Fundamentos bioecológicos de la jutía conga (capromys pilorides say),
para su manejo en vida libre en el macizo forestal central
de la cordillera de Guaniguanico.
En 1492 Cuba era un territorio cubierto casi en su totalidad por árboles, pero durante la etapa colonial se provocó la destrucción de grandes extensiones de bosques. Al instalarse la seudo-república, las áreas boscosas representaban el 53% del área del país, intensificándose la deforestación en dicho período y en 1959 solo el 12,6% del territorio estaba cubierto de árboles y se tomaron un conjunto de medidas, que permitieron la recuperación paulatina de la superficie boscosa del país (Ramos, 1999).
Cuba posee la mayor diversidad de especies en el Caribe insular debido a sus características geológicas, geomorfológicos y aislamiento geográfico (Del Risco y Vandama, 1986). La fauna cubana de mamíferos se caracteriza por una baja cantidad de especies: 38; 12 de ellas endémicas, para un 31,6% ( Socarrás et al ., 2003 ) .
Cada 24 horas desaparecen en la Tierra entre 150 y 200 especies de plantas y animales (Núñez, 1997). Alrededor de 37 especies de aves y mamíferos se han extinguido en las Antillas desde 1492 hasta la fecha y en 27 de los casos se trata de especies endémicas (IUCN, 1994; IUCN, 1996). El 10% de la fauna cubana se encuentra en peligro crítico de extinción por causas no naturales, entre ellas 10 especies de mamíferos (López et al., 2002).
Los ecosistemas montañosos ocupan la quinta parte del planeta tierra y presentan una diversidad notable (McNeely, 1994; Ives y Masserli, 1996). Se calcula que el 10 % de la humanidad recibe su sustento de las montañas; pero
estas son importantes no solo para sus habitantes, sino para las personas y animales que viven en su macizo forestal (Barthlott et al ., 1996).
En Cuba se elevan cuatro macizos montañosos, entre ellos el de Guaniguanico en Pinar del Río (Borhidi, 1996). Las montañas representan el 18% del territorio nacional y están distribuidas en 46 municipios de ocho provincias, viviendo en ellas 700 000 habitantes. En estas regiones se encuentra el 37 % de los bosques del país (López, 2001).
Conocer la biodiversidad y estudiar las especies del macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico aportará útiles resultados, tomando en consideración que en la medida que se conozca cada una de estas especies, el verdadero lugar que les corresponde en la escala evolutiva, estado de conservación, importancia y su papel en el ecosistema, se podrá llevar a cabo un uso sostenible de la biodiversidad de estos mogotes y de su macizo forestal.
Entre los mamíferos de Cuba existen miembros significativos como el Almiquí ( Soledonom cubanus ), el Manatí ( Trichechus manatus) y las jutías (Ayala, 1989). En este archipiélago las jutías se encuentran bien representadas, pertenecientes al orden Rodentia y al grupo de los Histricomorfos, se han detectado hasta el momento tres géneros y 10 especies según los sistemas de clasificación más modernos (Borroto, 2002).
Las jutías más abundantes y mejor estudiadas son Capromys pilorides , Mysateles prehensilis y Mysateles melanurus . Las otras especies son Mysateles meridonalis , Mysateles gundlachi , Mysateles garridoi , Mesocapromys sanfelipensis , Mesocapromys angelcabrerai , Mesocapromys nanas y Mesocapromys auritas (Borroto, 2002).
La jutía conga se encuentra en la categoría de “especies de alto valor económico esperado” (IUCN, 1978); los habitantes de Cuba siempre la han utilizado como alimento, su carne es fácil de digerir, recomendable para las mujeres para concebir y tener una buena gestación (Berovides y Comas, 1993).
Autores como Von Furstenberg (1978) y Asibey y Child (1990), han señalado los beneficios de la fauna para los países en desarrollo, en tanto FAO-PNUMA (1985); Kile (1987) y NRC (1991), destacan a los roedores como una de las fuentes alimentarias principales a explotar en estos países.
En el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, área rica en especies faunísticas, la jutía conga ha sufrido una declinación acelerada, hasta encontrase en la actualidad en peligro de extinción local (extirpación) (Suárez, 2001; Hernández, 2003).
Problema: La jutía conga (Capromys pilorides), especie endémica de la fauna cubana, ha sufrido una declinación acelerada y se encuentra amenazada de extinción local en el macizo forestal central de la Cordillera de Guaniguanico.
Objeto: Aspectos de la bioecología de la jutía conga en vida libre ( in situ ) en el macizo forestal central de la Cordillera de Guaniguanico.
Objetivo general: Determinar los principales fundamentos bioecológicos que con su instrumentación permitan el incremento y conservación in situ de la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Objetivos específicos.
Evaluar el estado actual de la población de la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Determinar los factores ecológicos naturales y antrópicos que influyen en la abundancia de la jutía conga en el área de estudio.
Determinar la selectividad y nivel de uso de las especies vegetales que alimentan a la jutía conga.
Evaluar la especie en cuanto a sus valores ambientales, sociales y económicos.
Hipótesis: Si se realiza un estudio de los principales aspectos de la bioecología de la jutía conga, entre los cuales se incluyan: alimentación, enfermedades, parásitos y depredadores, y se determinen factores como los antrópicos directos ( caza ) e indirectos ( deforestación ) en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, entonces será posible esclarecer las causas de la extirpación de la especie e instrumentar medidas de manejo en vida libre, que propicien atenuar y posteriormente eliminar su amenaza de extinción en el área de estudio.
Novedades científicas.
Por primera vez se utiliza el método de valoración de atributos para evaluar el impacto ambiental que produciría el manejo de la jutía conga en Cuba.
En la zona se realiza por primera vez un estudio extenso sobre aspectos del manejo in situ de esta especie, que incluye entre otros: alimentación, enfermedades, parásitos y depredadores.
Se demuestra por primera vez, mediante el estudio de las variables elegidas y el análisis estadístico de los resultados, que la actividad del hombre (de manera indirecta y directa) en su relación con estos ecosistemas, constituye la causa principal de la extirpación de la jutía conga en esta área.
Constituye el primer estudio a escala regional, sobre aspectos de la bioecología de la jutía conga, que incluye la determinación de los factores naturales y antrópicos que influyen sobre la disminución de su densidad poblacional.
Aporte teórico.
Se presenta un análisis de aspectos de la bioecología de la jutía conga, que constituyen herramientas teóricas esenciales para su manejo en Cuba.
Constituye una herramienta de valor predictivo para otras áreas con condiciones similares, donde no exista información sobre sus poblaciones de jutías.
Aporte Práctico.
La conjugación de métodos procedentes del ámbito de diferentes ciencias, tales como encuestas etnobiológicas (Ciencias Sociales), análisis económicos (Ciencias Económicas), estudios biológicos (Ciencias Biológicas) y manejo y protección de la fauna (Ciencias Forestales).
La evaluación de la factibilidad del manejo sostenible (ecológica y económicamente) de un recurso faunístico, realizado en la presente tesis, permitirá a la dirección del país ejecutar, cuando sea necesario, la explotación de una especie autóctona, que podrá convertirse en una nueva fuente de divisas.
La fundamentación de la propuesta de áreas para la protección de la especie, facilitará a los órganos competentes la oficialización de estas áreas con el objetivo de destinarlas a la conservación de la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
CAPITULO 1: REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
1.1. Importancia de las especies de jutías.
Los histricognatos forman un grupo de roedores que, por su gran talla, constituyen una fuente de alimento potencial en los lugares donde habitan naturalmente (Kile, 1987; NRC, 1991). Una de las 16 familias de este suborden, la de los caprómidos, está confinada a las Antillas y la forman numerosas especies conocidas como jutías o hutías (Varona, 1974).
Los roedores son el cuarto grupo de mamíferos que se estableció en Cuba (Silva, 1992) y se han descrito hasta la fecha 10 especies de jutías, la mayoría en los cayos adyacentes y con pequeñas poblaciones en peligro de extinción (Berovides y Comas, 1991). Solo dos especies de jutías, la conga y la carabalí son relativamente abundantes en todo el país y por lo tanto potencialmente explotadas como recurso natural (Berovides y Comas 1993; Berovides y Comas, 1997b y Guerra, 1999).
Ya en el siglo XIX, Lora y Chávez (1895), mencionó que la utilización de la jutía conga como recurso natural, se remonta a la época de los aborígenes, en tanto Cañizares (2003), abordó este tema con un análisis más profundo y actualizado, incluyendo su uso actual y perspectivas de explotación de este recurso natural en Cuba.
1.2. La jutía conga (Capromys pilorides Say).
La más estudiada de las jutías cubanas (Varona, 1974) ha sido descrita en gran cantidad de trabajos científicos. Autores como Smith y Berovides (1984a); Smith y Berovides (1984b); Berovides (1987) y Berovides y Comas (1997b), determinaron que el peso de la canal o carcasa representa entre el 42 y 50% del peso corporal, un rendimiento solo comparable con las mejores razas de ganado bovino. Su carne es rica en proteínas, con un bajo contenido de grasas, característica común a la de todos los animales salvajes. En tanto Berovides y Comas (1993), plantean que la carne de este caprómido, puede competir desde el punto de vista nutricional, con cualquiera de las que se usan tradicionalmente; aunque Suárez (2001) planteó acertadamente que su sabor y olor natural pudieran restarle valor de mercado.
1.2.1. Características morfoanatómicas.
1.2.1.1. Morfología.
Las características morfológicas de la jutía conga han sido documentadas en varios trabajos científicos. Berovides y Smith (1982) y Berovides y Comas (1997a), encontraron que la conga es la jutía cubana que más varía en coloración, peso y tamaño; el diseño básico de cada pelo es el patrón agutí y la coloración general puede ser parda, rojiza, negra, blanca y amarilla; resultados similares a los del presente estudio.
En tanto Abreu y Manójina (1989) observaron que la jutía conga de la península de Guanacahabibes presenta pelaje rústico, de color blanco en las mejillas, borde de las orejas, dedos, garganta y cuello. La cola cubierta de pelos cortos, es utilizada como órgano de balanceo y representa un tercio del largo total del cuerpo; por su parte De la Fuente et al. (1992), determinaron que el pelaje agutí predomina en las jutías de la Sierra del Chorrillo; coincidiendo con Berovides y Comas (1997a); también en el área de estudio este es el diseño más común (Figura 1.1) (Suárez, 2001; Hernández, 2003). Estos resultados sugieren que el pelaje agutí predomina en las jutías de las rocas.
Las extremidades son vigorosas, terminadas en cinco dedos; cuatro de ellos con garras fuertes y un pulgar rudimentario con una uña (Desmarest, 1822; citado por Abreu y Manójina, 1989).
El cráneo que es alargado y aplomado, cambia de estructura según la edad, siendo la forma de la fosa prenasal una de las características diferenciales entre las subespecies de Cuba (Abreu y Manójina, 1989) y se puede añadir un nuevo criterio: Hernández et al. (1987) plantearon que la coloración de la cola es la característica que diferencia a las subespecies de la Isla de la Juventud.
Los pesos corporales oscilan entre 2,6 y 4,5 Kg., siendo algo mayores en los machos, al igual que el largo del cuerpo y de las extremidades, no ocurriendo así con el índice de robustez, que es mayor en las hembras (Manójina y Abreu, 1985; Berovides y Comas, 1993; Berovides y Amador, 1999).
1.2.1.2. Aparato reproductor.
Los aspectos de la reproducción se hallan entre los temas más estudiados, habiendo sido abordados por Angulo (1945), Angulo y Álvarez (1948), Smith y Berovides (1984a), Manójina (1986), Manójina y Abreu (1987), Manójina y Gonzáles (1987), Berovides et al. (1989) y Gutiérrez et al. (1999).
El tracto genital de las hembras se destaca por el largo y cónico clítoris, que la hace parecer como macho ante el observador inexperto, la longitud y la posición parcialmente abdominal de la vagina, la porción anterior de los ovarios; así como los caracteres de la superficie e inserción. También destaca la posición lateral de los dos pares de mamas, situados en los altos de los costados de la madre y no en la región central. El primer par un poco hacia atrás y en línea recta con las axilas, y el segundo más o menos en la mitad de la distancia entre las extremidades posteriores (Angulo y Álvarez, 1948).
Smith y Berovides (1984a), midieron los testículos y el pene de tres individuos adultos y seis crías, concluyendo que las medidas reproductivas están correlacionadas con la longitud del cuerpo, no ocurriendo así con el descenso testicular. Estos autores resolvieron acertadamente un aspecto muy controvertido: la determinación de la adultez en esta especie, estudiando el descenso testicular de los machos, el aumento de la masa corporal en ambos sexos y la apertura de la vagina en la hembra. Este trabajo fue sustentado tanto por observaciones de morfología, como por datos anatómicos internos.
1.2.2. Ecología.
Los estudios referentes a la ecología de esta especie tienen gran significación, para el diseño de una metodología de su manejo, que propicie al mismo tiempo su conservación.
Un detallado estudio ecológico de la especie fue realizado por Manójina (1986) quien obtuvo resultados importantes, entre ellos que la jutía es un animal con un ciclo de actividad polifásico, se amansa con facilidad, es menos propenso a las enfermedades que el conejo, posee un ciclo estral de 28 días, la gestación dura 17-18 semanas y el parto dura tres horas como máximo.
1.2.2.1. Distribución y abundancia.
Este ha sido uno de los temas más estudiados, debido al interés que despierta la jutía conga, el mamífero terrestre de mayor tamaño de la fauna autóctona de Cuba.
La jutía conga, por ser el menos especializado de los caprómidos, puede encontrarse en casi todas las regiones de Cuba, viviendo en hábitats tan disímiles como manglares, pinares, cuabales, ciénagas y matorral xeromórfo (Berovides y Comas, 1990; Comas y Berovides, 1990). Su abundancia en términos de densidad (individuos/ha) es muy variable (Berovides y Comas, 1997b). Las mayores densidades (90 individuos/ ha) se registran en manglares (Berovides y Comas, 1991) y las menores (menos de 10 individuos/ha) en las áreas de bosques (Berovides y Comas, 1990; Berovides y Comas, 1997b, Suárez, 2001). Más recientemente Hernández (2003) determinó una densidad media de 2,3 individuos/ha en bosques semideciduos y 5,7 individuos/ha en mogotes del valle de San Andrés.
Es muy importante determinar las causas de la reducción de las poblaciones de jutías. Al respecto la mayoría de los autores coinciden en atribuirla a la actividad antrópica. Oliver (1977), planteó que a esta reducción poblacional han contribuido varios factores, entre los cuales pueden citarse: la acción antrópica, cambios drásticos en el ecosistema natural en el que habitan, depredación y competición con animales introducidos. Berovides y Comas (1993), reafirmaron estos criterios y precisaron que las densidades medias de 2 a 4 jutías / ha en los hábitats boscosos, parecen ser las normales bajo las condiciones de actividad humana en forma de caza furtiva o presencia de otras especies de caprómidos.
1.2.2.2. Alimentación y requerimientos de agua.
Estos aspectos han sido evaluados por diferentes autores, entre ellos Manójina et al. (1989); Comas et al. (1989a); Comas et al. (1989b); Hernández (2003) y Rosa (2004) quienes demostraron el amplio espectro de especies vegetales que consumen las jutías, así como la no selectividad de sus partes, aunque en ocasiones prefieren corteza u hojas, en dependencia del hábitat y de la densidad poblacional. Estos resultados sugieren que en lugares de alta densidad las jutías son menos selectivas, ocurriendo lo inverso en sitios de una densidad baja, como es el caso del macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
La jutía conga es un fitófago universal. En Guanacahabibes, Manójina et al. (1989); determinaron que de 51 especies vegetales solo rechazaron 12 y consumieron productos de origen animal; más recientemente, en esta misma área Linares (2005) en un estudio acerca de la utilización de las diferentes especies de plantas por la jutía, identificó un total de 40 especies, las cuales son incluidas en su dieta. De ellas 34 son árboles (85%) y 6 son arbustos (15%). Las diferencias en cantidad de las especies utilizadas se debe probablemente a que el estudio de Manójina et al. (1989) se realizó con jutías en cautiverio y el de Linares (2005) en vida libre. Por su parte Hernández (2003) determinó, en el área del valle de San Andrés que las jutías no consumían productos de origen animal, esto pudiera estar relacionado con las diferencias en la disponibilidad de materiales alimenticios en distintas áreas.
Los requerimientos de agua son bajos para todas las jutías. En Guanacahabibes Manójina et al. (1989) demostraron que pueden vivir sin agua durante meses, aunque en condiciones normales el consumo promedio diario es de 118 ml, oscilando entre 20 y 455 ml.
En general se satisfacen de este líquido con materiales alimenticios suculentos y lamiendo el rocío de las hojas y el que se deposita en las oquedades de las rocas, ya que la estructura de los riñones les permite la máxima reabsorción de agua a partir de la filtración glomecular (Sánchez et al., 1992). Johnson et al. (1975), expresaron que los riñones de la jutía conga presentan grandes asas de Henlen, típico de los riñones capaces de realizar una abundante reabsorción del agua contenida en la orina.
Depredadores y parásitos.
La depredación es un factor importante que incide sobre la decadencia de las poblaciones de jutías, pero para muchos es aun más importante la depredación directa por el hombre, ya que la carne de las jutías es nutritiva y sabrosa y estas han sido consistentemente cazadas por el hombre y perros desde los tiempos precolombinos. Se supone que la cacería excesiva dio como resultado la exterminación de varias especies de jutías, cuyos fósiles son muy conocidos, por haber sido hallados en los residuarios aborígenes, que marcan el lugar donde se asentaron las comunidades primitivas (Varona, 1974).
Entre las especies animales, el principal depredador de jutías es el perro jíbaro, que en las Bahamas, es señalado por Clough (1972) como depredador natural y uno de los factores que contribuyó a la desaparición de una especie de Geocapromys desde los tiempos precolombinos. En el área de estudio este mamífero ataca tanto en manadas o en solitario a las jutías, llegando a eliminar en una sola noche a decenas, aunque utilice solo unas pocas para alimentarse (Pimentel, 1987).
Coy y Lorenzo (1982), realizaron un estudio sobre parásitos de los vertebrados cubanos, en el cual identificaron nueve especies de helmintos que parasitan a la jutía conga, dos a la jutía carabalí y una en Capromys sanfelipensis; este tema debe ser profundizado, para determinar la posible existencia de parásitos específicos de la jutía conga.
1.2.2.4. Dinámica de la reproducción.
Este tema ha sido profundamente estudiado por diversos autores. Smith y Berovides (1984a) plantean que en Capromys pilorides, la pareja en edad reproductiva realiza la cópula en horas de la tarde, la gestación dura 142 días, las hembras presentan antes del parto las mamas inflamadas, las crías al nacer son de mayor tamaño que en Mysateles prehensilis y con las orejas y patas más grandes, las crías por lo general, a los dos meses aún maman y no toman alimentos; la reproducción tiene lugar en cualquier época del año, siendo mayor en el mes de junio. Los picos de gestaciones ocurren en la estación de seca y los picos de partos en mayo y julio, relacionando acertadamente, que esto depende de la disponibilidad de alimentos (Manójina y Abreu, 1987).
En la jutía conga, un macho puede tener varias hembras y los más jóvenes que no han formado sus familias, así como los sub-adultos desplazados del grupo al llegar a su madurez sexual, tienden a desplazarse solos, por las características de los grupos familiares que son muy filopáticos, hasta encontrar hembras jóvenes con las cuales formar un nuevo grupo familiar. Esto también puede ocurrir con los viejos reproductores que son desplazados por otros machos más fuertes (Hernández, 1985, Berovides, 1998), igual a como ocurre en otras especies parecidas, como Myocastor coypus (Dagault y Suboreau, 1990).
Las crías recién nacidas tienen los ojos y el pabellón de las orejas abiertas, son capaces de una locomoción normal al cabo de una hora de nacidas y son expulsadas del grupo familiar al producirse un nuevo parto (Smith y Berovides, 1984a; Frías et al., 1987). Otras variables reproductivas de la especie, tanto en vida libre como en cautiverio, como la duración de la gestación, número de camadas por año, crías por parto y edad al destete fueron estudiadas por Bucher (1937) y Taylor (1970).
Manójina y Abreu (1987) describieron un parto de Capromys pilorides: dos crías nacieron con un intervalo de 20 minutos, de posición cefálica; la madre se comió la placenta y lamió a los recién nacidos.
Resultados relevantes fueron obtenidos por Gutiérrez et al. (1999), al estudiar la dinámica reproductiva de dos poblaciones de jutía conga (Jardines de la Reina y Najasa) durante un año (de noviembre de 1991 hasta octubre de 1992), investigaron los cambios trimestrales de los índices reproductivos y compararon dicha dinámica entre estas poblaciones con diferentes hábitats: una de bosque y otra de manglar; en ambas analizaron 118 machos y 334 hembras. A los machos se le midió el largo corporal y el largo del testículo, para determinar el índice reproductivo (IRM), según la formula:
IRM = (largo del testículo / largo del cuerpo) x 100.
A las hembras se les tomó el estado reproductivo por observación de los cuernos uterinos y las mamas, definiendo los estados reproductivos: hembras vacías, hembras lactantes y lactantes-gestantes. Al analizar estadísticamente los resultados (frecuencia, valores medios y coeficiente de variación), los compararon entre trimestres y entre poblaciones, concluyeron que los índices reproductivos son siempre más altos en las estaciones de mayor disponibilidad de alimentos y los hábitats más ricos en estos recursos; otros estudios sobre el tema fueron desarrollados por Manójina y Abreu (1987) y Dagault y Suboreau (1990).
1.2.3. Las excretas de Capromys.
Las excretas de las jutías, son variadas en forma y tamaño, aunque siempre mantienen una coloración determinada, en un individuo en particular y sobre todo en la especie, siempre y cuando no se varíe el alimento de forma brusca (Berovides y Comas, 1997b; Berovides, 1998 y Hernández, 2003).
El colorido de las excretas es bastante uniforme. En la jutía conga son características, pues son mayores que las del resto de las jutías y además presentan una fisura media muy marcada, que le dan el aspecto de un dátil. Su tamaño varía mucho de acuerdo con el tamaño, el sexo y la edad del animal.
Las excretas de consistencia dura, son expulsadas en forma de píldoras, se secan rápidamente a la intemperie y se solidifican. Se ha podido observar que la jutía puede producir un número bastante elevado (hasta 30) en una sola evacuación (Berovides y Comas, 1990).
Es importante señalar que las excretas son usadas para determinar de forma indirecta la abundancia de las jutías, un método muy empleado en otras especies de mamíferos (McClanahan, 1986). Específicamente para la jutía conga, Comas et al. (1989d) desarrollaron este método de forma bastante confiable. Por otra parte Garrido (1971), cuestiona la importancia de las excretas en los estudios taxonómicos de las diferentes especies de jutías.
1.3. Manejo in situ de la jutía conga.
En su concepción moderna, la conservación de un recurso natural biótico implica tanto su protección como su explotación racional (IUCN, 1978), basados ambos aspectos en el conocimiento de la ecología de las especies. (Heywood y Watson, 1995; Prexot-Allen y Prexot-Allen, 1996). Los estudios de manejo de recursos y condiciones en vida libre ( in situ ), sientan las bases para decidir el uso sostenible de la especie, en aspectos tales como: en qué época extraer los animales, cantidad a extraer y factores claves del hábitat que no deben alterarse durante las extracciones (Prexot-Allen y Prexot-Allen, 1996; Cawghley y Grunn, 1996).
El manejo in situ de la fauna silvestre se realiza a través de medidas biotécnicas, que constituyen un aspecto de una disciplina conocida como biocinegética, que trata de resolver de forma científica la protección y el aumento cualitativo y cuantitativo de la fauna silvestre (McNeely, 1994).
Como medida biotécnica se conocen los trabajos que se realizan en áreas faunísticas para aumentar su población, mejorando las condiciones de vida, alimentación y reproducción de las diferentes especies (Rodríguez de la Fuente, 1985), clasificándose en:
Medidas dirigidas al aumento cuantitativo de las reservas faunísticas:
Dirigidas al aumento del volumen de las poblaciones.
Dirigidas a la extensión del hábitat de la fauna, mediante introducciones en otras áreas.
Medidas dirigidas al aumento cualitativo de la productividad de la fauna:
Mejoramiento de las condiciones de refugio y anidación.
Mejoramiento de la alimentación.
Mejoramiento de las condiciones sanitarias.
Cambio de la estructura de edad para aumentar la reproducción.
Métodos zootécnicos modernos (incubación artificial de huevos, dietas científicamente mezcladas, etc).
