sonido 2
Sin embargo, el silencio forma parte del lenguaje radiofónico y, al igual que los materiales hasta ahora tratados, es capaz de expresar, narrar, describir... El silencio aparece en la radio cuando se produce una ausencia total de sonido, es decir, cuando no hay voz, ni música, ni efectos sonoros, aunque su verdadero sentido sólo podrá ser captado a partir de la relación que la ausencia de sonido guarde con los elementos que la precedan o con aquellos otros que la sigan. No obstante, la utilización del silencio es muy limitada, ya que, al no estar familiarizado con sus códigos, el oyente ha tendido a considerarlo como una información no deseada, como un fallo técnico, como un "ruido" o como una interrupción de la comunicación. Y es que, en nuestra cultura, existe un marcado temor al silencio y, sobre todo, a aquellas situaciones en las que éste impera: varias personas en un ascensor, una casa abandonada, la sala de espera de un dentista, etc. De hecho, existen numerosas situaciones en las que podemos hacer uso del silencio, como por ejemplo para representar el estado emocional de una persona que decide dejar de intervenir en un diálogo; o para estimular la reflexión, cuando, ante un tema controvertido, el radiofonista realiza un silencio convidando a los oyentes a pensar sobre ello. El silencio también interviene en la construcción del tiempo radiofónico, ya que haciendo uso del mismo podemos representar, por ejemplo, lo que en la narrativa audiovisual se denomina una elipsis, es decir, una compresión del tiempo. Para concluir este apartado diremos que en la radio es importante no confundir el silencio con la pausa, que es también una interrupción del sonido. Sin embargo, mientras que el silencio precisa del contexto para significar, la pausa contribuye a la significación del discurso verbal, al que le da sentido y organiza sintácticamente. Por otra parte, es importante tener en cuenta que una de las dificultades con las que se encuentra el creador radiofónico cuando utiliza el silencio es la duración del mismo. De hecho, si es demasiado largo puede interpretarse erróneamente, mientras que si es demasiado corto puede no percibirse. Se estipula que un silencio radiofónico, para resultar efectivo, debe durar entre 3 y 5 segundos 12.2 Introducción al guión radiofónico El guión es el instrumento que sirve para planificar cualquier programa radiofónico y, especialmente, para prever todo el material sonoro que será necesario para su producción. En el guión se detallan, por tanto, todos los pasos a seguir y, en función del programa al que nos vayamos a enfrentar, será más o menos exhaustivo. Además, el guión es la pieza clave para que locutores y técnicos de sonido se entiendan y sepan qué es lo que configura un espacio en cada momento. Los distintos tipos de guión 23 En radio se puede establecer una tipología de guiones en función de tres variables: 1) la información que contienen; 2) las posibilidades de realizar modificaciones sobre ellos y 3) la forma en que se nos presentan. Según la información que contienen hablamos de guiones literarios, guiones técnicos y guiones técnico-literarios, siendo éstos últimos los más completos. Guiones literarios: Son aquellos que dan una importancia fundamental al texto que deberá leer el locutor o los locutores. Excluyen las anotaciones técnicas relativas a planificación, figuras de montaje, etcétera, y en él solo se señalan, generalmente en mayúscula, los lugares en los que aparecen músicas y efectos sonoros. Por otra parte, en el guión constan indicaciones para los radiofonistas, semejantes a éstas: Locutora 1 (melancólica): "El estaba allí, sentado junto a mí" Locutora 2 (riendo): "No digas eso. Jamás estuvo contigo" Guiones técnicos: A diferencia del anterior, en este tipo de guiones imperan las indicaciones técnicas, mientras que el texto verbal sólo aparece a medias y, en algunos casos, ni siquiera eso. De hecho, lo que van a decir los locutores se expresa en forma de ítems: Locutor 1: entrada noticia Locutor 2: cuerpo noticia Locutor 1: despedida Etc. Este tipo de guión es el más usado en la radio actual, sobre todo en programas informativos y magazines (es lo más parecido a las escaletas que hemos manejado en las prácticas de plató) Guiones técnico-literarios: Son los que contienen toda la información posible. En ellos aparece el texto verbal completo, así como el conjunto de las indicaciones técnicas. Según la posibilidad de realizar modificaciones, hablamos de guiones abiertos y de guiones cerrados. Los primeros están concebidos para que puedan ser modificados en el transcurso del programa, por lo que presentan una marcada flexibilidad. Los segundos, en cambio, no admiten modificación alguna. Trabajar con uno u otro dependerá de la complejidad de la producción y, sobre todo, de las características del espacio. Según la forma que presenten, hablamos de guiones americanos y de guiones europeos. El guión americano se presenta en una sola columna, separando las indicaciones del técnico y las de los locutores mediante párrafos sangrados. En estos guiones, las anotaciones técnicas se subrayan, mientras que el nombre de los/las locutores/as aparece en mayúscula. Además, se acostumbra a dejar un margen a la izquierda para señalar posibles modificaciones. El guión europeo, en cambio, se presenta en dos o más columnas. La de la izquierda se reserva siempre para las indicaciones técnicas, mientras que el resto (que puede ser una o más), se destina al texto íntegro de los locutores, o al texto en forma de ítems, etcétera. Es muy importante que tengas en cuenta que estas tres variables son perfectamente combinables, de tal forma que puedes elaborar un guión técnico-literario, cerrado y europeo; o un guión técnico, abierto y europeo; o un guión literario, cerrado y 24 americano..., y así sucesivamente. Una vez más, todo dependerá del programa que vayas a producir. Claves para la confección de un guión La elaboración de un guión radiofónico no es una tarea complicada. Sin embargo, sí lo es su concepción, es decir, pensar en todo aquello que vamos a transmitir a través de las ondas y, lo que es más importante, en cómo lo vamos a hacer. En cualquier caso, es vital conocer las técnicas a poner en práctica para plasmar sobre el papel tanto las indicaciones destinadas al control de sonido como las dirigidas al locutorio. Lógicamente, el tratamiento de estas indicaciones guardará una estrecha relación con el tipo de guión por el que optemos, puesto que no será lo mismo afrontar un guión literario que uno técnico, como tampoco será igual diseñar un guión técnicoliterario. Pero dejando al margen las particularidades, parece evidente que en un guión, si se quiere que resulte plenamente comprensible para los técnicos y los locutores, debe quedar plasmado: 1. El orden en el que sonarán las distintas materias primas que se utilicen para la producción de un determinado programa. En algunos casos, también será oportuno indicar la duración de una música, de un efecto, etcétera, aunque cuando se conoce bien el producto, no es absolutamente necesario. 2. El modo de aparición y desaparición de los sonidos (Primer Plano, Fade In, Segundo Plano, etc.). 3. El modo de permanencia en antena de un sonido (podemos mantener, por ejemplo, una música en Segundo Plano mientras un locutor habla en Primer Plano, pero también podemos subir esa música a Primer Plano cuando el locutor calla). 4. El soporte en el que se encuentra registrado un sonido, así como su descripción (un efecto sonoro o una melodía pueden estar grabados en un CD, o en una cinta de cassette, o en una cinta de bobina abierta, etc.) Para expresar sobre el papel estas cuestiones, es habitual servirse de un código que abrevia tanto los aspectos relativos a la planificación como los que tienen que ver con el uso de las figuras del montaje. Así, en un guión radiofónico indicaremos las órdenes de esta forma: Planos: PP = Primer Plano 2P = Segundo Plano 3P = Tercer Plano PPP = Primerísimo Primer Plano Figuras del montaje: F.In ó Fade In = Fade In F.Out ó Fade Out = Fade Out F/E = Fundido Encadenado F = Fundido 25 E = Encadenado Resuelve = Resuelve Descripción de los soportes: En primer lugar, indicaremos dónde está el sonido: en un CD, en un disco de vinilo, en un cassette, o si procede de un micrófono. En segundo lugar, el