Skip to Content

UNA HISTORIA

UNA HISTORIA
Mi nombre es Alberto, nací en Bilbao hace 35 años. Soy soltero y hasta los 18 años viví con mis padres (soy hijo único). He tenido ocupaciones muy diversas (vendedor de libros, músico, profesor de informática, técnico electrónico, distintas tareas en una televisión local y en un estudio de grabación, etc.). Actualmente trabajo a tiempo parcial en varios proyectos. Tuve innumerables problemas de salud en mi infancia, especialmente de tipo respiratorio. En mi familia existen antecedentes de trastornos de ansiedad. Por ejemplo, mi abuela materna tenía una verdadera obsesión por el orden y por la contaminación, además de una necesidad constante de comprobar las cosas (revisaba incontables veces si le faltaba dinero o si había cerrado correctamente las puertas con llave, en los últimos años de su vida llegó a limpiar su casa completa tres veces al día o a negarse a comer si no contaba con sus propios cubiertos). Algo parecido le pasa a mi padre, con una virtual obsesión por conservar y clasificar recibos y facturas. Lo mismo le sucede con las herramientas y sus cosas personales, llegando a perder el control si no encuentra todo donde lo ha dejado. Mi madre sufrió una fuerte depresión que le llevó incluso a tomar veneno para ratas, aunque afortunadamente se recuperó. Sufrí mi primera crisis de pánico a los veinte años; no recuerdo ninguna circunstancia asociada en particular, aunque en general vivía un clima de tensión en la casa de mis padres, debido a constantes discusiones con ellos. La relación con mis padres fue desde entonces casi inexistente hasta no hace mucho tiempo. Una noche, sin previo aviso, sentí en mi cuarto que me moría sin que nada pudiera hacer por impedirlo. Pensándolo bien, quizás no fue esta la primera de mis crisis, ya que de pequeño alguna vez me tuve que marchar de la escuela "descompuesto" por sudores, temblores, hormigueos en todo el cuerpo e imposibilidad de prestar atención a aquello que me rodeara. Todo esto cedía en cuanto alguien me llevaba a casa. Ahora creo que podían ser crisis de pánico, aunque no puedo asegurarlo. Además de exacerbar el temor exagerado a la muerte que sentía ya desde antes, me desconcertó el hecho que esas crisis me golpearan como un rayo, y que no pudiera hacer nada por impedir que ocurrieran. Cabe aclarar que nunca había oído hablar sobre la existencia de esta enfermedad, así que mi terror se duplicaba porque implicaba también enfrentarme a algo absolutamente desconocido o incontrolable en apariencia. Desde los 20 hasta los 28 años no tuve un diagnóstico adecuado. Pasé por todos los estudios imaginables y posibles, sin encontrar nunca problemas orgánicos. Llegué al diagnóstico de trastorno de pánico y agorafobia gracias a que hice amistad con dos estudiantes de medicina, quienes me ayudaron a encontrar el cuadro mas aproximado a mis síntomas. Al poco tiempo consulté con una psiquiatra y una psicóloga que trabajaban juntas y me confirmaron el diagnóstico. Comencé un tratamiento farmacológico, junto con un tratamiento de tipo psicoanalítico. Hasta ese momento había estado imposibilitado de abandonar mi casa por la agorafobia durante dos años (no podía alejarme mas de una o dos manzanas para hacer las compras, aunque generalmente esta tarea la realizaba algún amigo mío que comprendía mi situación, ya que en entonces vivía sólo). A partir del inicio del tratamiento pude "animarme" a salir, cada vez mas lejos de mi casa por períodos mas prolongados de forma progresiva. Seis meses mas tarde, volví a trabajar "normalmente" como profesor en una academia de informática. Durante mi encierro, dependía de los trabajos que podía hacer en casa y que no eran muchos. Por razones económicas tuve que abandonar el tratamiento. Sufrí varias recaídas, aunque todas ellas mas suaves que las precedentes, tanto en tiempo como en intensidad. Tras tres años de actividad en el mismo trabajo, renuncié a él para poder dedicarme a otras cosas. Conocí a otra persona con un problema similar y creamos un grupo de autoayuda que funcionó durante un año. Me permito citar esto ya que en cierta forma es parte de mi tratamiento. El hecho de conocer en persona a muchos otros que padecen esta enfermedad me permitió comprender un poco mejor qué me pasa a mí mismo; por otra parte, espero que mi propia experiencia le haya servido de algo a otros. Posteriormente, reinicié de nuevo el tratamiento farmacológico y el apoyo psicológico. Llegué a creer que ya no tenía mayores limitaciones, hasta hace una semana, cuando sufrí una crisis de pánico severa que me obligó a bajar del autobús en el que viajaba una tarde de muchísimo calor. Como dato alentador, tengo que destacar que no sufrí crisis de pánico por varios años. Una aclaración: en la actualidad, vivo con mi novia en un pequeño pueblo a 200 Kms. de mi cuidad natal. No tengo dificultades en viajar periódicamente esa distancia, aunque el llegar a la ciudad me da una especial angustia "de antemano". Me produce un malestar indefinido el permanecer mucho tiempo entre una multitud ruidosa, así como el tener que moverme dentro de la cuidad en transporte público. Tengo planeado volver cuantas veces me sea posible, tan sólo para exponerme a esas sensaciones y desensibilizarme de ellas (ya que eso no me ocurría cuando vivía allí). La mayor limitación que siento actualmente es una sensación de inseguridad general (algo similar a aquello que me ocurría antes de una crisis), junto a una especie de fatiga constante, que sé no existente en realidad. Supongo que las ganas de querer salir, la terapia, la ocupación laboral plena, el tiempo y el amor harán lo suyo...

Technorati Tags:Technorati Tags:
Tagged in:

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Deseas ser usuario?
1 + 0 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.