Por ejemplo, durante la tala de los bosques empeoran las condiciones de refugio y anidamiento; después cuando en el lugar de la tala crecen hierbas, arbustos y retoños (regeneración natural), mejoran las condiciones para la construcción de refugios y nidales, aparecen fuentes de alimentación para la fauna local; pero cuando a la tala sigue una plantación estas condiciones desaparecen y desaparece la fauna. También durante las talas se eliminan, por no tener valor comercial, los árboles huecos, los cuales en áreas de baja rocosidad, son utilizados por la jutía conga (Pimentel, 1987).
En parques nacionales de EE. UU. se recomienda dejar seis árboles huecos por 10 ha de bosques habitados por ardillas. También se dejan árboles como cortinas alrededor de la tala para la protección de algunas especies faunísticas y durante las plantaciones en bosques ricos en fauna se mezclan especies y si esto no es posible, los bosques productores deben tener lugares declarados refugios de fauna (Kuznetsov, 1984).
Los trabajos de Guerrero (2001) también destacan estos aspectos cuando apuntan hacia dos grandes metas de la conservación:
Investigar los impactos humanos sobre la diversidad biológica.
Desarrollar enfoques prácticos para prevenir la extinción de especies.
1.3.1. Mejoramiento y aumento de la base alimentaria.
El número de muchas especies faunísticas depende, en primer lugar, de la existencia y la posibilidad de obtener el alimento. La escasez de fuentes alimenticias puede traer consigo migraciones y producir la no-adaptación al nuevo lugar de vida y su posterior desaparición (Martínez, 1996). Por su parte Hernández (1987), plantea que algunas medidas silviculturales pueden contribuir al aumento de la base alimentaria del bosque, pero cuando esto no sucede (en la mayoría de los casos), se recomienda la mejora de los recursos alimentarios mediante la realización de la plantación de especies vegetales, mejoramiento de las condiciones de crecimiento y desarrollo de estas, alimentación adicional en períodos de escasez, mejoramiento del acceso a los alimentos, adición de minerales y vitaminas y el mejoramiento de los aguaderos. Iguales recomendaciones realizó Muul (1993).
Estas medidas no se realizan todo el año, sino en situaciones que cambien la composición del bosque o extremas, como sequías e inundaciones prolongadas e incendios forestales extensos (Lusigi, 1992); por ejemplo Pimentel (1987) aplicó medidas de mejoramiento de la base alimentaria en bosques de pinares (Cajálbana) después de un incendio en 1985, logrando la recuperación de la población de jutías del área.
La aplicación de estas medidas en especies con características parecidas (conejos salvajes y capibaras), se describen en trabajos de Taran (1982); Tome (1984); Rodríguez de la Fuente (1985) y Lusigi (1992).
1.4. Análisis del impacto ambiental.
El análisis del impacto ambiental de trabajos de investigación científica, proyectos y otros de esa índole, se pueden realizar siguiendo la metodología de Harrison (1993), descrita por Canter (1998). Durante el desarrollo de muchos proyectos se pueden causar impactos no deseables en los ecosistemas, ejemplos son la degradación del hábitat por prácticas de pastoreo excesivo, drenajes de las zonas húmedas para el desarrollo de la agricultura o la industria, pérdida de hábitat por prácticas de deforestación, pérdida de hábitat crítico de las especies en peligro de extinción o amenazadas, como consecuencia de la tala de árboles (Canter, 1998).
Las presiones ejercidas por los seres humanos sobre el medio ambiente pueden traer consigo cambios en este, tanto cuantitativos como cualitativos. Para determinar la intensidad de estos cambios se pueden utilizar instrumentos de investigación social, como encuestas a particulares o instituciones, que de una forma u otra estén relacionadas con el área antropizada (Riera, 1992).
Análisis económico.
En la actualidad, ningún proyecto de manejo de una especie puede pasar por alto el análisis de su factibilidad económica. Sí se trata de explotar animales con objetivos de conservación y utilización, es estrictamente necesario que el proyecto sea viable, desde el punto de vista de los gastos que ocasiona y de los ingresos que pudiese aportar, tanto al criador como a la economía de la región o país.
Valores de los recursos naturales.
Según David y Kerry (1992) y Heywood y Watson (1995) los recursos naturales tienen los siguientes valores fundamentales:
Valor de subsistencia: El recurso se obtiene por el usuario. Generalmente este valor no entra en los análisis económicos.
Valor económico: El recurso se intercambia o se vende, por lo que tiene un valor monetario; esto permite a su vez su análisis económico.
Valor recreativo: El recurso solo se disfruta como placer estético, pero no se consume. No tiene valor monetario establecido, pero puede calcularse.
Valor ecológico: El recurso brinda solo servicios ecológicos al hombre, que en el caso de la fauna puede ser polinización, dispersión de semillas, control de plagas, etc. No tiene tampoco valor monetario establecido, pero puede calcularse.
Valor económico: La economía es la asignación humana de recursos escasos a fines alternativos, el análisis económico enseña que las funciones de producción y las funciones de corte, son como el positivo y el negativo de una fotografía (Michel, 1991). A una conclusión similar arribaron Martínez y Schlupman (1992).
Construcción del mercado artificial (para recursos con valores monetarios no establecidos): Se efectúa de la siguiente manera: el papel de la demanda lo juega un entrevistador. El de la oferta, las personas que puedan disfrutar del bien o sufrir del mal ambiente y finalmente el papel del mecanismo que interacciona la oferta y la demanda, lo desempeña el cuestionario que el entrevistador presenta a los usuarios del activo ambiental (Romero, 1994).
Métodos de valoración monetaria.
Preferencia hipotética: Los consumidores expresan directamente sus valoraciones del medio ambiente, pero no en situaciones reales, sino hipotéticas, en los que pueden pagar por un aspecto del medio ambiente en particular (o recibir compensación por la pérdida del mismo) y luego se le pregunta cuanto considera que vale, con la utilización de los métodos de Valoración contingente (cuanto usted podría pagar por una mejora del medio ambiente dado, o por no sufrir su pérdida) y de Preferencia expresa (aquí el cuestionario describe varias situaciones alternativas posibles y cada una de las cuales tiene una combinación de atributos diferentes) (Romero, 1994).
Según David y Kerry (1992) el valor económico de los bienes ambientales se puede determinar por la siguiente ecuación:
Valor económico total= valor de uso actual+valor de opción+valor de existencia.
Valor de uso actual es igual al valor de mercado que en la actualidad tiene el bien ambiental.
Valor de opción es igual al valor de legado o sea lo que se está dispuesto a pagar para que los hijos y nietos disfruten un bien ambiental.
Valor de existencia es el valor que se le da a un bien ambiental o ser no humano, aunque no la usemos o ni siquiera estemos seguros de verlos por nosotros mismos.
Otro método empleado es el de Costo de Reposición, el cual consiste en determinar lo que cuesta reponer los recursos dañados o las especies extintas o en extinción (Tribe, 2000).
1.6. Política gubernamental sobre la protección de los recursos naturales.
Los recursos naturales que enriquecen el país son fuente de riquezas materiales y espirituales para el pueblo, por esto el Gobierno Revolucionario le presta una esmerada atención a la protección de la flora y la fauna, esto lo demuestra la ley forestal puesta en vigor a mediados de 1998 (Ramos, 1999).
En 1994 el Comandante en jefe Fidel Castro expresó:
"En Cuba país socialista, el medio ambiente y los recursos naturales son patrimonio común de la sociedad y constituyen por tanto interés fundamental de la nación en su conjunto, de ahí que la atención a los problemas ambientales se realice de forma integral por toda la sociedad. La Constitución de la Republica, promulgada en 1976, incluye expresamente en su articulado la obligatoriedad de la proteccióndel medio y de los recursos naturales del país, tanto por el estado como por cada ciudadano. En 1981 la Asamblea Nacional del Poder Popular, máximo órgano legislativo del país, aprobó la ley de protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales" (Castro, 1994).
Como continuación de los trabajos desarrollados en el país con vista a la creación de un sistema de normas para la protección del medio ambiente, en 1990 se aprobó el sistema nacional de protección (Castro, 1992).
La Ley Forestal de Cuba expresa en su capitulo 1 "Disposiciones generales", inciso D: ....uno de los objetivos de la presente ley es conservar los recursos de la diversidad biológica, asociados a los ecosistemas forestales".
Esta misma ley continua expresando en su capítulo 7, artículo 51: la conservación y la protección de los bosques es un conjunto de actividades dirigidas a garantizar la vigilancia, control y desarrollo sostenible del patrimonio forestal, obligación de toda la sociedad, en las que participan el Ministerio de Agricultura; el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y el Ministerio del Interior, de acuerdo con las facultades, que a estos fines le confiere la presente ley y la legislación vigente (MINAGRI, 1998).
CAPÍTULO 2: MATERIALES Y MÉTODOS
2.1. Caracterización del área de estudio.
2.1. 1. Ubicación geográfica y límites del área de estudio.
Según la actual división político-administrativa del país, 65% del área de estudio (32 567 ha) está ubicada en el municipio de La Palma y 35% en el de Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río (Figura 2.1).
Esta área pertenece a la región occidental y está ubicada en un área de contacto donde inciden varias subregiones geográficas que son: Sierra de los Órganos, Alturas de Pizarras, Poljas, Valles cársicos, Hoyos, Sierra del Rosario, Sierra de Guacamaya, Pan de Guajaibón y Sierra de Cajálbana, siendo ello la razón de su extraordinaria variedad faunística, florística y paisajística (Núñez, 1982). Cartográficamente el área está ubicada entre las coordenadas planas rectangulares 313, 150 – 335,150 mt y 326,000 – 268,400 mt, de las hojas cartográficas a escala 1:25 000, emitidas por el Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía (ICGC, 1982).
Para establecer los límites del área de estudio se realizó un análisis integral, donde se valoraron numerosos factores, entre ellos:
Circunscribir dentro del área de estudio todas las áreas pertenecientes al macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Circunscribir dentro de los l?mites del área todas las áreas boscosas
que por su población de esta especie faunística fueran importantes.
Excluir las áreas donde en reiterados inventarios, en diferentes épocas del año y en diferentes años, la densidad fuera nula.
Excluir las áreas excesivamente antropizadas.
Determinar los límites del área mediante acotación natural, que sirva de barreras naturales a la especie estudiada.
Garantizar el cumplimiento de los objetivos principales trazados en la investigación.
Acorde a este análisis, se establecieron los límites que a continuación se describen:
Norte: Carretera Viñales a La Palma, a continuación los límites urbanos al sur de La Palma, tomando por la carretera a Bahía Honda hasta el entronque de Magueyes, continúa en el camino a las Maniguas hasta el entronque de Cajálbana, sigue por el curso del arroyo Marbajitas hasta su desembocadura en el río Las Cadenas y a continuación el camino a San Marcos, hasta la reserva del mismo nombre.
Este: Límites de La Reserva de San Marcos, tomando por el camino Sagua – San Marcos, hasta el entronque (lugar donde comienza el cuabal de la ladera sur de la meseta de Cajálbana), continuando por la carretera a Mil Cumbres, a partir de esta localidad el camino hasta el puente del río San Diego, que se encuentra a la entrada al poblado del mismo nombre.
Sur: Carretera San Diego – La Güira, hasta encontrar el camino a la granja Capitán Tomás, tomando por este camino hasta María Luisa, continuando por el arroyo La Bija, que intercepta la carretera la Güira – Los Pinos y la carretera San Andrés – Entronque de Herradura, hasta La Legua, a continuación por el camino de Hoyo de la Sierra hasta Ramón Gordo, llegando a los altos de Pinar Llano.
Oeste: Límite del parte aguas, desde las alturas del Yayal hasta Canalete.
Se debe aclarar que estos límites son aproximados, ya que el área estudiada incluye solamente el macizo forestal.
2.1. 2. Características físico-geográficas.
Las características físico-geográficas del macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico se destacan por su complejidad, causada por los procesos que han actuado durante su formación ( Núñez, 1982; Rivera, 1998).
Geología.
Geológicamente, el macizo forestal central de la Cordillera de Guaniguanico está ubicado dentro de la zona tectónica facial de Guaniguanico, coincidiendo en ella tres grandes complejos de unidades conocidas por: Sierra de los Órganos, Sierra del Rosario y Sierra de Guacamaya, que a su vez, según Valdés (2003), están constituidas por las unidades: Sierra La Güira; Alturas de Pizarras del Sur; Alturas de Pizarras del Norte; Loma Colorada; Bermejales; El Caimito y Cajálbana.
Relieve.
El área presenta una topografía compleja y diversificada, donde se combinan áreas más o menos elevadas, que responden a distintas etapas del desarrollo del relieve, donde los procesos morfológicos han actuado de manera combinada o aislada (Área Protegida Mil Cumbres, 2000).
De acuerdo al valor hipsométrico, se distinguen cuatro tipos de relieve: llanuras (valle de Sagua, valle de Canalete) depresiones (Abra de Caiguanabo, El Caimito y El Naranjal); alturas (Pizarras del Sur, La Catalina, Melindres y San Diego) y montañas (Pan de Guajaibón y Sierra de La Güira), lo que le confiere al área una muy variada topografía (Gutiérrez y Rivero, 1995; Novo, 1996).
Clima.
La caracterización climática está basada en los valores medios obtenidos de las Estaciones Meteorológicas de La Palma y Bahía Honda y la estación Hidrológica Amistad, tomadas en el período 1988-1999 (tabla 2.1 en anexos).
A manera de resumen se puede expresar que el área de estudio tiene un clima cálido y húmedo, con dos estaciones bien definidas: una cálida y lluviosa y otra fresca y poco lluviosa, con valores promedio superiores al resto de la provincia de Pinar del Río (Samek y Travieso, 1968).
Hidrografía.
Desde el punto de visita hidrográfico, el área es de extraordinaria importancia, ya que está ubicada en las cuencas hidrológicas del río San Diego en la región sur; en la región central se halla la cuenca del Caimito y Tortuga y al norte la cuenca del río San Marcos, cada una de ellas cuenta con sus propias sub-cuencas , formadas por ríos y arroyos como afluentes (Rivera, 1998).
Como consecuencia de las altas precipitaciones que ocurren en el área y el predominio de rocas arcillosas y arcillo–arenosas, que ocupan el 70% de su territorio, se ha favorecido la existencia de un alto escurrimiento superficial, que da lugar a numerosos ríos, cañadas y arroyos. El escurrimiento superficial es interrumpido por la presencia de áreas calcáreas, que dan lugar a las cuencas endorreicas; estas posibilitan la efluación de las aguas (penetración a través de sumideros y grietas), tal como ocurre en el Pan de Guajaibón, la Hoyada de la Catalina y la Sierra de la G ü ira (Ares, 1999).
La red hidrográfica es abundante, compuesta principalmente por los ríos San Marcos, Tortuga y San Diego, que abarcan aproximadamente el 70% del territorio, existiendo solamente serios problemas con el abasto de agua en los grandes macizos calizos del Pan de Guajaibón, la Sierra de la Güira, El Abra y La Hoyada de la Catalina (Área Protegida Mil Cumbres, 1998).
2.2. Características de las formaciones vegetales del área de estudio.
La vegetación del área está condicionada por distintos factores naturales, como el clima, los suelos y el relieve entre otros, que determinan su carácter. Lamentablemente, desde finales del pasado siglo esta área fue sometida a una devastación bastante fuerte, con el propósito de acondicionar tierras para el desarrollo agrícola y ganadero, esta explotación irracional de los bosques solo se vio frenada en las zonas montañosas de más difícil acceso (Valdés, 2003).
En este acápite se dan las características más generales por tipo de formación vegetal, clasificados según Capote y Berazaín (1984):
2.2.1. Pinares.
En el área de estudio se distinguen:
Pinares sobre serpentinas: En este tipo de pinar está ausente el pino hembra (Pinus tropicalis), su estrato arbóreo está exclusivamente formado por pino macho (Pinus caribaea). Esta formación que solo se desarrolla sobre suelos ferríticos, está presente en la ladera sur de la Meseta de Cajálbana, con diferentes tipos de asociaciones; debe su origen a las condiciones del relieve y profundidad de los suelos, apareciendo un pinar más denso y desarrollado en las áreas bajas de suaves pendientes. Es un tipo de pinar florísticamente rico y complejo, con numerosos endemismos (Valdés, 2003).
Pinares sobre esquistos (Pizarras): Este tipo es el más distribuido en el área, desarrollándose sobre suelos de origen esquistosos. Presentan una capa arbórea, formada por pino macho (Pinus caribaea) y pino hembra (Pinus tropicalis) especie endémica que ocupa los terrenos más áridos. En ocasiones encontramos asociado al encino (Quercus oleoides, var. sagraeana ) único roble verdadero que existe en Cuba (Sablón, 1982); esta asociación esta localizada en el camino que conduce del Burén al Caimito (Ares, 1999).
En su estrato arbustivo, se destaca la presencia de una especie endémica: La Guayabita del Pinar ( Psidium salutare ), además están presentes la Malagueta (Xylopra aromática), vaca buey (Curatella americana), Peralejo (Byrsonima crassifolia), Cordobán (Pachyahtus polretii). El estrato herbáceo es bien denso, sobre todo cuando la densidad del pinar es baja, abundando gramíneas del género Andropogon , así como distintas lianas y bejucos (Valdés, 2003).
2.2.2. Material xeromorfo espinoso sobre serpentina (cuabal).
Los cuabales son formaciones xerofíticas que alcanzan una altura máxima de 8-10m. Se desarrollan por lo general sobre un suelo de roca ultrabásica que es normalmente muy esquelético y con poca capacidad para retener el agua, lo que explica las características xerofíticas de la vegetación, aunque las precipitaciones sean semejantes a las que reciben los bosques vecinos (Sablón, 1982).
En los cuabales predominan las especies espinosas o con hojas espino dentadas, que aparecen en una proporción mayor que en los montes secos costeros con los que tienen relaciones tanto fisonómicas como florísticas. Su rasgo fisonómico más importante, es la abundancia de palmas pequeñas de los géneros Coccothrinax y Copernicia , de los cuales el primero, especialmente después de la destrucción de la vegetación originaria, puede llegar a ser predominante (Roig, 1988).
En el área de estudio se encuentran representados en la ladera del sur de la meseta de Cajálbana, siendo una formación de escaso valor maderable, pero de gran interés científico por su elevado endemismo. En esta formación se pueden encontrar el Guano Espinoso ( Copernica glabrescens ), Guano Prieto ( Acaelorraphe wrightii ), Guao ( Comocladia dentata ), Guasimilla ( Procleia crucis ), Aguedita ( Pricramnia pentandra ) y Agracejo ( Gossypiospermun enophorus) . Los arroyos en esta formación presentan en sus orillas una vegetación dominada por el Tibisí ( Arthrostylidium capillofolium ) (Sablón, 1982).
2.2.3. Bosque semideciduo.
Este tipo de vegetación ha sido la más alterada en el territorio, dando lugar en muchos lugares a una vegetación secundaria, donde prácticamente están ausentes las especies de valor maderable (Álvarez y Varona, 1988). No obstante, aún existen áreas de este tipo de vegetación, algunas de ellas bien conservadas, como en Sierra de Guacamaya, Sierra de La Güira, Pan de Guajaibón y la reserva de San Marcos (Pimentel, 1987).
El bosque semideciduo presenta un estrato arbóreo de 15 a 20 m de altura, donde se destaca la presencia de especies como el Cedro (Cedrela odorata), Dagame (Calycophyllum candidissimun), Baría (Cordia gerascanthus), Jocuma (Mastichodendrum foetidissimun), Ateje (Cordia collococca), Ayúa (Zanthoxylum martinicensis) entre otras. En su estrato arbustivo abunda la Yaya (Oxandra lanceolata), Yaití (Gymnanthes lucida), Guairaje (Eugenia maleolens), Guara (Cupania americana), Sigua (Nectandra coriacea), Siguaraya (Trichilia havanensis), Cabo de hacha (Trichilia hirta) y otras (Álvarez y Varona, 1988).
Esta formación vegetal presenta un bajo porcentaje de endemismos, no obstante por su rica composición florística, tiene diversos valores entre ellos maderable, melífero y estético (Álvarez y Varona, 1988; Kani y Tuvic, 1997).
2.2.4. Vegetación de mogotes.
Los mogotes de la Sierra de los Órganos presentan una vegetación mucho más rica que los restantes. Estos mogotes, constituyen un complejo de formaciones vegetales, que tienen sus características propias en dependencia del suelo donde se desarrollan, diferenciándose en la base de los mogotes con suelo fértiles y húmedos (hoyos), una vegetación de bosques semideciduos ricos en especies, mientras que en los paredones predomina una vegetación muy xerófila, abierta, de árboles y arbustos, con escasas plantas herbáceas. En las cumbres, la vegetación es arbustiva y densa con árboles emergentes (Rivera, 1998).
Por su difícil acceso, esta vegetación ha sido poco alterada y es rica en especies endémicas, entre las que se destacan: la Palma de la Sierra (Gaussia princeps), Roble Caimán (Ekmanianthes actinophylla), Cuaba de Sierra (Ceratopyxis verbenacea), el Protocán (Sparthelia brihonii) y otras exclusivas de la Sierra de los Órganos. También aparecen otros endemismos de Cuba occidental, como el Ceibón (Bombacopsis cubensis) (Capote, 1983; Rivera, 1998).
Bosque siempreverde (encinar).
El encinar es otra formación vegetal que, aunque en pequeña escala, está presente en el área de estudio. Esta formación se desarrolla sobre suelos ácidos, en Ceja del Río, Gavilán, Canalete, Guacamaya y el Caimito, considerados estos últimos como los encinares más orientales de Cuba (Área Protegida Mil Cumbres, 1998).
Esta formación boscosa posee una capa arbórea constituida por Quercus oleoides , var . sagraeana, que a veces se encuentra asociada con Almacigo (Bursera simaruba), Pino Hembra (Pinus tropicales), Macurije (Matayba oppositifolia), Peralejo (Byrsonima crassifolia), Granadillo (Brya ebenus), entre otros (El Caimito); pero en otros lugares (Ceja del Río, Gavilán, Guacamaya y Canalete) se encuentran puros, presentando un rico estrato herbáceo, formado por Hierba de Guinea ( Panicum maximun ), Pangola ( Digitaria decumbens ), Sacasebo ( Paspalum notatum ), Grama ( Cynodon dactylon ), Pajón Macho (Sorgastrum stipoides) entre otras, que son utilizadas para el silvopastoreo (Valdés, 2003).
Esta formación se encuentra excesivamente antropizada, pues el hombre la ha utilizado para la cría porcina, aprovechando la producción de bellotas de Encino, ricas en grasas y muy nutritivas (Sablón, 1982).
2.3. Metodología para los inventarios.
2.3.1. Abundancia de jutía conga.
El diseño de muestreo se elaboró para relacionar la abundancia de jutías (densidad, dada como individuos/ha) con variables de la vegetación, el substrato y la actividad humana.
El tamaño elegido de las parcelas fue de 20x20 m o sea de 400 m², siguiendo a Noon (1981), quien las recomienda para evaluar la vegetación en relación con la fauna. La distancia media entre parcelas fue de 500 m.
La selección de las parcelas se realizó mediante el método aleatorio estratificado (Davis, 1973; Freund, 1977), de la siguiente forma: Se tomó como población el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, las subpoblaciones (estratos) fueron los tipos de formaciones vegetales presentes; estos se dividieron en lotes, estos en rodales y los rodales en parcelas de 400m², enumerándose estas últimas e inventariando las elegidas mediante una tabla de números aleatorios (Freund, 1977).
Para estimar la densidad de jutías se utilizó el método de inventario de grupos fecales o excretas frescas utilizado por Comas et al. (1989d), utilizado también por Hernández (2003), siempre en áreas con baja densidad de jutías por ha, este método se estima en forma indirecta como:
D=½ E
Donde: D= densidad en jutías/ha y E= No. de grupos fecales frescas/ha.
Este método también fue utilizado por Batisse (1986), Amend y Amend (1992), Burkalt (1993) y Wells y Brandon (1993).
Para el inventario por grupos fecales, las parcelas eran recorridas por cuatro a ocho observadores en dependencia de las condiciones del terreno, siempre entre las 0530 y las 0730 hr o las 0600 y 0800 hr, según el horario normal o de verano. El hallazgo de las deyecciones frescas no presentó problemas ya que su coloración, consistencia y humedad son diferentes a las depositadas con 12-14 horas de antelación; esto permitió no contar varias veces el mismo grupo fecal.
Para determinar el tamaño óptimo de la muestra de la población y para cada estrato se tuvieron en cuenta los siguientes criterios:
Tamaño del estrato con respecto a la población total.
Variabilidad dentro de cada estrato.
Criterios económicos, fundamentalmente costos de muestreos.
Para este tipo de muestreo similares planteamientos realizaron Lerch (1977), Irwin et al. (1992); Sánchez y Torres (1991) y Hair et al. (1999).
Para estimar el tamaño de las muestras (número de muestras a tomar en la población y en cada subpoblación o estrato) en el muestreo aleatorio estratificado, se utilizó el método enunciado por Gonzáles (1986), utilizado también por Irwin et al. (1992).
Para comenzar se realizó el muestreo preliminar, tomando 200 muestras simples (parcelas de 400m²=0,04 ha) al azar en toda la población (macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico), es decir 40 muestras por estrato (nh), se determinaron las densidades de jutías y se calcularon las medias, las varianzas y los errores estándares de esta variable por estrato. Estos resultados juntos con el tamaño de cada estrato (expresados en número de sitios de 0.04 has) servirán para obtener el número necesario de muestras en toda la población, según la siguiente formula (Gonzáles, 1986):