corte que se va a utilizar y la cara en la que se encuentra dicho sonido. En tercer lugar, el título del corte. Guiones tipo Después de todo lo que hemos explicado, creemos que no te resultará demasiado complicado entender los guiones tipo que exponemos a continuación. Ejemplo de guión literario, cerrado y americano: MARÍA (Entre sollozos): "Jamás podré olvidarme de él No es justo lo que me ha pasado" ANDREA (Riendo): "No digas eso. Tu nunca lo quisiste" MARÍA (Gritando): "Aléjate de mi. Eres una bruja". ANDREA (Alejándose): "Ya me voy, pero no te creas que te será tan fácil deshacerte de mi". CARETA DE SALIDA Ejemplo de guión técnico, abierto, europeo CONTROL LOCUTORIO PP MICRO 1 F. IN CD 1 CORTE 8 THE RIVER RESUELVE CD 1 PP MICRO 1 Locutor 1: Saluda a la audencia Locutor 1: Noticia 1 (Visita de Aznar a EEUU) 26 PP CD 2 CORTE 3 RÁFAGA PP MICRO 2 PP MICRO 1 Locutor 2: Noticia 2 (Temporal en Galicia) Locutor 1: Noticia 3 (Subida de la gasolina) 12.3 Introducción a la producción y realización radiofónicas Producción En el terreno de la comunicación radiofónica, la producción está estrechamente ligada al concepto de programa, en tanto que, globalmente entendida, afecta a todo el engranaje que debe ponerse en marcha para la emisión de cualquier espacio, por pequeño que sea. No obstante, es obvio que, en función de la envergadura del producto que se pretenda emitir, el proceso de producción será más o menos complejo. De hecho, no es lo mismo producir un informativo de actualidad de 60 minutos de duración que una cuña publicitaria de 20 segundos, como tampoco supone la misma dedicación la preparación de un magazine diario, que siempre sigue una estructura más o menos similar, que la de un dramático radiofónico, para cuya materialización se precisará, entre otras cosas, de una buena selección de músicas, de efectos sonoros, de voces, así como de la confección de un guión exhaustivo. En las emisoras de radio, la mayoría de los programas cuentan con el respaldo de un cuerpo de productores/as. Ellos/as son las personas que se encargan, por ejemplo, de concertar entrevistas, de contactar con los tertulianos, de buscar toda la documentación necesaria para la emisión de un reportaje, de preparar los temas musicales que formarán parte del espacio para el que trabajan, de seleccionar efectos sonoros, etc. Este cuerpo de profesionales pasa muchas veces inadvertido, pero sin su dedicación sería prácticamente imposible la emisión de muchos de los productos que conforman la oferta de las distintas emisoras.
Por otra parte, y precisamente por esa estrecha relación que la producción guarda con los programas, los procesos que se deben poner en marcha están muy condicionados por los llamados géneros programáticos, es decir, por las formas de transmisión de los contenidos. En este bloque vamos a estudiar los géneros más representativos y habituales de la información, del deporte, de la música, etc. Lógicamente, existen otros géneros en 27 cuyo análisis no entraremos, ya que son muy poco explotados, pero si deseas conocerlos, no dudes en consultar la bibliografía que te recomendamos. Los géneros informativos La noticia es, sin lugar a dudas, la fórmula estrella de transmisión de los contenidos informativos radiofónicos y es, también, la base sobre la que se edifican los dos géneros predominantes en el terreno de la información: el Boletín y el Servicio Principal de Noticias. El boletín, presente en todas las emisoras generalistas y en muchas de las estaciones eminentemente musicales, pero que ofrecen algunas dosis de información coincidiendo con las horas en punta, es un pequeño bloque de noticias que presenta con brevedad las novedades más importantes y recientes de la actualidad informativa. Suelen tener una duración de entre 3 y 5 minutos. Son el más claro exponente de las características del medio radio (rapidez, simultaneidad, etc.), así como el elemento que ayuda al oyente de una determinada emisora a seguir la evolución que la actualidad informativa experimenta a lo largo de toda una jornada. El servicio principal de noticias es lo que todos conocemos como un informativo por excelencia (equivaldría a los