transporte del afecto es mucho menor que en el caso de la conversión de una excitación psíquica en una inervación somática. El mecanismo de transpoprte del afecto es demostrable en la gran mayoría de las fobias y representaciones obsesivas.

Psicosis: la defensa frente a la representación inconciliable acontecía mediante el divorcio entre ella y su afecto. Pero la representación debilitada y aislada permanecía dentro de la conciencia. Existe una modalidad defensiva mucho más enérgica y exitosa, que consiste en que el yo desestima la representación insoportable junto con su afecto y se comporta como si la representación nunca hubiera comparecido. Sólo que en el momento en que se ha conseguido ésto, la persona se encuentra en una psicosis que no admite otra clasificación que confusión alusinatoria. El contenido de una psicosis alucinatoria: consiste en realzar la representación que estuvo amenazada por la ocasión a raíz de la cual sobrevino la enfermedad. El yo se ha defendido de la representación insoportable mediante el refugio en la psicosis. El yo se arranca de la representación insoportable, pero esta se entrama de manera inseparable con un fragmento de la realidad objetiva, y en tanto que el yo lleva a cabo esa operación, se deshace también total o parcialmente de la realidad objetiva. La condición bajo la cual se imparte a las representaciones propias una vividez alucinatoria, tras una defensa exitosamente lograda, la persona cae en una confusión alucinatoria.

La representación auxiliar de la que se ha servido en la exposición de las neurosis de defensa (hipotesis auxiliar): en las funciones psíquicas cabe distinguir algo, monto de afecto, suma de excitación, que tiene todas las propiedades de una cantidad, algo que es susceptible de aumento, disminución, desplazamiento y descarga, y se difunde por las huellas mnémicas de las representaciones como lo haría una carga eléctrica por la superficie de los cuerpos.

El caso Emma: Emma tienen la compulsión de no poder ir sola a una tienda. Relata que a los doce años (poco después de la pubertad), fue a la tienda a comprar algo y vio a dos empleados reirse entre ellos y salió corriendo presa de algún afecto de terror. Se despiertan unos pensamientos : que los dos empleados se reían de su vestido, y que uno le había gustado sexualmente. Tanto el nexo entre estos dragmentos como el efecto de la vivencia son incomprensibles, los recuerdos despertados no explican ni la compulsión ni el determinismo del síntoma. La exploración ulterior descubre un segundo recuerdo que Emma pone en entredicho haber tenido en el momento de la escena primera: A los ocho años fue por dos veces a la tienda de un pastelero para comprar golosinas, y éste le pellizcó los genitales a través del vestido. No obstante, la primera experiencia acudió allí una segunda vez. Ahora comprendemos la escena primera ( empleados) si recurrimos a la escena segunda ( el pastelero), sólo nos hace falta una conexión asociativa entre ambas. Ella misma señala que es proporcionada por la risa: la risa de los empleados le hacía acordarse de la risotada con que el pastelero había acompañado su atentado. En la tienda los dos empleados ríen, esta risa evoca inconcientemente el recuerdo del pastelero pero la situación presenta otra semejanza, otra vez eztá sóla en un negocio. El recuerdo despierta (cosa que en aquel momento no pudo hacer ) un desprendimiento sexual que se trapone en angustia, con esta angustia tiene miedo que los empleados pudieran repetir el atentado y por eso se escapa. LA conclusión de no permanecer sóla en la tienda a causa del peligro de atentado se formó de manera correcta, con miramientos por todos los fragmenos del proceso asociativo. El pensar, que trabaja con conciencia, ha plasmado dos enlaces falsos con el maerial preexistente (empleados, risa, vestidos, sensación sexual): que se ríen a causa de sus vestidos y que uno de los empleados le había exitado su gusto sexual. El complejo íntegro está subrogado en la conciencia por una única representación: vestidos. Ha sobrevenido aquí una represión con formación de símbolo. Lo notable es justamente que no ingrese en la conciencia el eslabon que despierta interés ( atentado ) sino otro como símbolo ( vestido). El desprendimiento sexual se anuda al recuerdo del atentado. La alteración de la pubertad ha posibilitado otro comprensión de lo recordado. La represión en la histeria: es en donde quiera que es reprimido un recuerdo que sólo con efecto retardado ha devenido trauma. Causa de este estado de cosas es el retardo de la pubertad respecto del restante desarrollo del individuo.