Donde:
Np— Número de muestras en la población.
Nh— Tamaño de la población (Número de sitios de 0,04 has).
nh— Número de muestras preliminares por cada estrato.
S²h— Varianzas de la densidad de jutías por cada estrato.
E-- Error prefijado (0,1).
Tabla 2.2. Resultados del análisis del muestreo preliminar (n=200).
Estrato |
Nh |
nh |
|
S |
S² |
XM |
183050 |
40 |
1,3 |
0,7 |
0,04 |
Cb |
37525 |
40 |
1,6 |
0,6 |
0,05 |
Scf |
206425 |
40 |
1,1 |
0,5 |
0,02 |
Pn |
363300 |
40 |
1,2 |
0,5 |
0,02 |
Enc |
23875 |
40 |
0,9 |
0,4 |
0,05 |
Total |
814175 |
200 |
Simbología: Nh-Tamaño del estrato = Número de sitios de 0,04 has); nh-Tamaño del muestreo preliminar;
- Media de la densidad de jutías; S- Varianza; S²
- Error estándar de la media; XM- Vegetación de mogotes; Cb- Cuabal); Scf- Semideciduo; Pn- Pinares; Enc- Encinares.
.
Después de calculada el número de muestras en la población (Np) se utilizó la afijación proporcional para determinar el número de muestras por estratos (Ne), mediante la formula:
![]()
Donde:
Ne—Número de muestras por estrato (formación vegetal).
Nh— Tamaño del estrato (número de sitios de 0,04 has).
N— Tamaño de la población (número de sitios de 0,04 has).
Np— Número de muestras en la población.
Nh/N—Tamaño relativo del estrato.
Tabla 2.3. Número de muestras por población y estratos.
Estrato (Formación vegetal) |
Superficie (Has) |
Tamaño relativo |
Número de muestras |
Pn |
14 532 ha |
0,45 |
1631 |
Scf |
8 257 ha |
0,25 |
906 |
XM |
7 322 ha |
0,22 |
797 |
Cb |
1501 ha |
0,05 |
181 |
Enc |
955 ha |
0,03 |
109 |
Total |
32 567 ha |
1,00 |
3624 |
Simbología: Como en la tabla 2.2.
El tamaño de la muestra por estrato (número parcelas), es representativo, ya que el hábitat es homogéneo y existe poca varianza de la densidad de jutías dentro de cada uno de los estratos (Noon, 1981; Hernández, 2003).
2.3.2. Determinación de los factores o variables del hábitat.
Para la determinación de los factores o variables del hábitat con posible influencia en la densidad de las jutías en el área estudiada, se tomaron los factores que se consideran limitantes para una especie, entre ellos las condiciones (temperatura, humedad relativa, PH del suelo y del agua, salinidad, estructura del suelo, substratos y contaminantes); los recursos (radiación como recurso, agua, alimentos, oxígeno como recurso, las plantas como alimentos y el espacio como recurso), entre otros factores bióticos y abióticos (Berovides, 1985; Caro, 1998; Prokopenko, 1992). A partir de la delimitación de estos factores se analizó su comportamiento desde el año 1983 hasta el 2003 mediante la revisión de los datos de archivo de la Estación Hidrológica Amistad (1980-2000), la EFI La Palma (1980-2000), Estación Metereológica La Palma (1980-2000) y del Área Protegida Mil Cumbres (1980-2000) y se eligieron los que habían sufrido cambios que coincidían en tiempo y espacio con la disminución de la densidad de la especie, iguales criterios utilizaron en trabajos similares Barnes (1992) y Fredriksson (1995).
También se consideraron aquellos factores que al cambiar naturalmente o con la actividad del hombre (como los refugios y la cobertura vegetal), en otras áreas (Venezuela) y otra especie (Capibara, Hidrochoerus hidrochaeris ), determinaron reducciones de la población de esta especie (Rodríguez de la Fuente, 1985).
Otros factores analizados por Comas et al. (1989d) en la jutía conga, se comprobaron en la práctica varias veces, eliminando aquellos que no ejercían influencia sobre la densidad. Por ejemplo tras 183 inventarios repetidos en 55 parcelas diferentes y la observación en tres criaderos, se comprobó que la presencia de agua no determinaba la densidad de esta especie. Otros de los factores despreciados fueron la fauna acompañante, los depredadores (por su pequeño numero en esta área) y la contaminación ambiental.
El número de árboles y arbustos para calcular sus densidades, se determinó por conteo directo. La cobertura vegetal se midió según el método de Emlen (1967), utilizado también por Bookhout (1994); la rocosidad se midió según Comas et al. (1989d): marcando 10 líneas perpendiculares a los límites de las parcelas y por cada dos pasos se anotaba si el sustrato estaba formado por suelo (-) o roca (+), la rocosidad se estimó entonces como porcentaje de valores positivos sobre el total. Las plantas alimenticias se determinaron por conteo físico.
El grado de antropización (AH) se determinó de la siguiente forma:
Criterios Puntos
Presencia de hombres todos los días--------------------------- 5
Presencia de hombres el 76-100 % de los días--------------- 4
Presencia de hombres el 50-75 % de los días------------------3
Presencia de hombres el 25-49 % de los días----------------- 2
Presencia de hombres menos del 25 % de los días-----------1
La presencia de hombres se refiere a trabajos agrícolas, pecuarios, construcciones, viales, obras de la defensa y otros.
La caza furtiva o de subsistencia (CS), se separó del resto de las actividades del hombre, debido a que se pudo determinar que cuando se eliminan las actividades del hombre antes señaladas, la caza no determina una reducción considerable de la especie (Suárez, 2001; Hernández, 2003).
La actividad de CS se valoró de la siguiente forma:
Criterios Puntos
- Cazadores, trampas o ruidos de disparos o perros el 81-100% de los días-5
- Cazadores, trampas o ruidos de disparos o perros el 61-80% de los días---4
- Cazadores, trampas o ruidos de disparos o perros el 41-60% de los días---3
- Cazadores, trampas o ruidos de disparos o perros el 21-40% de los días---2
- Cazadores, trampas o ruidos de disparos o perros el 0- 20% de los días---1
Estas técnicas de puntaje de actividades humanas han sido utilizadas en varias especies de vertebrados (Hicts y Elder, 1979; Levenson y Kaplin, 1984) y resumidas por Liu et al. (1999).
2.4. Análisis estadístico.
Se analizaron 15 localidades que corresponden a los tipos de bosques estudiados: Nido de los Perros, Guacamaya y El Orquideario (vegetación de mogote); Reserva de San Marcos, El Majagual y Pata del Pan (semideciduo); El Burèn I, El Burèn II y Los Pécaris (encinar); Marcos Guerra y El Coto I y El Coto II (pinares) y El Americano, Torre de TV y La Subida (cuabal). Las densidades obtenidas en este estudio y las del per?odo 1983-1985, extraídas de los inventarios contenidos en los archivos del área protegida Mil Cumbres y que fueron estimadas utilizando la misma metodología de inventarios, a la misma hora del día, en las mismas áreas, con la misma cantidad de parcelas de la misma medida (400 m²) y realizando en cada parcela igual número de inventarios en ambos per?odos, se compararon por una prueba U de Mann-Witney y se calculó la tasa de decline (µ) para cada localidad, según la fórmula de Cawghley y Grunn (1996):
µ= ln Nt-lnNo/t.
Donde: Nt =Población en 1997-2000; No =Población en 1883-1985; t= Tiempo transcurrido; ln =Logaritmo neperiano.
Se realizaron un total de 57 244 inventarios y observaciones, después se procedió al análisis estadístico de los resultados de los inventarios utilizando diversas pruebas (Siegel (1974) y Sokal y Rolhf (1981). Las densidades y las variables del hábitat se procesaron para el cálculo de sus estadísticos básicos (media, mediana, moda, desviación stándard).
Los valores medios de la densidad de jutías fueron comparadas entre formaciones vegetales por pruebas de Studen-Newman-Keus (SNK) de comparación de medias.
El grado de asociación entre las variables del hábitat y la densidad de jutías se comprobó mediante un análisis de componentes principales cuyo propósito fundamental según Hair et al. (1999) es identificar las variables subyacentes, o factores que explican el modelo de correlaciones dentro de un grupo de variables observadas.
Las comunalidades constituyen el primer aspecto del análisis, representando las proporciones de las varianzas con las que contribuye cada variable. Este análisis permite eliminar (o no) las variables que no aportan al análisis en función del valor de extracción ( > 0,5). Las formaciones vegetales fueron clasificadas por un análisis de conglomerados de Cluster y se relacionaron las variables del hábitat con la densidad de jutías (variable dependiente), mediante una matriz de correlación no paramétrica de Kendalls.
Se relacionaron las variables estudiadas con la densidad poblacional de la especie, dando sus valores promedios y desviaciones estándar por formación vegetal y trabajando los puntajes de actividad del hombre (AH) y caza de subsistencia (CS) como tratamientos y se contrastaron los valores medios de densidad de jutías dentro de estos puntajes (entre hábitats) y el efecto lineal cuantificado del aumento de un puntaje sobre la densidad de jutías.
El procesamiento estadístico se realizó mediante los programas Microsoft Excel 2003 y SPSS. 10 ( Statistical Package for Social Science).
2.5. Manejo in situ de las poblaciones de jutía conga.
Las poblaciones de animales silvestres se manejan in situ o bien a través de la manipulación de sus poblaciones, o de sus hábitats. El manejo del hábitat se realiza a través de los recursos utilizados por la especie (alimento, condiciones de refugios y de reproducción) y/o de las condiciones que enfrentan (clima, depredadores, patógenos, competidores, actividades humanas y sus construcciones (Bookhout, 1994).
2.5.1. Base alimentaria de la jutía conga.
2.5.1.1. Especies vegetales utilizadas para la alimentación por la jutía conga en vida libre.
El inventario de las especies vegetales presentes en el área de estudio y que son utilizadas por la jutía conga para alimentarse y las partes que ingiere, se realizó mediante observaciones a la especie alimentándose (1482 reportes del Cuerpo de Guardabosques y 840 reportes de criadores), observaciones de los daños físicos a ramas y otras partes de las plantas y por conteo físico en las parcelas elegidas para los inventarios.
2.5.1.2. Índice de selectividad alimentaria.
Después de determinar las especies vegetales usadas por la jutía se procedió de igual modo en el orden de las preferencias alimentarias en vida libre. Estas observaciones se realizaron en los meses de diciembre del 2001 a mayo del 2002 y en junio a agosto del 2003, en las 100 parcelas de 0,25 ha, con la más alta densidad poblacional, repartidas en todas las formaciones vegetales (20 en cada una), todas con densidades mayores de 15,3 jutías/ha.
La vegetación de cada parcela, identificada previamente a este estudio por Rivera y Pimentel (2001), encontrando un total de 256 especies entre árboles, arbustos, hierbas, cultivos agrícolas y lianas; después se determinó la abundancia y frecuencia de cada especie de planta en cada parcela y estos datos se llevaron al croquis de la parcela.
A partir de aquí se colocaron los observadores, de forma tal que dominaran toda la parcela a la hora que los animales acostumbran a alimentarse y de este modo se determinó la afectación, utilizando prismáticos B-6 de 150 de aumento, marcando la planta visitada por las jutías, anotando la parte visitada (tronco, tallo, hojas, flores y frutos) y posteriormente al culminar el proceso de alimentación, se realizaron observaciones directas de las plantas marcadas, considerándose afectada la que presentaba huellas evidentes de uso en alguna de sus estructuras. Los resultados se dieron por formaciones vegetales y se resumieron por toda el área de estudio.
El grado de selectividad de la jutía hacia las plantas se determinó mediante el índice de Jacobs, utilizado por Comas et al. (1989b) y Linares (2005):
![]()
Donde:
S-Índice de utilización de la planta por la jutía.
ri- Frecuencia de la misma planta afectada por la jutía.
pi-Frecuencia de la misma especie de planta en el ambiente.
Los valores positivos de S indican sobreexplotación de la planta y los valores negativos indican subexplotación, en relación con su abundancia en el ambiente. Los valores ri y pi, se calculan a partir del uso de la planta en la dieta de las jutías (ri) y la abundancia de la planta en el ambiente (pi).
2.5.1.3. Grado de utilización en porcentaje de las especies de plantas en las formaciones vegetales estudiadas.
Posteriormente en las parcelas investigadas para el índice de selectividad alimentarias se procedió a determinar el grado de utilización en cada formación vegetal mediante la fórmula:
![]()
Donde:
GU- Grado de utilización de la planta por la jutía.
nu- Cantidad de plantas de la misma especie afectada por la jutía.
nt- Cantidad de la misma especie de planta en la parcela.
Los resultados de el porcentaje de utilización de las plantas por las jutías fueron agrupados en tres categorías: Especies más utilizadas (> 50%), especies medianamente utilizadas (entre un 25% y 50%) y especies poco utilizadas (<25%).
2.5.2. Depredadores autóctonos e introducidos.
Los depredadores fueron determinados por encuestas entre criadores, cazadores, campesinos y otros pobladores, que tienen o habían tenido relación con la actividad, utilizando en las encuestas el método de entrevista tipo "cara a cara", estandarizada y exploratoria (Ibarra et al. , 2002), siguiendo los siguientes pasos:
Presentación.
Explicación de los propósitos y objetivos de la entrevista.
Explicación del método de selección de los encuestados.
Presentación de la entidad gestora de la entrevista.
Explicar que se garantizaba el anonimato.
Estas personas se eligieron en el área de estudio mediante investigaciones previas, realizadas por el autor a siete delegados del Poder Popular, 32 miembros de Cuerpo de Guardabosques, ocho técnicos de la EFI La Palma, EFI Costa Sur y Área Protegida Mil Cumbres, tres presidentes de Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) y cinco presidentes de Cooperativas de Créditos y Servicios (CSC), todos residentes de las comunidades de Sagua, Burén, El Sitio, Jagua Vieja, Varía, San Andrés y San Diego. El objetivo fue determinar a los pobladores que tenían o habían tenido relación con la caza, compra y/o protección de la jutía.
2.5.3. Enfermedades y parásitos.
Durante el desarrollo del presente trabajo (1985-2003), se analizaron cinco animales completos y las vísceras (hígados, pulmones, corazón, páncreas, intestinos, estomago, bazo, lengua, riñones, esófago y tráqueas) de otras nueve jutías congas en el laboratorio provincial de Veterinaria de Pinar del Río. Para descubrir las causas de muerte, el autor analizó los reportes de muertes de jutías (n = 277; de ellos 56 adultos y 221 crías) en el área protegida Mil Cumbres, en el período de 1983-2003. La existencia de parásitos externos se determinó realizando análisis de campo mediante observación directa a 47 ejemplares de jutías congas capturadas y a 156 jutías en criaderos.
Para las investigaciones de endoparásitos se aplicaron varios métodos de semilaboratorio, los cuales no necesitan sofisticadas instalaciones. Estos métodos son descritos por Borchert (1967) y fueron utilizados en trabajos de campo por Dinnen y Donald (1965), Grizmek (1990) y Prokopenko (1992) en investigaciones en roedores de las estepas.
Los métodos de semilaboratorio usados fueron:
Método de Flotación (seis pruebas).
Método Migratorio (15 pruebas).
Método de Sedimentación (ocho pruebas) (Este método se usa especialmente para Tremátodos, Fasciola hepatica, Paramphistomum y a cantocéfalos) .
En total se realizaron 38 pruebas de semilaboratorio.
2.5.4. Propuestas de áreas destinadas a la protección de la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Puesto que bajo las condiciones socioeconómicas actuales, no se puede objetivamente disminuir la presión de la actividad humana en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, se analizaron varios factores con el objetivo de proponer áreas destinadas a la conservación de la especie, utilizando el criterio de su posible extirpación en el macizo, válido para propuestas de áreas protegidas (Gonzáles et al. , 2003).
Para comenzar se dividieron las cinco formaciones vegetales del área de estudio en lotes y rodales, según la ordenación forestal (EFI La Palma (1980-2000), EFI Costa Sur (1980-2000) y Área Protegida Mil Cumbres (1980-2000), analizando en cada uno de los rodales los siguientes factores:
Alta densidad poblacional de jutías.
Poca accesibilidad para el hombre.
Bajo nivel de uso agrícola del suelo.
Alta densidad de plantas alimentarias.
Baja población de perros jíbaros.
Abundantes refugios.
Buena facilidad para su protección.
Pocas vías de comunicaciones.
No existencia de explotaciones de animales domésticos.
En base a los resultados del análisis de estos factores se realizó la propuesta de áreas destinadas a la conservación de la especie.
Los factores analizados, dificultan las acciones antrópicas que ejercen un mayor impacto negativo sobre la fauna silvestre y fueron mencionados también por De la Ossa y Sampedro (1999).
2.6. Análisis de impacto ambiental y social.
Para el análisis de impacto ambiental se necesita un equipo multidisciplinario, con el cual no se contó, por eso en esta investigación se realizó la valoración de los atributos del impacto de la aplicación de este trabajo, cuantificando las características y el efecto del impacto, mediante la asignación de valores numéricos a los atributos y se aplicó la fórmula de Harrison (1993).
La valoración de los atributos se realiza de la siguiente forma:
Signo: En dependencia del efecto del trabajo que se realiza, sobre la especie, puede ser negativo, positivo o previsible.
La magnitud: Este atributo incluye la extensión, que pude ser puntual (valor=1); parcial (valor=2) o total (valor=3), en dependencia de la extensión geográfica; también se incluye la persistencia, que puede ser temporal (valor=1) o permanente (valor=3), en dependencia de la duración del efecto en el tiempo sobre la especie, además aquí se incluye el momento, que puede ser: inmediato (valor=4), a corto plazo (valor=3), a mediano plazo (valor=2) y a corto plazo (valor=1), en dependencia del tiempo de realización de las medidas para corregir el impacto.
La importancia: Este atributo incluye la intensidad, que puede ser: baja (1), media (2) o alta (3); dependiendo de la intensidad del impacto sobre la especie y la reversibilidad, que puede ser imposible (4), a largo plazo (3), a medio plazo (2) o a corto plazo (1); en dependencia de la posibilidad de revertir el impacto causado.
Posibilidad de medidas correctoras: Este atributo depende de introducción de medidas correctoras y puede ser: durante el proyecto (1), en la obra (2), en funcionamiento (3) o imposible (4).
Y se aplica la fórmula de Harrison (1993): 3(intensidad) + 2(extensión) + momento + persistencia + reversibilidad + posibilidad de introducir medidas correctoras, y se compara el resultado con la escala dada por la metodología, cuyos valores oscilan entre 1 y 30; siendo los valores mayores un impacto ambiental significativo (Canter, 1998).
En cuanto al impacto social, se investigó entre las personas que de una forma u otra, tenían o habían tenido relación el manejo de las jutías, preguntando sobre la contribución social o económica que obtenían con esta actividad (anexo 1).
2.7. Análisis económico.
La valoración económica del presente trabajo se realizó utilizando el método de valoración contingente para determinar el precio de las jutías por no existir precios oficiales del comercio de la especie. Dicho método puede presentar los problemas siguientes:
Las personas que responden al cuestionario, son por lo general los que están preocupados por el medio ambiente y exageran el valor de este.
No responden los que no les interesa la protección del medio ambiente (Romero, 1994).
Se encuestaron 398 personas (anexo 1), mediante preguntas directas y sus resultados se utilizaron para la valoración económica de la especie estudiada, mediante la fórmula de David y Kerry (1992).
Valor económico total= valor de uso actual+valor de opción+valor de existencia.
El valor de uso actual se tomó por el precio de venta del mercado subterráneo, delimitado por el mecanismo de la oferta y la demanda.
El Valor de existencia y el valor de opción se tomaron por los resultados de las encuestas.
Otro método utilizado fue el de Costo de Reposición, para este se tomaron los costos de cría de las jutías en los cinco criaderos existentes en el área de estudio, entre estos se incluyeron la compra de pie de cría, salarios, alimentos, jaulas, cercado, refugios, medicinas y otros gastos.
La utilización de ambos métodos se realizó con el objetivo de reforzar la validez y fiabilidad de los resultados, en concordancia con los planteamientos de Mitchell y Carson (1989); estos autores plantean que la utilización de más de un método de valoración económica de los recursos naturales aumenta la confiabilidad de los resultados finales.
CAPÍTULO 3: RESULTADOS Y DISCUSIÓN.
Abundancia de la jutía conga.
El análisis de los valores medios de abundancia de la jutía conga, demostró que la densidad es mayor en el cuabal y la vegetación de mogotes, descendiendo en el semideciduo y en el pinar, hasta alcanzar la más baja en los encinares (tabla 3.1), estos resultados se corresponden con los obtenidos por Suárez (2001) y Hernández (2003); en la propia área de estudio.
Tabla 3.1. Evaluación de los diferentes parámetros estadísticos de la abundancia (j / ha) de Capromys pilorides por formaciones vegetales, en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Formación Vegetal |
` X |
S |
XM |
1,81 a |
0,97 |
Cb |
1,77 a |
0,94 |
Scf |
1,31 b |
0,86 |
Pn |
1,02 c |
0,82 |
Enc |
0,95 c |
0,70 |
Medias con índices diferentes difieren a p<0,05 por una prueba de Studen-Newman-Keus (SNK).
Simbología: XM- Vegetación de mogotes; Cb- Material xeromorfo espinoso sobre serpentina (cuabal); Scf- Semideciduo; Pn- Pinares; Enc- Bosque siempreverde (encinar); S- Desviación Standard.
Al comparar los valores medios de la abundancia de jutía conga mediante una prueba de SNK se observa la formación de tres grupos de formaciones vegetales:
Vegetación de mogotes y Cuabal con los mayores valores de densidad.
Semideciduo con los valores intermedios de densidad.
Pinares y Encinares con los menores valores de densidad.
Las densidades de jutías reportadas para las áreas de bosques estudiadas (entre 1,81 y 0,95 jutías /ha) coinciden de modo general con los resultados obtenidos por Comas y Berovides (1997), (entre 0.30 y 8.00 jutías /ha) en otras localidades del país.
3.2. Comparación estadística de las densidades actuales (1997-2000) con las de 15 años atrás.
Las densidades de los años 1983-1985 y las de 1997-2004, se compararon por áreas, teniendo en cuenta el tipo de formación vegetal de cada una de estas, calculando en cada caso la tasa de decline (tabla 3.2).
Tabla 3.2. Densidad promedio (jutías / ha) de la jutía conga en dos periodos.
Área estudiada (Tipo de vegetación). |
(jutías / ha) Años 1983-1985 |
(jutías / ha) Años 1997-2000 |
Tasa de decline % |
El Orquideario (XM) |
30,1 |
1,0 |
20,8 |
Nido de los Perros (XM) |
19,5 |
2,9 |
12,0 |
Guacamaya (XM) |
20,9 |
3,1 |
12,0 |
Pata del Pan (Scf). |
30,0 |
0,9 |
20,8 |
Res. San Marcos (Scf). |
30,0 |
1,0 |
20,2 |
El Majagual (Scf). |
21,9 |
1,3 |
16,4 |
El Burèn II (Enc). |
19,8 |
1,1 |
16,2 |
El Burèn I (Enc). |
23,8 |
2,3 |
14,4 |
Los Pécaris (Enc). |
23,9 |
2,1 |
14,6 |
El Coto II (Pn). |
17,5 |
1,6 |
19,6 |
El Coto I (Pn). |
27,2 |
2,1 |
15,7 |
Marcos Guerra (Pn). |
19,0 |
1,5 |
15,6 |
Torre de TV (Cb). |
16,6 |
0 |
19,3 |
El americano (Cb). |
17,9 |
0,1 |
17,5 |
La Subida (Cb). |
17,1 |
0,3 |
15,5 |
Simbología: XM- Vegetación de mogotes; Cb- Material xeromorfo sobre serpentina (cuabal); Scf- Semideciduo; Pn- Pinares; Enc- Bosque siempreverde (encinares).
Las diferencias entre las densidades de jutías por hábitats en los per?odos 1983-1985 y 1997-2000 son altamente significativas (U=507, P<0,05). Las mayores tasas de decline ocurrieron en El Orquideario, San Marcos y Pata del Pan de Guajaibón, en el resto varió poco (entre 12 y 17%).
Al analizar las localidades con mayores tasas de decline con sus posibles causas se observa que en el Orquideario la disminución coincide con las labores de construcción de una cría de gallos de lidia (gallos finos), que comenzó en el año 1985, realizándose construcciones, talas, micro presas y carreteras (Área Protegida Mil Cumbres, 1980-2000). En tanto en San Marcos área en la que no existía la actividad cinegética pues contaba con una protección estricta por estar categorizada como una reserva, el efecto perturbador se originó por el paso del ganado y el hombre, durante los trabajos pecuarios que fueron autorizados en el año 1985 y continuaron hasta que en el año 1996 el Ministerio de Agricultura retiró todo el ganado bovino del Área Protegida Mil Cumbres. Durante este período se mantuvo una densidad promedio de 0.50 cabezas de ganado bovino por hectárea, densidad esta considerada muy alta (Boada et al., 1996) para pastizales naturales (Área Protegida Mil Cumbres, 1980-2000).
En el Pan de Guajaibón, la reducción se observó asociada con las explosiones durante la construcción de obras de comunicaciones militares, hecho demostrado por los inventarios del grupo de trabajo, ya que se realizaron 228 inventarios antes y 302 después de ocurrir estas perturbaciones (Área Protegida Mil Cumbres, 1980-2000).
Estas disminuciones tan drásticas, coinciden con el aumento acelerado del grado de antropización del área, siendo estos resultados los que demuestran el peligro de extirpación de la jutía conga en dichas localidades.
Estos valores de reducción de densidad coinciden con los reportados por Berovides y Comas (1993) para la Isla de la Juventud y Cayo Saetía y con los de Suárez (2001) y Hernández (2003) para la propia área de estudio. Esto se debe a que en todas estas localidades, como se ha demostrado en los respectivos estudios, la reducción poblacional ha sido producida por el hombre durante sus actividades no cinegéticas (tala, actividades agrícolas, pastoreo del ganado, construcciones y vías de comunicación).
3.3. Determinación de los factores o variables del hábitat.
Se seleccionaron y caracterizaron los factores del hábitat que en el presente estudio influyeron en la abundancia de la jutía conga.
No Variables Tipo de variable Simbología
1 Densidad de árboles Continua Dab
2 Densidad de arbustos Continua Darb
3 Cobertura vegetal Continua CV
4 Rocosidad del suelo Continua Roc
5 Actividad del hombre Categórica AH
6 Cantidad de plantas alimenticias Continua Alim
7 Caza furtiva o de subsistencia Categórica CS
Tabla 3.3. Caracterización de las variables.
Nota: La densidad de jutías (Dens) (variable dependiente) también constituye una variable continua.
Estos factores o variables fueron utilizadas por Berovides (1985), Comas et al. (1989d), Rosa (2004) y Linares (2005) para la propia especie y por Rodríguez de la Fuente (1985) y Prokopenko (1992), para especies de roedores sudamericanos y europeos.
Estos resultados sustentan el modelo de Barnes (1992) y Fredriksson (1995), que reconoce el papel de los factores bióticos y abióticos en la regulación de las poblaciones de animales silvestres.
3.4. Relación entre las variables.
A partir del análisis de comunalidades se pudo comprobar que todas las variables aportan significativamente al estudio, excepto alimentación. No obstante, esta variable se mantuvo por su relación con la vegetación. Los factores que más aportan son la rocosidad y la cobertura vegetal, estos resultados difieren de los obtenidos por Linares (2005) en Guanacahabibes, quien determinó que la rocosidad era el factor que menos aportaba a su estudio; pero coinciden con los de Comas et al. (1989d) quien en su estudio sobre los factores influyentes en las densidades de poblaciones de Capromys pilorides en Najasa, determinó que el factor más influyente era la rocosidad. Esto pudiera estar relacionado con las semejanzas de las condiciones de la zona de Najasa con este macizo y a las diferencias con las condiciones de Guanacahabibes.
Se seleccionaron dos componentes cuyos autovalores son superiores a 1 y explican más del 97% de la varianza total, válido en este caso si se tiene en cuenta la existencia de variables del tipo categóricas.
Tabla 3.4. Varianza total explicada.
Autovalores iniciales Suma de Cuadrados Extraídos Suma de Cuadrados Rotados
Co Total % de V. Ac % Total % de V Ac % Total % de V Ac %
C1 778.38 80.63 80.63 778.37 80.63 80.63 4.133 51.66 51.66
C2 165.61 17.16 97.79 165.61 17.16 97.79 .688 8.60 60.26
Simbología: Co-Componentes, % de V- % de varianza; Ac- Acumulado.
En el análisis de componentes principales solo se consideraron los primeros dos componentes por tener valores propios mayores que 1, de acuerdo al procedimiento propuesto por Kaiser (1960). Los valores propios miden la importancia de cada uno de los componentes en términos de varianza absoluta. Los componentes elegidos explican el 97,79 % de la variación total, a la cual el primer componente (C1) contribuyó en un 80,63 % y el segundo (C2) en un 17,56 %, todo lo cual es ratificado en la suma de cuadrados de la extracción de componentes.
Para determinar la relación de las variables del hábitat con la densidad de jutías (variable dependiente), se realizó una matriz de correlación no paramétrica de Kendalls.
Tabla 3.5. Matriz de correlación entre las variables estudiadas.
* Correlación significativa para un nivel de .05.
** Correlación significativa para un nivel de .01.
Las variables se agrupan en dos componentes, el primero de estos comprende la actividad antrópica (AH), densidad de arbustos (Darb) y cobertura vegetal (CV). El incremento de la variable AH está en correspondencia con la disminución de la densidad de jutías, estos resultados refuerzan el criterio de que la acción del hombre durante sus actividades no cinegéticas influye negativamente en la población de la especie, convirtiéndose así en el factor que más fuertemente reduce esta. Con este resultado concuerda Hernández (2003), quien encontró que la actividad antrópica y la caza de subsistencia son los parámetros que más han impactado en la densidad de Capromys pilorides en el valle de San Andrés. También Linares (2005), señala al respecto que la fauna silvestre sigue siendo presionada por la expansión de las actividades humanas a regiones boscosas.
En tanto la Darb y la CV (variables muy relacionadas, ya que según Valdés (2003) en bosques muy antropizados, la cobertura vegetal está dada principalmente por los arbustos y la regeneración natural), están directamente relacionadas con la variable dependiente (Dens), es decir el incremento de la Darb y CV, dan un aumento de la densidad poblacional de jutías, esto pudiera deberse a que en los arbustos y demás cobertura vegetal el animal encuentra protección durante sus actividades; los resultados de Linares (2005) coinciden con estos planteamientos; este autor señala que en áreas de cobertura densa las especies animales encuentran mayor protección para escapar de los predadores y en climas severos proporciona sombra contra el calor o protección contra la pérdida del calor radiante que producen las noches frías, favoreciendo las condiciones propicias para el establecimiento y aumento de las poblaciones animales. Estos resultados son del mismo orden de los reportados por Hernández (2003), este autor también determinó que la cobertura vegetal es una de las variables de mayor incidencia en la densidad de jutía conga en el Valle de San Andrés.
El segundo grupo está compuesto por la rocosidad, la densidad de plantas alimenticias, la densidad de árboles y la caza de subsistencia, variables poco correlacionadas con la densidad de la especie, pero que si tienen correlación entre ellas; estos resultados difieren de los de Linares (2005), quien en su estudio en Guanacahabibes concluyó que la Alim y la Dab presentaba una correlación directa y significativa con la Dens, esto pudiera estar relacionad con las diferencias de las condiciones de cada una de las áreas de estudio.
Estos resultados son del mismo orden que los obtenidos por Hernández (2003) en el Valle de San Andrés, pero no coinciden con los de Linares (2005) en Guanacahabibes, debido a que en San Andrés la densidad de la especie es baja y en Guanacahabibes alta.
Los resultados del análisis de Cluster para establecer las semejanzas entre las formaciones estudiadas se presentan en el dendograma de la figura 3.1.
Figura 3.1. Dendrograma que representa la clasificación por formaciones vegetales en función de las variables estudiadas.
El resultado del dendográma confeccionado mediante el análisis de Cluster expresa la formación de tres grupos, el primero de ellos constituido por el bosque semideciduo y el encinar, un segundo grupo formado solo por los pinares y un tercer grupo en el que se incluye la vegetación de mogotes y el cuabal, siendo el primer grupo el que guarda una mayor relación, debido probablemente a las similitudes entre las principales especies que forman sus estratos, semejantes planteamientos realizó en sus trabajos Valdés (2003) en áreas con condiciones similares, además estas formaciones vegetales son similares en sus valores de actividad del hombre y densidad de plantas alimenticias.
El segundo grupo esta formado por formaciones con características xerofíticas en su vegetación y con mayor densidad de jutías junto a menores valores de actividad humana, estas son los mogotes y el material xeromorfo espinoso sobre serpentina (cuabal).
3.5. Análisis de las variables naturales, antrópicas y la densidad de jutía conga por formaciones vegetales.
Se analizaron los valores medios y la desviación estándar de las variables estudiadas en cada una de las formaciones vegetales presentes en el área de estudio (tabla 3.6 en anexos).
La densidad de jutías por hectárea fue mayor en los mogotes y en el cuabal, donde la actividad del hombre es menor que en el resto, en tanto que en los encinares y pinares la densidad fue menor y la actividad del hombre mayor. Resultados análogos fueron obtenidos por Hernández (2003), durante su trabajo en el valle de San Andrés.
Densidad de jutías (figura 3.2): Se distingue que posiblemente este gradiente de densidad está dado por la accesibilidad del medio, factor que posibilita la actividad humana, que en el cuabal y en la vegetación de mogotes es menor y en ambos existe abundancia de alimentos y refugios (dada por la alta rocosidad), en tanto el resto de las formaciones vegetales que también tienen refugios y alimentos, son muy accesibles y posibilitan la mayor actividad antrópica.