telediarios televisivos), cuya duración oscila entre los 30 y los 60 minutos. Este género suele estar conformado por 3 grandes partes. La primera de ellas es un tramo que actúa de entrada y en el que, a modo de batería de titulares o sumario, se avanzan las noticias que de inmediato serán ampliadas. La segunda es el cuerpo del informativo propiamente dicho, donde se desarrollan todos los temas. Finalmente, la tercera es el cierre del informativo, una suerte de recordatario muy similar al sumario de entrada. Rebasa la pura difusión y entra en el análisis y la interpretación, por lo que suele ser habitual que, a lo largo del programa, aparezcan informaciones con las voces de sus protagonistas, así como reportajes y entrevistas. El Servicio Principal de Noticias es un género típico de la radio generalista y, como mínimo, suele programarse tres veces al día. Ten en cuenta que aproximadamente el 40% de la Información que emiten las grandes cadenas se hace mediante esta particular forma de transmisión de los contenidos de actualidad. Otro género que trabaja con la Noticia y que tiene una alta presencia en la programación radiofónica, sobre todo en los magazines de mañana y tarde, es el avance, una especie de avanzadilla informativa -valga la redundancia-, de aquellos temas que serán tratados en los Servicios Principales de Noticias. Por su parte, el reportaje es un género que se caracteriza por tratar en profundidad un hecho noticioso de mayor o menor actualidad. Se trata de un relato monotemático, cuya riqueza reside precisamente en aportar distintas visiones sobre el asunto tratado, incorporando la voz de los protagonistas del hecho, los antecedentes, las consecuencias, etc. En radio existen distintos tipos de reportajes y diferentes formas de enfocarlos. Los géneros informativos 28 Entrevista es un género informativo dialogado en el que el periodista de turno interroga a algunos de los actores implicados en un hecho noticioso (por ejemplo, un testigo ocular de un importante accidente de tráfico, una escritora que acaba de publicar un libro, el ganador de un premio, un futbolista de reconocido prestigio que acaba de ser fichado por un equipo de primera división, etc.). Normalmente, las preguntas que conforman una entrevista se preparan con antelación, por lo que es preciso que el periodista/locutor se documente sobre el personaje al que va a entrevistar. La radiofórmula, es un género que se basa en la emisión continuada de noticias y comentarios de actualidad, además de apuntes referidos a la situación del tráfico, la previsión meteorológica, etc. La radiofórmula mantiene 24 horas sobre 24 una estructura formal repetitiva que se establece previamente y cuya pauta la marca un Hot clock o reloj de programación. Finalmente, el magazine informativo es un gran género que se suele denominar Contenedor, ya que está conformado por distintos espacios y secciones que, a su vez, y como bien podrás deducir, no dejan de ser, igualmente, géneros (reportajes, entrevistas, tertulias, boletines, etc.). Es una mezcla generosa de casi todos los géneros. Anteriormente señalábamos que la preparación previa de una entrevista es muy importante, pero no olvides que también lo es la de cualquier otro tipo de producción radiofónica. De hecho, y aunque en los medios audiovisuales se hable mucho de ella, la improvisación es, en realidad, un auténtico mito. Improvisar consiste, en sentido estricto, en elaborar de pronto, sin preparación alguna y sin ningún tipo de apoyo, un discurso coherente. Sin embargo, y como sucede en otros ámbitos, en los medios audiovisuales esto solo es oportuno cuando no se tiene más remedio, cuando no se dispone ni de tiempo ni de recursos para escribir lo que se va decir, siquiera en forma de ítems o de pequeña pauta. Por eso, en la mayoría de las ocasiones, la mejor improvisación es la menos improvisada, sobre todo si se quiere evitar balbuceos, incoherencias e inseguridades que acabarían empobreciendo la locución. Los géneros deportivos Las formas de trasmisión de los contenidos deportivos que imperan en la radio española son tres: el informativo, el magazine y el carrusel, genero, este último, que debe