Manuscrito¨K¨ : las neurosis de defensa.

Hay aberraciones patológicas de estados afectivos psíquicos normales. Se distinguen de estos afectos por no llevar a tramitación alguna sino a daño permanente del yo. Sobreviene en las mismas circunstancias toda vez que la ocasión cumpla con dos condiciones: que sea de índole sexual y suceda en el período anterior a la madurez sexual. La herencia es un factor o condición adicional que facilita y acrecienta el afecto patológico. Pero la herencia no comanda la elección de la neurosis de defensa.

La tendencia defensiva normal: es la repugnancia a guiar la energía psíquica de suerte que genere displacer. Es una tendencia que se entrama con las constelaciones más fundamentales del mecanismo psíquico ( principio de constancia), que no puede ser vuelta contra percepciones, sólo cuenta contra recuerdos y representaciones del pensar. Es inocua toda vez que se trate de representaciones que en su tiempo estuvieron entrelazadas con displacer y que son incapaces de cobrar un displacer actual; y en este caso son superadas por un interés psíquico.

La defensa nociva: se vuelve nociva cuando se dirige contra representaciones que pueden desprender displacer nuevo también siendo recuerdo, como es en el caso de las representaciones sexuales. Aquí se realiza la única posibilidad, que con efecto retardado un recuerdo produzca un desprendimiento más intenso que a su turno la vivencia correspondiente. Para ello hace falta que entre la vivencia y su repetición en el recuerdo se interponga la pubertad, que tanto acrecienta el efecto del despertar de aquellas.

Si se ha de quedar exento de la neurosis de defensa es necesario que antes de la pubertad no se produzca una irritación sexual importante.

Freud se pregunta por la fuente de displacer: ¿ De dónde proviene ese displacer que la estimulación sexual prematura está destinada a desprender y sin la cual no se explicaría la represión?. Una respuesta inmediata a las consecuencias de la fuente de displacer es que vergüenza y moralidad son fuerzas represoras y la vecindad natural de los órganos sexuales despertará también asco a raíz de la vivencia sexual. Donde no existe vergüenza, donde no se gesta ninguna moral, donde el asco se ve embotado por las condiciones de la vida no hay ninguna represión y ninguna neurosis será consecuencia de una estimulación sexual infantil. Pero no se cree que el desprendimiento de displacer a raíz de una vivencia sexual subsiga a la injerencia casual de ciertos factores de displacer. En un nivel de libidosuficientemente alto no se siente asco y la moral es superada. La génesis de la vergüenza se enlaza con la vivencia sexual mediante un nexo más profundo. Dentro de la vida sexual tiene que existir una fuente independiente de desprendimiento de displacer, presente ella, puede dar vida a las percepciones de asco, prestar fuerza a la moral, etc.

La trayectoria de la enfermedad en la neurosis de represión ( fórmula canónica), es en general siempre la misma:

  1. Hay una vivencia ( o serie de ellas) sexual, prematura, traumática que ha de reprimirse.
  2. Su represión acontece a raíz de una ocasión posterior que despierta su recuerdo y lleva así a la formación de un síntoma primario.
  3. Luego, hay un estadio de defensa lograda semejante a la salud, salvo en la existencia del síntoma primario.
  4. Se pasa a un estadio en que las representaciones reprimidas retornan y la lucha entre ellas y el yo forman síntomas nuevos, los de la defensa secundaria, los de la enfermedad propiamente dicha.

Hay diferencia entre neurosis por la diferencia en el modo en que las representaciones reprimidas retornan y otros en la formación de síntomas y el decurso. Hay diversas neurosis por como se lleva a cabo la represión.