Figura 3.2: Valores de la densidad de jutía conga en cinco tipos de formaciones vegetales.
Simbología: XM- Vegetación de mogotes; Cb- Material xeromorfo espinoso sobre serpentina (cuabal); Scf- Semideciduo; Pn- Pinares; Enc- Bosque siempreverde (encinar).
Densidad de árboles (figura 3.3): El análisis distinguió que existe coincidencia parcial con el gradiente de densidad de jutías. Por ejemplo, los mogotes tienen alta Dens y alta Dab, pero el Cuabal, con alta densidad de jutías, tiene la menor densidad de árboles con la máxima densidad de arbustos, ya que el animal obtiene de los árboles y arbustos un mismo producto: el alimento. Lo cual se corresponde con los resultados expuestos por Hernández (2003) en esta misma área.

Figura 3.3. Valores de la densidad de árboles en cinco tipos de formaciones vegetales (Simbología como en la figura 3.2).
Densidad de arbustos, cobertura vegetal y rocosidad (figura 3.4; figura 3.5 y figura 3.6 respectivamente): Estas tres variables siguen prácticamente el mismo gradiente que la densidad de jutías, ya que estas poblaciones dependen de los arbustos como cubierta para sus refugios (considerando el refugio ideal el que está convenientemente cubierto), la rocosidad para la utilización de las cuevas para refugiarse y reproducirse y la cobertura vegetal del suelo para su protección y alimentación.