su nombre a su particular manera de estructurar la emisión, puesto que se trata de una rueda de conexiones que se van sucediendo periódicamente a lo largo de un extenso periodo de tiempo. El carrusel es la estrella de la programación del domingo por la tarde en buena parte de emisoras, especialmente en las grandes cadenas de corte generalista. De hecho, coincidiendo con la disputa de los partidos de liga, desde los estudios centrales de los diferentes operadores se conduce un espacio, de unas cuatro horas de duración, en el que constantemente se pide paso desde los terrenos de juego. En cada estadio, las emisoras cuentan con un equipo de profesionales que son los encargados de informar sobre los goles, las jugadas más interesantes, las faltas, etcétera. En el terreno deportivo, el magazine mantiene las características ya comentadas en el caso de la información, si bien su inserción en las parrillas programáticas varía 29 sustancialmente con respecto al magazine puramente informativo. De hecho, este género es el rey de la noche y primeras horas de la madrugada. Finalmente, la retransmisión ocupa también un lugar destacado en la oferta deportiva radiofónica española. Ten en cuenta que una retransmisión en directo, especialmente si se hace desde un país extranjero, es altamente costosa, tanto por la infraestructura técnica que se precisa como por los desplazamientos humanos que supone. Los géneros musicales La radiofórmula musical, es el género dominante en lo que a la emisión de contenidos musicales se refiere. No obstante, en este ámbito encontramos otras formas de transmisión que merecen ser destacadas, como el musical especializado y, también aquí, el magazine. El musical especializado se corresponde con un programa basado en un estilo concreto de música (blues, jazz, pop), en el que habitualmente se aportan informaciones sobre conciertos, últimas novedades discográficas, biografías de los componentes de un determinado grupo, concursos, etc., por lo que, de alguna manera, viene a ser como una especie de mini-magazine (ten en cuenta que su duración suele ser de una hora y que su periodicidad, generalmente, es semanal). A diferencia de las radiofórmulas musicales, típicas del modelo de radio especializada y del modelo de radio híbrida, el musical especializado suele formar parte de las parrillas de la radio generalista. Los géneros de entretenimiento Sin duda alguna, el Magazine se consagra como el género protagonista de los contenidos de entretenimiento imperantes en la oferta radiofónica española, aunque en este terreno no faltan los programas de humor, que han ido acrecentando progresivamente su presencia en las ondas. En cambio, el concurso, un género estrella del entretenimiento en otras épocas, ha ido perdiendo posiciones con el transcurso de los años. Los aspectos más destacables que caracterizan los típicos magazines de entretenimiento son la notoriedad de su conductor/a y la inclusión de espacios cuyos variados temas (salud, cocina, astrología, actualidad, meteorología, personajes famosos, música, tradiciones, etc.), están destinados a una audiencia heterogénea (mujeres, jóvenes, tercera edad, etc.). Otros contenidos, otros géneros En el conjunto de la oferta radiofónica se explotan también otros contenidos y otros géneros, aunque gozan de una presencia mucho más limitada que los tratados hasta este momento. Entre estos géneros se encuentran los que persiguen la polémica, como el debate, o la tertulia, y que, dadas sus características, suelen formar parte de los magazines informativos y de entretenimiento. Realización 30 Las características específicas de la radio como medio de comunicación, influyen poderosamente sobre la concepción y la elaboración de cualquier producto radiofónico, desde una noticia hasta un anuncio publicitario, pasando por una entrevista, un reportaje, un dramático o un musical, por citar solo algunos ejemplos. Nada de lo que se crea para la radio escapa a la mediación técnica y humana que impone el canal de transmisión, por lo que siempre que te plantees la construcción de un determinado mensaje tendrás que tener en cuenta aspectos como la fugacidad, la secuencialidad, la