En la neurosis obsesiva la vivencia primarias estuvo dotada de placer, fue activa en el varón y pasiva en la niña, sin injerencia de dolor ni asco, lo cual en la niña presupone una edad mayor. Esta vivencia después recordada da lugar al desprendimiento de displacer y al comienzo se generaun reproche conciente. Aún parece que el complejo psíquico íntegro ( recuerdo y reproche) fuera conciente. Luego son reprimidos y a cambio se forma en la conciencia un síntoma contrario, algún matriz de escrupulosidad de conciencia moral. La represión puede sobrevenir por el hecho de que el recuerdo placentero, en sí mismo desprenda displacer en la reproducción de años posteriores. Se descubrió a una edad muy temprana, años antes de la vivencia de placer una vivencia puramente pasiva. La posterior conjugación de la vivencia pasiva con la vivencia de placer es lo que agrega al displacer el recuerdo de placer y posibilidad de represión. Entonces sería condición clínica de la neurosis obsesiva que la vivencia pasiva cayera en una época temprana que fuera capaz de estorbar la génesis espontánea de la vivencia de placer: displacer - placer - represión.

El efecto reproche: puede por diversos estados psíquicos mudarse a otros afectos que luego entran en la conciencia con más nitidez que el mismo.

El yo conciente se contrapone a la representación obsesiva como algo ajeno: le deniega la creencia con ayuda de la representación contraria de la escrupulosidad de la conciencia moral, formada largo tiempo antes. En este estadio se puede llegar a veces al avasallamiento del yo por la representación obsesiva. El estadio de la enfermedad es ocupado por la lucha defensiva del yo contra la representación obsesiva, formando síntomas nuevos, los de la defensa secundaria.

Formación de tres clases de síntomas:

  1. Síntoma primario de la defensa: escrupulosidad de la conciencia moral.
  2. Síntoma de compromiso de la enfermedad: representaciones obsesivas o afectos obsesivos.
  3. Síntoma secundarios de la defensa: obsesión cabiladora, obsesión de guardar, etc.

El desenlace de la lucha defensiva aconntece mediante una manía general de duda o mediante la plasmación de una existencia extravagante con innumerables síntomas de defensa secundaria. Parece que son estado de libido actual insatisfecho los que aplican su fuerza de displacer para despertar el reproche reprimido.

La curación de la neurosis obsesiva: se obtiene deshaciendo las sustituciones y las mudanzas de afecto halladas, hasta que el reproche primario y su vivencia queden despejados y puedan serles presentados al yo a fin que los aprecie de nuevo. Para ello es preciso reelaborar paso a paso un número increíble de representaciones intermedias, que fugazmente devienen representaciones obsesivas.

La histeria: presupone una vivencia displacentera primaria, de naturaleza pasiva. La pasividad sexual de la mujer explica su predilección por la histeria. La condición de la histeria es que la vivencia displacentera primaria no caiga en época demasiado temprana, cuando el desprendimiento de displacer es todavía muy pequeño y cuando de manera autónoma pueden seguirle todavía unos sucesos placenteros, de otro modo sólo se llega a la formación de unas representaciones obsesivas. La histeria empieza con un avasallamiento del yo. La elevación de tensión a raíz de la vivencia displacentera primaria es tan grande que el yo no contradice a esta, no forma ningún síntoma psíquico sino una exteriorización de descarga, la mayoría de las veces una expresión hiperintensa de la excitación. Se puede definir este primer estadio de la histeria como histeria de terror; su síntoma primario es la exteriorización de terror con lagunas psíquicas. LA represión y la formación de síntomas defensivos sobreviene sólo con posterioridad, en torno del recuerdo, y desde entonces en una histeria se pueden mezclar entre sí al azar defensa y avasallamiento, o sea formación de síntoma y estallidos de ataques. La represión no acontece por formación de una represión contraria hiperintensa, sino por esfuerzo de una representación - frontera, que desde entonces subroga al recuerdo reprimido dentro del decurso del pensar.

Representación frontera porque pertenece al yo - conciente y, por la otra, constituye un fragmento no desfigurado del recuerdo traumático. Toda vez que el suceso traumático se subroga en una exteriorización motora, esta misma pasa a ser la representación - frontera y el primer símbolo de lo reprimido.

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