Figura 3.4. Valores de la densidad de arbustos en cinco tipos de formaciones vegetales (Simbología como en la figura 3.2).

Figura 3.5. Valores de la cobertura vegetal (CV) en cinco tipos de formaciones vegetales (Simbología como en la figura 3.2).

Figura 3.6. Valores de la rocosidad en cinco tipos de formaciones vegetales (Simbología como en la figura 3.2).
Alim (figura 3.7): La densidad de plantas alimenticias coincide parcialmente con la densidad de jutías, pero se desvía en el encinar y el bosque semideciduo, en los que con mayor cantidad de alimentos tienen menor cantidad de jutías, ocurriendo lo contrario en el cuabal, el que con menos alimentos tiene la mayor densidad de dicha especie.

Figura 3.7. Valores de la densidad de plantas alimenticias (Alim) en cinco tipos de formaciones vegetales (Simbología como en la figura 3.2).
AH (figura 3.8): Esta variable sigue la secuencia inversa de la densidad de jutías, y su coincidencia de correlación con la densidad de jutías es casi perfecta y negativa, indicando el fuerte efecto de este factor sobre su abundancia en el área. Esto demuestra una vez más que la disminución poblacional de esta especie en la zona, depende en primer lugar del efecto negativo de la actividad del hombre sobre el medio donde habita.
Los trabajos de Veselovsky (1973); Oliver (1977); Hicts y Elder (1979); Levenson y Kaplin (1984); Berovides y Comas (1993); Liu et al. (2000) y Coy et al. (2000); también destacan esta relación negativa de la actividad del hombre sobre especies animales, conllevando a su extirpación y extinción.

Figura 3.8. Valores de la actividad del hombre en cinco tipos de formaciones vegetales (Simbología como en la figura 3.2).
CS (figura 3.9): Los valores de esta variable no presentan coincidencia alguna con el resto de la variables, ni con la densidad de jutías, el mayor valor de la caza de subsistencia coincide con la formación de mogotes, esto se debe a que los cazadores van con mayor frecuencia a los lugares donde aún se puede encontrar con cierta seguridad a las jutías, donde no se ha visto el efecto de reducción de la densidad ya que la presión de caza es relativamente reciente.

Figura 3.9. Valores de la caza de subsistencia (CS) en cinco tipos de formaciones vegetales (Simbología como en la figura 3.2).
Los valores de las variables difieren de los obtenidos por Berovides y Comas (1993) y Berovides (1998), ya que son resultados de trabajos realizados en otras zonas del país, no obstante son similares a los de Hernández (2003), obtenidos en la misma área. Esto se explica por las condiciones especificas del área estudiada: naturales (baja densidad poblacional de la especie, abundancia de alimentos y refugios), sociales (alta presión demográfica, abundantes vías de comunicación) y económicas (son frecuentes las construcciones, las actividades militares, el manejo agrícola de la de la zona es intensivo y la población de ganado domestico es alta) (Suárez, 2001).
Coy et al. (2000), durante el estudio de las actividades antrópicas en la Sierra de los Órganos, asignaron un valor total de –24 a los efectos negativos cuantificados sobre fauna, en contraste con un valor de –8 para la caza ilegal, resultados que son similares a los del presente trabajo, ya que reflejan que la fauna resultó ser el elemento de la biodiversidad de la región más fuertemente impactado por las actividades humanas no cinegéticas.
La alta eficiencia de la caza en los mogotes pudiera explicarse por la mayor densidad de la especie, lo que permite una mayor probabilidad de encontrar jutías, en tanto en los bosques semideciduos la baja eficacia viene dada por la baja densidad de jutías y por la actividad humana en estos bosques degradados.
En su estudio sobre la fauna del Brasil, López y Ferrari (2000) también encontraron que los disturbios provocados por las actividades humanas (caza, tala, clareo, fragmentación) fueron las causas principales de las reducciones de la densidad de mamíferos. Estos dos últimos aspectos (clareo y fragmentación) también pudieran ocurrir en el presente caso, pero no pudieron evaluarse. En general, es criterio de varios investigadores (Bawa y Seidler, 1998), que el efecto de la tala sobre las poblaciones de mamíferos no está bien estudiado.
Al trabajar los puntajes de AH y CS como tratamientos y contrastar los valores medios de densidad de jutías, dentro de estos puntajes en diferentes hábitats (tabla 3.7), se observa la mayor presión de la actividad humana no cinegética para dos tipos de formaciones vegetales.
Tabla 3.7: Valores medios ( ` X) y desviaciones stándard (S) de las densidades de jutías (ind/ ha) por puntaje para la AH y CS, en dos formaciones vegetales.
Puntaje |
Actividad humana |
Caza de subsistencia |
||||||||||
XM |
Scf |
XM |
Scf |
|||||||||
N |
X |
S |
N |
X |
S |
N |
X |
S |
N |
X |
S |
|
1 |
14 |
2,5 a |
0,5 |
5 |
1,4 b |
0,9 |
3 |
1,7 a |
0,1 |
4 |
1,7 a |
0,6 |
2 |
20 |
2,1 b |
0,4 |
34 |
1,5 a |
0,6 |
10 |
1,8 a |
0,8 |
30 |
1,6ª |
0,6 |
3 |
41 |
1,4 c |
0,5 |
39 |
1,2 b |
0,4 |
26 |
1,5 a |
0,6 |
33 |
1,4ª |
0,4 |
4 |
18 |
0,8 d |
0,4 |
22 |
1,1 b |
0,5 |
44 |
1,6 a |
0,8 |
28 |
0,9 b |
0,5 |
5 |
12 |
0,6 d |
0,5 |
10 |
0,6 c |
0,4 |
24 |
1,1 b |
0,8 |
15 |
1,0 b |
0,6 |
Simbología: XM- Vegetación de mogote; Scf- Semideciduo.
Medias con índices diferentes, difieren a P<0,05 por una prueba de SNK.
Estos resultados (tabla 3.7) demuestran que para las actividades humanas, tanto en la vegetación de mogotes como en el bosque semideciduo, las diferencias son estadísticamente significativas entre puntajes y el valor medio decrece con el aumento de dichos puntajes. Estas pruebas distinguieron cuatro grupos de medias (las de los puntajes 1, 2, 3 y 4-5) en la vegetación de mogotes y tres grupos (1-2, 3-4 y 5) en el semideciduo.
Para la actividad específica de la caza, también se detectaron diferencias significativas entre densidades medias para los puntajes en ambos hábitats, pero las pruebas de SNK evidencian que estas diferencias las provocan solo los puntajes externos (el grupo 5 en la vegetación de mogotes y el 4-5 en semideciduo).
3.6. Manejo in situ de las poblaciones de jutías.
3.6.1. Utilización de la base alimentaria.
Se constató que el espectro de especies vegetales de las cuales se alimentan las jutías congas es amplio (79 especies vegetales), resultado similar a los obtenidos por Comas et al. (1989b); Comas et al. (1989c) y Manójina et al. (1989), en otras localidades del país con esta especie. Para otros roedores como el capibara (Rodríguez de la Fuente, 1985), también se ha determinado una amplia utilizaron de especies vegetales.