inmediatez, la heterogeneidad de la audiencia, etc. Y, por supuesto, nunca deberás pasar por alto las condiciones de recepción del sonido radiofónico: recuerda, sobre todo, que en un medio como el que nos ocupa hay que escribir y hablar para el oído, es decir, construir y transmitir textos claros y directos que, siendo percibidos acústicamente, puedan ser descodificados con facilidad por el oyente. A lo largo de este bloque de contenidos vas a descubrir cómo se deben hacer las cosas en radio para garantizar que la comunicación entre emisores y receptores sea lo más efectiva posible. La redacción y la locución Si se habla de escritura para el oído, no cabe duda que la claridad y la simplicidad en la exposición de las ideas deben ser los pilares básicos sobre los que se sustente cualquier redacción radiofónica. La claridad y la sencillez aseguran la comprensión del mensaje y facilitan su posterior transcripción oral (locución). Y es que, además de escribir para el oído, la radio comporta, como sabes, hablar para el oído. ¿Cómo se consigue la claridad? En el terreno de la redacción, la claridad se logra, básicamente, respetando la lógica gramatical, es decir, procurando que los elementos que integran una oración sigan la estructura lineal Sujeto + Verbo + Predicado (S+V+P). De hecho, esta estructura es la que predomina en nuestras conversaciones cotidianas y, además, contribuye a que las frases sean mucho más simples, concretas y directas. Para comprobar empíricamente lo que aquí decimos, escucha estas dos locuciones y fíjate cómo la alteración del orden lógico propicia que la segunda resulte, para nuestro oído, mucho más complicada que la primera. Por otra parte, para asegurar la claridad es esencial evitar la introducción de explicaciones (cláusulas) entre el sujeto y el verbo, al tiempo que también es fundamental no abusar de construcciones sintácticas muy complejas, ya que siempre acaban dificultando la comprensión de los textos hablados. Por este motivo, te recomendamos que, en el momento de afrontar una redacción radiofónica, procures exponer cada idea en una sola oración. El sujeto debe aparecer explícitamente, puesto que es el protagonista de la acción del verbo. Por tanto, en la redacción radiofónica no solo será necesario prescindir del uso de sujetos elípticos, sino que igualmente será bueno no sustituir el sujeto por un 31 pronombre. Ten en cuenta que el uso del pronombre obligaría al oyente a recordar cuál es el referente al que ha sustituido. Esta es la razón que explica que Huertas y Perona adviertan que, a la hora de redactar para la radio, no conviene que estén muy alejados elementos estrechamente relacionados entre sí. Respecto a los verbos, es mejor utilizarlos en voz activa. De esta manera será más fácil seguir el orden lógico S+V+P al que antes aludíamos y conseguirás una construcción sintáctica mucho más directa. Por otra parte, para ganar en eficacia expositiva te aconsejamos que uses verbos que describan con claridad una acción. Así, por ejemplo, será más adecuado escribir "declarar" que escribir "prestar declaración" o "reformar" que "practicar una reforma", etcétera. De la misma manera, es aconsejable evitar la utilización de formas negativas: mucho mejor "callaba" que "no hablaba", ya que es relativamente fácil que las partículas negativas puedan pasar desapercibidas para el oyente. Finalmente, y también en relación con el uso de las formas verbales, la inmediatez de la radio precisa del uso del presente, sobre todo en el terreno de la información. Ten en cuenta que, en este medio, el "ayer" nunca es noticia. Otras fórmulas que contribuyen a la claridad son, en primer lugar, procurar que las oraciones no superen, de media, las 30 palabras, aunque sin caer en la escritura telegráfica, y, en segundo lugar, intentar exponer cada idea de la forma más diáfana posible. Para ello es muy recomendable hacer uso de las denominadas técnicas de simplificación, especialmente de la comparación y del redondeo. La comparación es un recurso muy útil que permite al oyente visualizar con mayor claridad una idea compleja o abstracta.
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