Figura 3.10. Resumen por grupos de las especies vegetales, utilizadas por la jutía conga en el área de estudio.
Los mayores porcentajes de utilización correspondieron a los árboles (25, para un 32%), los arbustos (19, para un 24%) y los cultivos agrícolas (15, para un 19%) (tablas 3.8 (A-E) en anexos y figura 3.11). Estos resultados difieren de los obtenidos por Comas et al. ( 1989b), considerando que la causa pudiera ser las diferencias de la estructura y composición de especies de la vegetación autóctona y la inclusión de siembras de boniato, cafeto, hortalizas, fríjol, maíz, sorgo, soya, pastos y forrajes en pequeñas áreas dentro de los bosques, que alcanzan cientos de hectáreas todos los años, por ejemplo en el 2001 tuvieron una extensión de 562 ha en el área de estudio (Área Protegida Mil Cumbres, 2002).
Tabla 3.9. Partes consumidas por las jutías de las especies vegetales.
Partes consumidas |
Total de utilización |
Porcentaje de utilización |
Hojas |
30 |
38,0 |
Frutos |
29 |
36,7 |
Frutos y Hojas |
11 |
13,9 |
Corteza y hojas |
3 |
3,8 |
Raíces y Hojas |
3 |
3,8 |
Hojas, Frutos y corteza |
2 |
2,5 |
Raíces, Tallos y hojas |
1 |
1,3 |
Total |
79 |
100 |
En cuanto a las partes consumidas por la jutía conga se observa que la jutía hizo un uso diferenciado de los recursos que las especies de plantas les ofrecen, destacándose entre estas las hojas y los frutos y las hojas + frutos, lo que denota un alto grado de preferencia por estas partes, pero en general consumen todas las partes de las plantas.
Estos resultados coinciden con los criterios de Comas et al. (1989b) y Manójina et al. (1989), quienes plantean que las preferencias alimentarias de la jutía conga parecen ser amplias, no solo en lo referente a las especies de plantas que consume, sino también a las partes del vegetal que prefieren. En tanto Rodríguez de la Fuente (1985) y Ajayi (1977) obtuvieron resultados similares con el capibara y la rata gigante africana respectivamente. Esto pudiera deberse a que todos pertenecen al orden rodentia.
3.6.2. Preferencias (selectividad) alimentarias de la jutía conga en vida libre.
Un análisis de las especies a las cuales se le pudo determinar el índice de selectividad, en cada una de las formaciones vegetales estudiadas (tabla 3.10 en anexos) revela que en la formación vegetal de mogotes, de un total de 15 especies fueron sobreexplotadas siete (46,6 % del total), en el cuabal de un total de 14, siete (50 %), en el semideciduo de un total de 15, una (6,6 %), en los pinares de 12, una (8,3 %) y en el encinar de 13, una (7,6 %).
En el mogote la especie más sobreexplotada fue la Palma Real (S=0,1244) y la Guasima (S=0,1222), pero otras especies estuvieron muy cerca de su valor (Baría y Haba de Lima), en cuabal la de mayor índice fue la Guayaba (S=0,1291), después la Palma Real, Caimitillo y Aroma; en el semideciduo la jutía sobreexplotó solo la Leucaena (S=0,0975); en los pinares, el Boniato (S=0,1185) y en el encinar, el Aroma (S=0,1011). En tanto la Guayaba en el cuabal (S=0,86106), resultó ser la planta más sobreexplotada de las 47 especies registradas en las cuatro formaciones vegetales.
Solo a dos especies de árboles se les pudo determinar el índice de selectividad en todas las formaciones vegetales y mantuvieron un índice alto (Guasima y Palma Real), una especie (Hierba de Guinea) estuvo representada en cuatro de las formaciones (Xm, Cu, Pn, Enc), con altos índices en tres de ellas y bajo en el encinar; el aroma estuvo presente en tres formaciones con altos índices.
El caimitillo es la única especie con cambios apreciables en sus índices, variando de S=0,1151 en el cuabal a S=00,0744 en el pinar, aunque esta variación es insignificante comparada con los resultados de Linares (2005) en Guanacahabibes donde la Jocuma presentó considerables variaciones en sus índices ya que aumento desde -0,0742 en el semideciduo hasta 0,2787 en el de ciénaga; esto puede estar dado por las diferencias en la distribución de especies vegetales en ambas áreas de estudio y también por la gran diferencia de densidad de jutìas.
Criterios similares fueron dados por Comas et al. (1989b).
De modo general se apreció que la jutía hizo un uso diferenciado de las distintas especies vegetales en las cinco formaciones vegetales estudiadas, ello pudiera guardar relación con la frecuencia en que estas se distribuyen en cada una de ellas o al grado de selectividad con que estas son incluidas en su dieta. En este sentido se destaca el hecho de que la Guasima y la Palma Real hayan sido las únicas especies que tengan índices altos en las cuatro formaciones vegetales y a su vez sean sobreexplotadas en dos de las formaciones. Al parecer ello puede estar relacionado con la disponibilidad de estas especies en estas formaciones o a la presencia en ella de determinado tipo de sustancia que la hace particularmente atrayente o palatable para la jutía.
Este resultado difiere de los obtenidos por Comas et al. (1989b), en el Área Protegida Sierra del Chorrillo, la causa pudiera ser que la composición de plantas donde ellos realizaron su trabajo son completamente diferentes a los sitios donde este se realizó.
El resumen del grado de selectividad de las jutías al alimentarse (índice de Jacobs), tuvo los siguientes resultados:

Figura 3.11. Porcentaje de especies vegetales por grupos, a las que se les determinó el grado de selectividad (Total 47).
Los resultados de las pruebas de selectividad (Tabla 3.10 y 3.11 en anexos y figura 3.11), mostraron la subutilización de las plantas, ya que de 256 especies vegetales inventariadas, solamente a 47 (18,3%) se les pudo determinar el índice de selectividad. Los resultados obtenidos difieren apreciablemente de los obtenidos por Comas et al. (1989b), en la Sierra del Chorrillo, donde fueron preferidas 33 especies de árboles ( vs 24 en el área de estudio) y 38 especies de arbustos ( vs 12 en esta área). En total las especies seleccionadas en aquella área, constituyen casi el doble que las del área estudiada. Estas diferencias pudieran deberse a la mayor competencia por los alimentos en la Sierra del Chorrillo, cuya densidad de jutías es mucho mayor.
Las especies de mayor índice de selectividad fueron:
-Árboles: Guásima cochinera, Algarrobo, Baría, Encino, Palma Real.
-Arbustos: Caimitillo, Leucaena, Guayaba, Aroma.
-Lianas: Bejuco leñatero, Haba Lima, Parra.
-Cultivos agrícolas: Boniato, Cafeto.
-Hierbas: Hierba de Guinea.
De estas plantas la jutía utilizó mayormente las hojas y los frutos; solo en el caso de la Guásima cochinera, Aroma y Peralejo ingirió también la corteza y del Boniato, Maní, Rábano y Yuca se alimentaron de las raíces, estos valores son similares a los obtenidos por Comas et al. ( 1989b).
3.6.3. Grado de utilización en porcentaje de las diferentes especies de plantas en las formaciones vegetales estudiadas.
El estudio de la utilización de las diferentes especies vegetales por las jutías congas en las cinco formaciones vegetales presentes en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, permitió identificar un total de 45 especies, a las cuales se les pudo determinar el porcentaje de inclusión en la dieta de la especie objeto de estudio.
Grado de utilización en porcentaje de las diferentes especies de plantas en la vegetación de mogotes.
Tabla 3.12. Grado de utilización en la vegetación de mogotes.
Plantas (Clasificación) |
Partes consumidas. |
GU (%) |
|||
R |
H |
C |
F |
||
Especies más utilizadas (>50%) |
|||||
Parthenocissus quinquefolia (Li) |
x |
64,91 |
|||
Roystonea regia (Ar) |
x |
61,11 |
|||
Guasuma tomentosa (Ar) |
x |
x |
x |
57,59 |
|
Sesamun orientale (Ca) |
x |
x |
52,07 |
||
Spondias monbin (Ar) |
x |
51,49 |
|||
Rivea corymbosa (Li) |
x |
50,44 |
|||
Especies medianamente utilizadas (49--25%) |
|||||
Gerascanthus gerascanthoide (Ar) |
x |
x |
38,59 |
||
Ficus menbranacea (Ar) |
x |
33,19 |
|||
Gouania poligama (Li) |
x |
29,84 |
|||
Especies poco utilizadas (<25%) |
|||||
Phaseolus lunatus (Li) |
x |
18,01 |
|||
Coffea arabica (Ca) |
x |
x |
16,15 |
||
Panicum maximum (Hi) |
x |
12,42 |
|||
Pisonia aculeata (Arb) |
x |
5,93 |
|||
Citrus sinensis (Arb) |
x |
3,21 |
|||
Momordica charantia (Li) |
x |
2,98 |
|||
Simbología: GU-Grado de utilización. Clasificación: Ar-Árboles; Arb-arbustos; Lia-Lianas; Ca-Cultivos agrícolas; Hi-Hierbas. Partes consumidas: R-Raíces; Hojas; C-Corteza; F- Frutos.
La formación vegetal de mogotes es la más favorecida en cuanto al número de especies vegetales que presentaban valores con mayor porcentaje de utilización (siete), siendo la posible causa su mayor densidad de jutías. Las especies más utilizadas fueron la Parra, Guasima, Palma Real, Ajonjolí, Baría y Aguinaldo Blanco; en el caso de la Guasima y la Palma Real, esto pudiera deberse a que son las especies más distribuidas en este ambiente y en el caso de La Parra se observó una preferencia alta de los frutos de esta liana. De todas las especies estudiadas en esta formación vegetal, solo la Baría coincide con los resultados obtenidos por Linares (2005) en una formación con características similares en la península de Guanacahabibes.
3.6.3.2. Grado de utilización en porcentaje de las diferentes especies de plantas en la formación de cuabal.
Tabla 3.13. Grado de utilización en el cuabal.
Plantas (Clasificación) |
Partes consumidas. |
GU (%) |
|||
R |
H |
C |
F |
||
Especies más utilizadas (>50%) |
|||||
Psidium guajaba (Arb) |
x |
x |
55,62 |
||
Acacia harpophyla (Arb) |
x |
x |
54,99 |
||
Roystonea regia (Ar) |
x |
52,33 |
|||
Guasuma tomentosa (Ar) |
x |
x |
x |
51,66 |
|
Chrisophillum oliviforme (Arb) |
x |
50,91 |
|||
Especies medianamente utilizadas (49--25%) |
|||||
Erythroxylon havanense (Arb) |
x |
44,22 |
|||
Panicum maximum (Hi) |
x |
29,44 |
|||
Especies poco utilizadas (<25%) |
|||||
Zanthoxylum martinicence (Ar) |
x |
22,19 |
|||
Lonchocarpus domingensis (Ar) |
x |
13,29 |
|||
Dichostachys glomerata (Arb) |
x |
17,81 |
|||
Pisonia aculeata (Arb) |
x |
9,92 |
|||
Citrus sinensis (Arb) |
x |
2,94 |
|||
Brya ebenus (Arb) |
x |
1,09 |
|||
Simbología: Como en la tabla 3.12.
En el Cuabal, con menor porcentaje de utilización que la vegetación de mogotes, también están presentes la Palma Real y la Guasima con porcentajes elevados de uso por parte de las jutìas, junto a dos especies de frutales (Guayaba y Caimitillo), relativamente abundantes en los claros de esta formación vegetal.
Grado de utilización en porcentaje de las diferentes especies de plantas en la formación semideciduo.
Tabla 3.14. Grado de utilización en la formación semideciduo.
Especies de plantas |
Partes consumidas. |
GU (%) utilización |
|||
R |
H |
C |
F |
||
(Clasificación) Especies más utilizadas >50%. |
|||||
Guasuma tomentosa (Ar) |
x |
x |
x |
52,94 |
|
Eugenia jambos (Ar) |
x |
x |
50,73 |
||
Especies medianamente utilizadas (49--25%) |
|||||
Leucaena leucocephala (Arb) |
x |
x |
31,96 |
||
Citrus reticulata (Arb) |
x |
x |
29,88 |
||
Luchea platypetala (Ar) |
x |
x |
29,73 |
||
Especies poco utilizadas (<25%) |
|||||
Roystonea regia (Ar) |
x |
23,19 |
|||
Erythrina herteroana (Arb) |
x |
15,03 |
|||
Zanthoxylum martinicence (Ar) |
x |
x |
13,94 |
||
Spondias purpurea (Arb) |
x |
12,73 |
|||
Annona muricata (Arb) |
x |
x |
8,62 |
||
Manguifera indica (Ar) |
x |
x |
2,91 |
||
Cecropia peltata (Ar) |
x |
2,08 |
|||
Cedrela odorata (Ar) |
x |
1,11 |
|||
Simbología: Como en la tabla 3.12.
Esta formación vegetal presenta porcentajes de uso más bajos que las dos anteriores (mogotes y cuabal), entre las especies más utilizadas del bosque semideciduo aparece la pomarrosa, árbol muy abundante en esta formación vegetal cuyos frutos son muy apetecidos por las jutìas, también presentan un alto porcentaje de uso el caimitillo y la Guasima. Estos resultados difieren de los de Linares (2005), quien durante sus investigaciones en un bosque semideciduo de Guanacahabibes, determinó que esta formación vegetal es la más favorecida en cuanto al número de especies utilizadas en la dieta por la jutía con 22. Ello pudiera estar relacionado con el hecho de que en el área del presente estudio, existe mayor disponibilidad de alimentos y menor densidad de jutìas.
Grado de utilización en porcentaje de las diferentes especies de plantas en la vegetación de pinares.
Tabla 3.15. Grado de utilización en la formación de pinares.
Plantas (Clasificación) |
Partes consumidas. |
GU (%) |
|||
R |
H |
C |
F |
||
Especies medianamente utilizadas (49--25%) |
|||||
Panicum maximum (Hi) |
x |
44,21 |
|||
Guasuma tomentosa (Ar) |
x |
x |
x |
39,82 |
|
Phaseolus vulgaris (CA) |
x |
x |
32,29 |
||
Eugenia jambos (Ar) |
x |
x |
25,93 |
||
Especies poco utilizadas (<25%) |
|||||
Roystonea regia (Ar) |
x |
24,21 |
|||
Tamarindus indica (Ar) |
x |
x |
21,77 |
||
Ipomea batata (CA) |
x |
x |
9,83 |
||
Chrisophillum oliviforme (Arb) |
x |
x |
7,91 |
||
Acacia harpophyla (Arb) |
x |
x |
5,07 |
||
Manguifera indica (Ar) |
x |
4,41 |
|||
Cecropia peltata (Ar) |
x |
3,81 |
|||
Luchea platypetala (Ar) |
x |
1,95 |
|||
Burcera simaruba (Ar) |
x |
1,92 |
|||
Percea americana (Ar) |
x |
1,67 |
|||
Chrysophillum cainito (Ar) |
x |
1,09 |
|||
Simbología: Como en la tabla 3.12.
En los pinares no se encontraron especies vegetales con más de 50% de utilización, siendo las más usadas dos especies de árboles (Guasima y Pomarrosa), una hierba (Guinea) y un cultivo agrícola (Fríjol), este último plantado precisamente con el objetivo de alimentar a la fauna (Área Protegida Mil Cumbres, 2002), en este caso al Venado de Cola Blanca (Odocoileus virginianus).
Grado de utilización en porcentaje de las diferentes especies de plantas en la vegetación de encinares.
Tabla 3.16. Grado de utilización en la formación de encinares.
Plantas (Clasificación) |
Partes consumidas. |
GU (%) |
|||
R |
H |
C |
F |
||
Especies medianamente utilizadas (49--25%) |
|||||
Panicum maximum (Hi) |
x |
33,29 |
|||
Guasuma tomentosa (Ar) |
x |
x |
x |
26,91 |
|
Especies poco utilizadas (<25%) |
|||||
Roystonea regia (Ar) |
x |
23,97 |
|||
Annona squamosa (Arb) |
x |
x |
23,51 |
||
Ipomea batata (CA) |
x |
x |
6,06 |
||
Psidium guajaba (Arb) |
x |
x |
5,97 |
||
Acacia harpophyla (Arb) |
x |
x |
5,93 |
||
Calocarpum mammosum (Ar) |
x |
x |
5,51 |
||
Quercus oleoides (Ar) |
x |
5,44 |
|||
Anacardium occidentale (Ar) |
x |
x |
3,01 |
||
Citrus limon (Arb) |
x |
x |
2,02 |
||
Cynodon dactylon (Hi) |
x |
2,44 |
|||
Erythroxylon havanense (Arb) |
x |
2,06 |
|||
Simbología: Como en la tabla 3.12.
En los encinares tampoco se encontraron especies vegetales con más de 50% de utilización, coincidiendo con los pinares en que la Guasima y la Guinea son las de mayor porcentaje de uso, esto se debe probablemente a la baja densidad de jutìas en ambas formaciones vegetales.
3.6.3.5. Resumen del grado de utilización de las plantas en las formaciones vegetales del área de estudio.
En la tabla 3,17 en anexos y la figura 3,12 se resume el grado de utilización de las plantas por las jutìas congas

Figura 3,12: Resumen por grupos del grado de utilización en porcentaje de las especies vegetales, en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Los resultados del grado de utilización y del índice de selectividad tienen un alto nivel de coincidencia, tanto por formaciones vegetales como en toda el área de estudio, esto se debe probablemente a las bajas densidades poblacionales de jutías y a la gran cantidad de plantas alimenticias, ya que permite a las jutías elegir y consumir las especies más palatables, no viéndose obligada a comer de plantas que no la atraigan, esto no sucede en Guanacahabibes, donde Linares (2005) determinó que las jutías se alimentaban incluso con especies como la Vera ( Polygala cuneata Gris ), planta con sustancias tóxicas.
3.6.4. Enfermedades, parásitos y depredadores.
El examen médico-veterinario no arrojó presencia alguna de endoparásitos ni huellas de enfermedades (Laboratorio Provincial de Veterinaria (1985-1999).

Figura 3.13. Causas de muerte de jutías congas ocurridas en el Área Protegida Mil Cumbres en el período de 1983-2003.
Las causas de muertes de jutías ocurridas en el Área Protegida Mil Cumbres, fueron mayormente debidas a desnutrición (principalmente en crías) y lesiones producidas por armas de caza, lo que se corresponde con las observaciones realizadas por Mones y Martínez (1983), Berovides (1987) y Berovides et al. (1990), quienes señalaron que la jutía es un animal muy rústico y que la mayor causa de muerte en sus poblaciones no son las enfermedades, sino la depredación, la edad y la desnutrición. Estos factores fueron destacados también por Hernández (2003), en la propia área de estudio.
Durante las pruebas de campo no se encontraron ectoparásitos, con la excepción de dos casos en los que se identificaron garrapatas de los géneros Boophilus y Anocentor .
Las pruebas de semilaboratorio realizadas por los métodos de flotación (6), migratorio (15), Bajda (9) y de sedimentación (8), tampoco demostraron la presencia de endoparásitos.
Algunos depredadores que no fueron observados, pero que son siempre señalados por los campesinos, son el majá de Santa María (Epicrates angulifer) que depreda adultos, la lechuza (Tyto alba) y el gavilán de monte (Buteo jamaicensis), que depredan juveniles. También en esta área se han observado ataques a jutías por manadas de perros jíbaros (anexo 1).
Hace algunos años estuvo organizada la caza del perro jíbaro por cazadores profesionales (Tabla 3.18 en anexos; figura 3.14), que recibían su salario acorde con la cantidad de animales eliminados. Dicha medida produjo una considerable reducción de la población de este depredador, sin embargo a partir del 1990, cuando estos profesionales desaparecieron, el control del perro jíbaro se redujo (Área protegida Mil Cumbres, EFI Costa Sur y EFI La Palma); realizándose solo de forma ocasional mediante batidas, lo cual probablemente trajo un crecimiento de las poblaciones de este depredador.

Figura 3.14: Resumen de la caza de perros jíbaros por cazadores profesionales (Área Protegida Mil Cumbres, EFI Costa Sur y EFI La Palma).
En cuanto al majá de Santa María, las pérdidas causadas por este no son considerables en el área (Área Protegida Mil Cumbres, 1980-2000; EFI Costa Sur, 1980-2000 y EFI La Palma, 1980-2000).
Entre los depredadores, se ha considerado la acción de esta naturaleza ejercida por el hombre, pues como quedó demostrado en el análisis de los factores reguladores de las poblaciones de jutía conga, la actividad del hombre es el principal factor que las reduce.
La caza de subsistencia es llevada a cabo mediante el empleo de diversos métodos, los cuales fueron revelados a través de las encuestas realizada (anexo 1), distinguiéndose los siguientes:
Método de trampa: Es el más económico, ya que las trampas las construye el cazador en el lugar de caza, con materiales provenientes del propio bosque, como lianas de Guaniquiqui (Trichostigma octandrum L.), pero es la más anticonservacionista de todos los utilizados, ya que en ocasiones muere un gran número de estos animales sin ser aprovechados, por el hecho de que muchos campesinos y trabajadores de pequeñas ciudades colocan la trampa y van a revisarla cuando “tienen tiempo”, encontrando a veces el animal muerto de hambre, sed o golpes recibidos al caer en la trampa.
Método de caza con perros “jutieros”: Con la utilización de estos perros, que son de pequeño tamaño para poderlos introducir en las cuevas donde se refugian las jutías, la tarea se simplifica en extremo, ya que el perro les sigue el rastro, las acorrala y prácticamente realiza todo el trabajo, llegando hasta a matarlas, si le dan oportunidad.
Otros métodos utilizados son: caza con lazos, caza con armas de fuego (escopetas calibre 16 ó 12 y rifles Berno-2, calibre 22) y la caza con lanzas y machetes (Área protegida Mil Cumbres, 1980-2000).
El mayor porcentaje de la actividad cinegética se realiza de noche, siendo muy característico el comportamiento de la jutía: cuando es iluminada por linternas o fuentes de luz de fabricación casera se quedan completamente inmóviles, como prestando atención al cambio de iluminación producido, siendo aprovechado éste instante por el cazador para proceder a su captura.
3.6.5. Propuesta de áreas protegidas para la conservación de la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Las áreas que reúnen las características idóneas para ser declaradas como áreas protegidas para la conservación de la jutía conga son las siguientes:
Pan de Guajaibón.
Reserva de San Marcos.
El Abra de Sierra Chiquita.
El Caimito.
Los Pinos.
Bermejales.
Pico Chico.
Caracoles.
Pico Grande.
El Nido de los Perros.
Si se aprobara su declaración como refugios para la jutía conga, estas áreas servirían como poblaciones fuentes para el repoblamiento del área en el futuro, este razonamiento concuerda con lo planteado por Veselovsky (1973 ), quien realizó trabajos similares con otras especies faunísticas . Entre estas áreas se encuentran seis (Pan de Guajaibón, Reserva de San Marcos, Abra de Sierra Chiquita, El Caimito, Los Pinos y Bermejales), que están situadas en el territorio del Área Protegida de Recursos Manejados Mil Cumbres, pero esto no constituye un obstáculo, ya que en su Plan de Desarrollo está incluida la posible declaración de zonas con otra categorización de protección dentro de esta entidad Área Protegida Mil Cumbres, 1998).
3.9. Análisis de impacto ambiental y social.
Al analizar el impacto ambiental que causa el manejo in situ de la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, mediante el método de valoración de sus atributos se obtienen los siguientes resultados:
Signo :
La magnitud : Este atributo incluye la extensión que, en este caso, como se trata del macizo geográfico es parcial (2), también se incluye la persistencia que en este caso como la recuperación poblacional se pudiera lograr en relativamente poco tiempo, es temporal con un valor de 1; además se incluye el momento, que en dependencia del tiempo de realización de las medidas para corregir el impacto; en este caso es a mediano plazo, (valor=2), ya que el primer paso es repoblar las micro reservas propuestas.
La importancia : Este atributo incluye la intensidad que en este caso es media (2), ya que aun quedan jutías y la reversibilidad, que en el presente caso es a mediano plazo (2).
Posibilidad de medidas correctoras: Este atributo depende de la introducción de medidas correctoras; en el presente caso es en funcionamiento (3) ya que con la aplicación de medidas biotécnicas adaptadas a cada caso en particular, se pueden cambiar las condiciones de las áreas.
Utilizando la fórmula de Harrison y Canter: 3(intensidad) + 2(extensión) + momento + persistencia + reversibilidad + posibilidad de introducir medidas correctoras.
Se sustituye y obtiene la siguiente ecuación:
3(2) + 2(2) + 2 + 1 + 2 + 3 = 18.
Comparando el resultado (18) con la escala de la metodología, cuyos valores oscilan entre 1 y 30; da un impacto ambiental significativo (Canter, 1998).
En cuanto al impacto social; se plantea que con la aplicación de este trabajo, se contribuye a resolver los siguientes problemas sociales:
Mejoramiento del nivel proteico
de la alimentación de la población, mediante el enriquecimiento de la dieta con una fuente de alimento con alto nivel de nutrientes (carne de jutías congas).
Creación de nuevas fuentes de empleo en el área: (19 criadores y sus familiares se ocupan de esta actividad, además de 47 solicitudes de organismos y particulares para la asesoría en la iniciación de la actividad).
Elevación del nivel cultural de la población mediante el contacto con turistas, especialistas y visitantes a las reservas propuestas.
La educación de las nuevas generaciones, basada en la ética ambiental. Hasta el momento se han impartido 51 conferencias y charlas didácticas a obreros, estudiantes, escolares y campesinos sobre el tema.
Fuente alternativa de alimentos durante la guerra de todo el pueblo u otras situaciones extremas, ya que la población de jutías de todos los criaderos está conveniada con la Brigada de montaña del MINFAR, como reserva de alimentos para situaciones excepcionales.
La posible extirpación de la jutía conga en esta área, puede traer consigo un impacto social muy difícil de medir, pero siempre las consecuencias serán negativas para los pobladores del macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico. Los trabajos de Iglesias (1994) y De La Ossa y Riaño (1997), también destacan las consecuencias impredecibles, pero siempre negativas de extinción parcial o total de especies de la flora y la fauna, para la humanidad.
3.8. Análisis económico.
La valoración económica comienza por la determinación de los valores de la especie.
3.8.1. Valores de la jutía conga.
La jutía conga tiene los siguientes valores fundamentales:
Valor de subsistencia: durante la caza de subsistencia el recurso (jutías) lo obtiene el usuario directamente del bosque. Este valor no entra en los análisis económicos.
Valor económico: A pesar de no tener un precio de venta oficial las jutías producto de la caza se intercambian y se venden, tiene un valor monetario; esto permite su análisis económico.
Valor recreativo: En el caso del Área Protegida Mil Cumbres el recurso se disfruta como placer estético, pero no se consume. No tiene valor monetario establecido, pero puede calcularse.
Valor ecológico: El recurso brinda servicios ecológicos al hombre, que en el caso de la jutía puede ser dispersión de semillas. Las jutías consumen semillas (como las de Algarrobo) y estas semillas después de ser expulsadas con las heces fecales mantienen su poder germinativo (Valdés, 2003). No tiene tampoco valor monetario establecido, pero puede calcularse.
Valoración económica.
Los beneficios económicos que obtiene la humanidad de la conservación de plantas y animales son difíciles de valorar, aunque este interesante tema ha tenido importantes contribuciones. Puesto que los recursos biológicos no tienen un valor de mercado en la actualidad, se han desarrollado otros métodos para asignarles valor económico.
En el presente trabajo se usa la fórmula de David y Kerry (1992):
Valor económico total= valor de uso actual+ valor de opción+ valor de existencia.
El valor de uso actual, determinado por el precio del mercado subterráneo, fue de $45.00 en este último año, Chamizo (2001) durante sus investigaciones en varias localidades del país obtuvo un precio de mercado igual a $38,12, estas diferencias se deben probablemente a que la escasez de jutías en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico provoca una valoración mayor de este recursos por los pobladores de esta área.
Valor de opción determinado por las encuestas fue de $11,95.
El valor de existencia también determinado por encuestas es de $38,52, Chamizo (2001) determinó un valor de $27,90 durante sus encuestas en zonas con mayor densidad poblacional de jutías.
Entonces:
Valor económico total de la jutía conga=$95,47.
El valor económico de la especie es alto, comparado con otros productos forestales no madereros, a los cuales Valdés (2003) les realizó la valoración económica en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Otro método que se utilizó fue el de costo de reposición, tomando el promedio de gastos por jutías en los cinco criaderos existentes en la zona (tabla 3.19 en anexos), este valor osciló entre $31,77 y $38,90; por lo tanto esto costará cada jutía que podría utilizarse en la recuperación poblacional de la especie en el área de estudio.
Al comparar los resultados del presente trabajo con los obtenidos por Chamizo (2001), se observa que no coinciden, esto se debe a que la realización de ambos trabajos difiere tanto en tiempo, lugar y abundancia del recurso, a similares conclusiones llegaron Mitchell y Carson (1989) quienes plantean que el valor económico de un recurso natural depende de factores tales como la abundancia, el lugar, la época y la idiosincrasia de los seres humanos, entre otros.
Todos los componentes del medio ambiente tienen un valor económico para la sociedad, en el presente caso se intentó descubrirlo para la jutía conga, con el objetivo de definir el tipo de relación económica entre la especie y la sociedad. Los componentes del medio ambiente carecen de precio, pero tienen valor, porque cumplen una serie de funciones que afectan positivamente al bienestar de las personas que integran la sociedad (Asqueta, 1994).
Los valores de abundancia de jutías / ha encontrados en las diferentes formaciones vegetales estudiadas variaron desde 1,81 en la vegetación de mogotes y 1,77 en el material xeromorfo espinoso sobre serpentina (cuabal), hasta 0,95 en el bosque siempreverde (encinar), estos valores guardan estrecha relación con la variación del grado de antropización a que ha estado sometido el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Los valores de la densidad poblacional de la jutía conga tienen una alta correlación inversa con la actividad del hombre, lo que demuestra que este es el factor principal que sitúa en peligro de extirpación a la jutía conga en el área de estudio.
La jutía conga tiene un amplio espectro de alimentación en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, que incluye un total de 79 especies vegetales de las cuales la mayoría son árboles, arbustos y cultivos agrícolas y utiliza diferentes partes, destacándose entre estas las siguientes: hojas y los frutos y las hojas + frutos.
La mayoría de las especies vegetales utilizadas por la jutía conga en el área de estudio están subexplotadas, por lo tanto el alimento no es la causa del decline de la especie en esta área.
Las formaciones vegetales de mayores densidades de jutías (vegetación de mogotes y cuabales), presentan mayores índices de selectividad y más altos porcentaje de utilización de las especies vegetales que el resto de las áreas.
El manejo in situ de la jutía conga en el área de estudio no traerá un impacto ambiental negativo sobre el medio y producirá un impacto social positivo contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de los pobladores del macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
El alto valor económico que fue determinado para la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, demuestra la posibilidad de que el manejo de la especie sea sostenible económicamente.
Desarrollar un programa de divulgación ambiental entre los pobladores locales, a través del cual se de a conocer el peligro de extirpación (extinción local) de la jutía conga ( Capromys pilorides Say ) en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Establecer un programa con el fin de proyectar el manejo sostenible (in situ ) de la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico, en coordinación con los órganos locales especializados (CITMA, Órgano de la Montaña, Cuerpo de Guardabosques, Empresas Forestales Integrales y Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna), para detener y posteriormente eliminar el peligro de extirpación de la especie en el área de estudio.
Investigar los posibles efectos del perro jíbaro sobre las poblaciones de jutías en el área de estudio y si fuese necesario reactivar los programas de disminución de la población de perros jíbaros, mediante profesionales, controlados por los técnicos en protección de la fauna en la Empresas Forestales, el Área Protegida Mil Cumbres y la dirección Territorial del Cuerpo de Guardabosques.
Elevar al CITMA una propuesta fundamentada de los siguientes sitios: Pan de Guajaibón, Reserva de San Marcos, El Abra de Sierra Chiquita, El Caimito, Los Pinos, Bermejales, Pico Chico, Caracoles, Pico Grande y El Nido de los Perros, para su aprobación como áreas destinadas a la conservación de la jutía conga en macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Proponer a las entidades encargadas del manejo forestal en la zona (Empresas Forestales Integrales y Área Protegida Mil Cumbres), que incluyan en los planes de reforestación y cultivos para la fauna aquellas especies vegetales con mayor índice de selectividad ( Guásima cochinera, Algarrobo, Baría, Encino, Guayaba, Marañón, Bejuco leñatero, Parra, Boniato, Cafeto y Hierba de Guinea). Así como reducir la tala de especies forestales que sirven de alimento a la jutía conga (Guásima cochinera, Algarrobo, Baría, Encino, Guayaba, Marañón).
Diseñar un proyecto de manejo sostenible de la fauna en áreas montañosas de la Provincia de Pinar del Río.
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Figura 1.1. Jutía conga.

Figura 2.1. Área de estudio.
Tabla 2.1: Características climáticas de la zona central de la cordillera de Guaniguanico. (Estación Meteorológica La Palma (1980-2000) y Estación Hidrológica Amistad (1980-2000).
Variables |
Características |
||
Ciclones |
1 por dos años, durante Junio-Octubre, 50% en Octubre. |
||
Sures |
Diciembre- Mayo, mayor incidencia en Marzo. |
||
Vientos |
Velocidad media anual de 4,0 Km./h, Dirección media: noreste Julio- Enero, este- noreste Febrero -Junio. |
||
Precipitaciones |
Período de lluvias (Mayo-Octubre, 75%), 1860 mm, y período de pocas lluvias- (Nov.-Abril, 25%) promedio de 400 mm. |
||
H R Media |
77%. Lluvia- 79%, Poca lluvia-75%. |
||
Temperatura |
Media anual 24,2ºC. |
Mínimas |
Enero-18,2ºC. |
Máximas |
Julio y Agosto- 27,4 ºC. |
||
Horas sol |
2639 promedio en los últimos 10 años- (1989-1999). |
||
Nubosidad |
Promedio anual- 140 días nublados y 40 despejados |
||
Tabla 3.6. Medias (X) y Desviaciones estándar (S) de la densidad y las variables del hábitat, por formaciones vegetales. n= numero de parcelas.
XM n=797 |
Cb n=181 |
Scf n=906 |
Pn n=1631 |
Enc n=109 |
||||||
X |
S |
X |
S |
X |
S |
X |
S |
X |
S |
|
Dens |
1,81 |
0,71 |
1,77 |
0,74 |
1,31 |
0,81 |
1,02 |
0,58 |
0,95 |
0,48 |
DAB |
3,44 |
1,52 |
0,45 |
0,71 |
2,03 |
1,00 |
3,10 |
6,01 |
2,21 |
1,51 |
Darb |
19,9 |
6,43 |
21,9 |
8,14 |
8,12 |
5,39 |
2,33 |
6,05 |
3,11 |
1,15 |
CV |
44,7 |
14,4 |
62,5 |
16,7 |
33,5 |
13,2 |
17,9 |
36,2 |
45,1 |
15,5 |
Roc |
59,0 |
20,0 |
61,0 |
26,3 |
11,2 |
12,9 |
21,2 |
18,4 |
5,1 |
8,82 |
A.H |
2,61 |
1,21 |
2,27 |
1,06 |
3,37 |
0,99 |
3,55 |
2,38 |
3,78 |
1,02 |
Alim. |
14,5 |
6,56 |
6,11 |
3,59 |
12,1 |
5,44 |
6,53 |
4,43 |
12,4 |
4,95 |
CS. |
3,77 |
0,93 |
2,97 |
0,96 |
3,17 |
0,98 |
2,66 |
1,08 |
3,24 |
1,85 |
Simbología: Dens- Densidad de jutías; DAB- Densidad de árboles; Darb- Densidad de arbustos; CV- Cobertura vegetal; Roc- Rocosidad; AH- Actividad del hombre; Alim- Densidad de plantas alimenticias; CS- caza de subsistencia; XM- Vegetación de mogotes; Cb- Cuabal; Scf- Semideciduo; Pn- Pinares; Enc- Encinares.
Tabla 3.8: Especies vegetales que sirven como alimento a la jutía conga (partes que ingiere), según observaciones de campo, en el área de estudio (nombres científicos- Roig, 1988).
A. Árboles.
Nombre |
Hojas |
Corteza |
Frutos |
Aguacate ( Percea americana ) |
X |
X |
|
Almacigo ( Burcera simaruba ) |
X |
||
Ayua ( Zanthoxylum martinicence ) |
X |
||
Aguacatillo ( Alchornea latifolia . |
X |
||
Algorrobo ( Pithecellobium saman ). |
X |
X |
|
Baria (Gerascanthus gerascanthoide) |
X |
X |
|
Caimito ( Chrysophillum cainito ). |
X |
||
Cedro ( Cedrela odorata ) |
X |
||
Cuajaní (Prunus occidentalis). |
X |
||
Encino (Quercus oleoides). |
X |
||
Framboyán rojo (Deltonix regia). |
X |
||
Framboyán amarillo (Peltophorum ferrugineum). |
X |
||
Guamá (Lonchocarpus domingensis) |
X |
||
Guásima cochinera (Guazuma tomentosa) |
X |
X |
X |
Guásima Varia (Luchea platypetala) |
X |
||
Jagüey (Ficus menbranacea) |
X |
||
Jobo (Spondias monbin). |
X |
||
Mamey (Calocarpum mammosum). |
X |
X |
|
Mango (Manguifera indica). |
X |
||
Marañón (Anacardium occidentale). |
X |
X |
|
Palma Real (Roystonea regia). |
X |
||
Pomarrosa (Eugenia jambos). |
X |
X |
|
Tamarindo (Tamarindus indica) |
X |
X |
|
Baría prieta (Cordia gerascanthus). |
X |
||
Yagruma ( Cecropia peltata ). |
X |
B. Arbustos
Nombre |
Hojas |
Corteza |
Frutos |
Anón ( Annona squamosa ). |
X |
||
Aroma ( Acacia harpophyla ). |
X |
X |
|
Caimitillo ( Chrisophillum oliviforme ). |
X |
||
Ciruela ( Spondias purpurea ). |
X |
||
Guanabana ( Annona muricata ). |
X |
||
Guayabo ( Psidium guajaba ). |
X |
X |
|
Lima ( Citrus limeta ). |
X |
||
Limón ( Citrus limon ) |
X |
X |
|
Granadillo ( Brya ebenus ). |
X |
||
Jibá ( Erythroxylon havanense ). |
X |
||
Leucaena ( Leucaena leucocephala ). |
X |
X |
X |
Marabú ( Dichostachys glomerata ). |
X |
||
Mandarina ( Citrus reticulata ) |
X |
X |
|
Naranjo ( Citrus sinensis ). |
X |
||
Plátano ( Musa spp ). |
X |
||
Peralejo ( Byrsonima crassifolia ). |
X |
X |
|
Piñón de pito ( Erythrina herteroana ).. |
X |
||
Raspalengua ( Casearia hirsuta ). |
X |
||
Zarza ( Pisonia aculeata ). |
X |
C. Lianas.
Nombre |
Hojas |
Frutos |
Aguinaldo Blanco ( Rivea corymbosa ). |
X |
|
Aguinaldo rosado ( Impomoea triloba ). |
X |
|
Bejuco Leñatero ( Gouania poligama ). |
X |
|
Botón de oro ( Abutilon indicus ). |
X |
|
Cundeamor ( Momordica charantia ). |
X |
|
Chayote ( Sechium edule ). |
X |
|
Haba de lima ( Phaseolus lunatus ). |
X |
|
Parra ( Parthenocissus quinquefolia ). |
X |
D. Cultivos Agrícolas.
Nombre |
Tallos |
Raíces |
Hojas |
Frutos |
Ajonjolí ( Sesamun orientale ). |
X |
|||
Arroz ( Oryza sativa ). |
X |
|||
Boniato ( Ipomea batata ). |
X |
X |
X |
|
Cafeto ( Coffea arabica ). |
X |
|||
Calabaza ( Curcubita pepo ). |
X |
|||
Col ( Brasica oleracea ). |
X |
|||
Chicharo ( Pisun sativum ). |
X |
X |
||
Frijol ( Phaseolus vulgaris ). |
X |
X |
||
Maiz ( Zea mays ). |
X |
|||
Maní ( Arachis hypogaea ). |
X |
X |
||
Pepino (Cucumis sativus). |
X |
|||
Rábano ( Raphanus sativus ). |
X |
X |
||
Sorgo ( Sorgum ssp ). |
X |
|||
Soya ( Soja max). |
X |
|||
Yuca ( Manihot esculenta ). |
X |
X |
E. Hierbas
Nombre |
Hojas |
Bermuda ( Cynodon dactylon ). |
X |
Chícharo de vaca ( Vigna sinensis ). |
X |
Don Carlos ( Sorghum halepense ). |
X |
Yerba Elefante ( Pennisetum purpureum ). |
X |
Espartillo ( Aristida purpirascens ). |
X |
Pasto Estrella ( Cynodom barberi ). |
X |
Yerba de Guinea ( Panicum maximum ). |
X |
Lengua de vaca ( Elephantus spp ). |
X |
Pangola ( Digitaria decumbens ). |
X |
Paraná ( Brachiaria mutica ). |
X |
Pata de gallina ( Digitaria sanguinalis ). |
X |
Sacasebo ( Paspalun notatun ). |
X |
Tabla 3.10. Índice de selectividad de las jutías por formaciones vegetales, en el área de estudio (S= Índice de Jacobs).
Especie vegetal (Clasificación) |
Formaciones vegetales |
||||
Índice de selectividad (S) |
|||||
XM |
Cb |
Scf |
Pn |
Enc |
|
Aguacate (Ar) |
-0,0877 |
||||
Aguinaldo blanco (Li) |
0,0917 |
||||
Ajonjolí (CA) |
0,0927 |
||||
Algarrobo (Ar) |
|||||
Almacigo (Ar) |
-0,1052 |
||||
Anón (Ar) |
0,0791 |
||||
Aroma (Arb) |
0,1191** |
0,0817 |
0,1011** |
||
Ayua (Ar) |
-0,0977 |
-0,0989 |
|||
Baría (Ar) |
0,1017** |
||||
Bejuco leñatero (Li) |
0,0987** |
||||
Bermuda (Hi) |
0,0908 |
||||
Boniato (CA) |
0,1185** |
0,0821 |
|||
Cafeto (CA) |
0,0977** |
||||
Caimitillo (Arb) |
0,1151** |
0,0744 |
|||
Caimito (Ar) |
0,0912 |
||||
Cedro (Ar) |
-0,0171 |
||||
Ciruela (Ar) |
0,0837 |
||||
Ciruela (Arb) |
0,0837 |
||||
Cundeamor (Li) |
-0,9770 |
||||
Encino (Ar) |
0,0911 |
||||
Fríjol (CA) |
0,0817 |
||||
Granadillo (Arb) |
-0,0977 |
||||
Guamá (Ar) |
-0,0114 |
||||
Guanábana (Ar) |
-0,9110 |
||||
Guasima baría (Ar) |
0,0811 |
0,0841 |
|||
Guasima cochinera (Ar) |
0,1222** |
0,1071** |
0,0883 |
0,0877 |
0,0791 |
Guayaba (Arb) |
0,1299** |
0,0899 |
|||
Haba de Lima (Li) |
0,0955** |
||||
Hierba de Guinea (Hi) |
0,1083** |
0,0965** |
0,0813 |
0,0799 |
|
Jagüey (Ar) |
0,0588 |
||||
Jibá (Arb) |
0,0119 |
||||
Jobo (Ar) |
0,0911 |
||||
Leucaena (Arb) |
0,0975** |
||||
Limón (Arb) |
0,0817 |
||||
Mamey (Ar) |
-0,1255 |
||||
Mandarina (Arb) |
0,0799 |
||||
Mango (Ar) |
0,0811 |
||||
Marabú (Arb) |
0,0927 |
||||
Marañón (Ar) |
0,0978** |
||||
Naranja (Arb) |
0,0851 |
0,0792 |
|||
Palma Real (Ar) |
0,1244** |
0,1271** |
0,0809 |
0,0897 |
0,0901 |
Parra (Li) |
0,0999** |
||||
Piñón de pito (Arb) |
0,0875 |
||||
Pomarrosa (Ar) |
0,0992** |
0,0821 |
|||
Tamarindo (Ar) |
0,0811 |
||||
Yagruma (Ar) |
-0,0972 |
-0,0837 |
|||
Zarza (Arb) |
-0,0112 |
-0,0127 |
Simbología: Clasificación: Ar—Árboles; Arb—arbustos; Lia—Lianas; Ca—Cultivos agrícolas; Hi—Hierbas. Formaciones vegetales: XM—Vegetación de mogotes; Cb--- Cuabal; Scf---Semideciduo; Pn-- Pinares; Enc--- Encinares. S: Índice de selectividad o índice de Jacobs; **-- especies sobreexplotadas (Índice>0,0950).
Tabla 3.11: Resumen del índice de selectividad de las jutías para las especies vegetales en el área de estudio (S= Índice de Jacobs).
A. Árboles.
Especie vegetales |
Partes consumidas |
S |
|
Aguacate |
Hojas |
-0,0877 |
|
Algarrobo |
Hojas, frutos |
0,1067 ** |
|
Almacigo |
Hojas |
-0,1052 |
|
Anón |
Hojas, Fruto |
0,0791 |
|
Ayua |
Hojas |
-0,0981 |
|
Baría |
Hojas, Corteza |
0,1017 ** |
|
Barìa prieta |
Hojas |
-0,9005 |
|
Caimito |
Frutos |
0,0912 |
|
Cedro |
Hojas |
-0,0171 |
|
Ciruela |
Frutos |
0,0899 |
|
Encino |
Hojas, frutos |
0,0911 |
|
Guamá |
Hojas |
-0,0114 |
|
Guanábana |
Hojas, frutos |
-0,9110 |
|
Guasima cochinera |
Hojas, frutos, corteza |
0,1127 ** |
|
Guasima baría |
Hojas |
0,0825 |
|
Jagüey |
Hojas |
0,0588 |
|
Jobo |
Hojas, frutos |
0,0911 |
|
Mamey |
Hojas, frutos |
-0,1255 |
|
Mango |
Hojas |
0,0811 |
|
Marañón |
Hojas, frutos |
0,0978 ** |
|
Palma real |
Frutos |
0,1209 ** |
|
Pomarrosa |
Hojas, frutos |
0,0977 |
|
Tamarindo. |
Hojas, frutos |
0,8011 |
|
Yaba |
Hojas |
0,0812 |
|
Yagruma. |
Hojas |
-0,0877 |
|
B. Arbustos. |
|||
Aroma |
Hojas, Frutos |
0,0989 ** |
|
Caimitillo |
Frutos |
0,0975 ** |
|
Ciruela |
Frutos |
0,0837 |
|
Guayaba |
Hojas, frutos |
0,1271 ** |
|
Granadillo |
Hojas |
-0,0977 |
|
Jibá |
Frutos |
0,0119 |
|
Leucaena |
Hojas, frutos |
0,0975 ** |
|
Limón |
Hojas, frutos |
0,0817 |
|
Mandarina |
Hojas, frutos |
0,0799 |
|
Marabú |
Hojas |
0,0927 |
|
Naranja |
Frutos |
0,0811 |
|
Piñón de pito. |
Hojas |
0,0875 |
|
Zarza |
Hojas |
-0,0118 |
|
C. Lianas. |
|||
Aguinaldo blanco |
Hojas |
0,0917 |
|
Bejuco leñatero |
Hojas |
0,0987** |
|
Cundeamor |
Hojas, frutos |
-0,9770 |
|
Haba de Lima |
Hojas, frutos |
0,0955 ** |
|
Parra |
Hojas, frutos |
0,0999 ** |
|
D. Cultivos agrícolas |
||
Ajonjoli |
Hojas, frutos |
0,0927 |
Boniato |
Hojas, tallos |
0,1011** |
Cafeto |
Frutos |
0,0977** |
Fríjol |
Hojas, frutos |
0,0817 |
Bermuda |
Hojas |
0,0908 |
Hierba de Guinea |
Hojas |
0,0977** |
Tabla 3.17. Resumen del grado de utilización de las plantas por la jutía conga en el macizo forestal central de la cordillera de Guaniguanico.
Especie (Clasificación) |
Formación vegetal. Porcentaje de utilización |
||||
XM |
Cb |
Scf |
Pn |
Enc |
|
Acacia harpophyla (Arb) |
54,99 |
5,07 |
5,93 |
||
Anacardium occidentale (Ar) |
3,01 |
||||
Annona muricata (Arb) |
8,62 |
||||
Annona squamosa (Arb) |
23,51 |
||||
Burcera simaruba (Ar) |
1,92 |
||||
Brya ebenus (Arb) |
1,09 |
||||
Calocarpum mammosum (Ar) |
5,51 |
||||
Cecropia peltata (Ar) |
2,08 |
3,81 |
|||
Cedrela odorata (Ar) |
1,11 |
||||
Chrisophillum oliviforme (Arb) |
50,91 |
7,91 |
|||
Chrysophillum cainito (Ar) |
1,09 |
||||
Citrus limon (Arb) |
2,02 |
||||
Citrus reticulata (Arb) |
29,88 |
||||
Citrus sinensis (Arb) |
3,21 |
2,94 |
|||
Coffea arabica (Ca) |
16,15 |
||||
Cynodon dactylon (Hi) |
2,44 |
||||
Dichostachys glomerata (Arb) |
17,81 |
||||
Erythrina herteroana (Arb) |
15,03 |
||||
Erythroxylon havanense (Arb) |
44,22 |
2,06 |
|||
Eugenia jambos (Ar) |
50,73 |
25,93 |
|||
Ficus menbranacea (Ar) |
33,19 |
||||
Gerascanthus gerascanthoide (Ar) |
38,59 |
||||
Gouania poligama (Li) |
29,84 |
||||
Guasuma tomentosa (Ar) |
57,59 |
51,66 |
52,94 |
39,82 |
26,91 |
Ipomea batata (CA) |
9,83 |
6,06 |
|||
Leucaena leucocephala (Arb) |
31,96 |
||||
Lonchocarpus domingensis (Ar) |
13,29 |
||||
Luchea platypetala (Ar) |
29,73 |
1,95 |
|||
Manguifera indica (Ar) |
2,91 |
||||
Momordica charantia (Li) |
2,98 |
||||
Panicum maximum (Hi) |
12,42 |
29,44 |
44,21 |
33,29 |
|
Parthenocissus quinquefolia (Li) |
64,91 |
||||
Percea americana (Ar) |
1,67 |
||||
Phaseolus lunatus (Li) |
18,01 |
||||
Phaseolus vulgaris (CA) |
32,29 |
||||
Pisonia aculeata (Arb) |
5,93 |
9,92 |
|||
Psidium guajaba (Arb) |
55,62 |
5,97 |
|||
Quercus spp (Ar) |
5,44 |
||||
Rivea corymbosa (Li) |
50,44 |
||||
Roystonea regia (Ar) |
61,11 |
52,33 |
23,19 |
24,21 |
23,97 |
Sesamun orientale (Ca) |
52,07 |
||||
Spondias monbin (Ar) |
51,49 |
||||
Spondias purpurea (Arb) |
12,73 |
||||
Tamarindus indica (Ar) |
21,77 |
||||
Zanthoxylum martinicence (Ar) |
22,19 |
13,94 |
|||
Tabla 3.18. Resumen de reportes de caza de perros jíbaros por profesionales en la zona de estudio, en la década del 1985 al 1995 (Área Protegida Mil Cumbres, EFI Costa Sur y EFI La Palma).
Año |
AP Mil Cumbres. |
EFI La Palma |
EFI Bahía Honda |
EFI Costa Sur |
Total. |
1985 |
33 |
17 |
10 |
14 |
74 |
1986 |
51 |
12 |
19 |
6 |
88 |
1987 |
33 |
7 |
11 |
1 |
52 |
1988 |
39 |
10 |
9 |
3 |
61 |
1989 |
27 |
7 |
10 |
12 |
56 |
1990 |
12 |
5 |
10 |
6 |
33 |
1991 |
20 |
0 |
1 |
0 |
21 |
1992 |
9 |
0 |
3 |
0 |
12 |
1993 |
9 |
0 |
0 |
0 |
9 |
1994 |
10 |
1 |
0 |
0 |
11 |
1995 |
3 |
0 |
0 |
0 |
3 |
Tabla 3.19: Promedios de gastos en la cría de jutías en el área de estudio.
Criaderos |
Gastos por jutías ($) |
Criadero 1 |
33,96 |
Criadero 2 |
35,67 |
Criadero 3 |
38,90 |
Criadero 4 |
36,77 |
Criadero 5 |
31,77 |
Anexo 1: Encuesta sobre el uso de la jutía conga.
Encuestados por zonas de residencia.
Zonas de residencia |
Femeninos |
Masculinos |
Total zonas |
|||||
18-30 |
31-61 |
+ 61 |
14-17 |
18-30 |
31-61 |
+ 61 |
||
Sagua |
2 |
- |
1 |
- |
9 |
12 |
||
Burén |
1 |
- |
- |
- |
3 |
12 |
1 |
17 |
El Sitio |
- |
- |
2 |
- |
10 |
12 |
4 |
28 |
Jagua Vieja |
1 |
3 |
- |
- |
2 |
8 |
2 |
16 |
Varía |
- |
5 |
2 |
- |
4 |
8 |
- |
19 |
San Andrés |
5 |
43 |
4 |
2 |
44 |
67 |
17 |
182 |
San Diego |
3 |
41 |
3 |
6 |
16 |
43 |
12 |
124 |
Total |
12 |
92 |
12 |
8 |
79 |
159 |
36 |
398 |
Encuestados por sexos y edades.
Femeninos |
Masculinos |
Total |
||||||
18-30 |
31-61 |
+ 61 |
14-17 |
18-30 |
31-61 |
+ 61 |
||
Escolaridad |
||||||||
Primaria |
5 |
53 |
9 |
2 |
6 |
61 |
27 |
163 |
Secundaria u obrero calificado |
7 |
28 |
3 |
5 |
28 |
72 |
4 |
147 |
Preuniversitario o técnico medio |
0 |
7 |
0 |
1 |
19 |
19 |
2 |
48 |
Superior |
0 |
4 |
0 |
0 |
26 |
7 |
3 |
40 |
Total |
12 |
92 |
12 |
8 |
79 |
159 |
36 |
398 |
3. Encuestados por profesiones y sexos.
Profesiones |
Sexos |
Total |
|
F |
M |
||
Guardabosques |
- |
21 |
21 |
Obreros agrícolas |
17 |
28 |
45 |
Obreros forestales |
9 |
21 |
30 |
Campesinos |
18 |
37 |
55 |
Estudiantes |
26 |
34 |
60 |
Profesores |
7 |
25 |
32 |
Técnicos y profesionales |
11 |
19 |
30 |
Amas de casa |
43 |
- |
43 |
Jubilados |
10 |
22 |
32 |
Miembros de las FAR o MININT |
4 |
14 |
18 |
Desocupados |
8 |
9 |
17 |
Otros |
11 |
14 |
25 |
Totales |
116 |
282 |
398 |
Encuestador: El Autor
Método: Preguntas directas.
Pregunta 1. ¿Cuánto usted estaría dispuesto a pagar por una jutía?:
Nada ($0): 17 personas.
$0 a $5: 3 personas.
$5 a $10: 15 personas.
$10 a $15: 32 personas.
$15 a $20: 18 personas.
$20 a $25: 16 personas.
$25 a $30: 10 personas.
$30 a $35: 16 personas.
$35 a $40: 82 personas.
$40 a $45: 32 personas.
$45 a $50: 52 personas.
$50 a $55: 43 personas.
$55 a $60: 30 personas.
$65 a $70: 14 personas.
$75 a $80: 10 personas.
$85 a $90: 5 personas.
$95 a $100: 2 personas.
Más de $100: 1 persona.
Máximo=$100; Mínimo=0; Promedio ----- $38,52
Pregunta 2: ¿Para que usted caza, o compra las jutías? (Usos).
Resultados
Por su carne------------------------- 232 ----- 53,5 %
Otros usos----------------------------- 80------20,1%
Santería o brujería-------------------40-------14,6 %
Medicinal-------------------------------20---------5,3 %
Dieta alimentaria---------------------16---------4 %
Mascotas------------------------------10----------2,5 %
Pregunta 3: De los animales del bosque: ¿Quiénes predan a las jutías?
Perros jíbaros------------------------38%
Majaes---------------------------------29%
Gatos jíbaros----------------------------17%
Lechuzas---------------------------------9%
No sé--------------------------------------7%
Pregunta 4: ¿En algún momento usted cazo o caza jutías?
En la actualidad-------16----------4%.
Antes---------------------30----------8%.
Nunca--------------------352---------88%.
Pregunta 5: ¿Cuál es la hora preferida por los cazadores para cazar jutías?
No se--------------------93---------23%
De día-------------------36----------9%.
De noche---------------269--------68%.
Pregunta 6. ¿Cuánto usted estaría dispuesto a pagar por proteger las jutías para garantizar su existencia en el futuro?:
Nada ($0): 68 personas.
$0 a $5: 82 personas.
$5 a $10: 66 personas.
$10 a $15: 49 personas.
$15 a $20: 41 personas.
$20 a $25: 39 personas.
$25 a $30: 13 personas.
$30 a $35: 17 personas.
$35 a $40: 12 personas.
$40 a $45: 7 personas.
$45 a $50: 4 personas.
Máximo=$45; Mínimo=0; Promedio ----- $11,95